viernes, 23 de diciembre de 2011

EL DÍA QUE CORRÍ CONTRA FERNANDO ALONSO



Como todos los años por estas fechas navideñas, una entidad bancaria de Oviedo organiza una carrera popular cuyo fin es recaudar fondos para edificar una escuela en Mozambique, y en ella- como reclamo publicitario-, siempre participa el campeón asturiano de Fórmula I Fernando Alonso.
Siendo yo una persona muy receptiva a la solidaridad entre los pueblos y muy sensible a los temas humanitarios... apunté a mi hermano para que fuera a correr en representación de la familia. Pero cuando le fui a entregar las credenciales, me dijo que lo sentía, que él también tenía una cita para correr ese día (correrse una juerga con los amigos, claro). Después, muy fraternalmente, me sugirió que me metiera el dorsal allá por donde la espalda pierde su digno nombre.
Con este sombrío panorama, y por aquello de no desperdiciar el dineral que me había costado el ticket de salida ,3 euracos, (en la meva casa no se desaprofita res, la sogra es de Sabadell(*)), me armé de valor y –dada mi formación espartana- decidí que yo iría en persona a competir contra el correoso Fernando. Después de todo, nuestro campeón acababa de anunciar esa misma semana su separación matrimonial de Rosarito-Morfeo y yo deduje que eso influiría en su moral y en su rendimiento deportivo, y que, por tanto, sería una buena ocasión para batirle en buena lid.
Lleno de optimismo me coloqué en la parrilla de salida, un poco lejos, eso sí, de la pol position que – como no podía ser de otra forma- ostentaba el campeón. Pero yo no dejé nada al azar y , aprovechando el calentamiento, escondiéndome para que nadie me tachara de ventajista, me tomé dos Red Bull (je, je, dos Red Bull, ¿lo pillas?). No obstante, dado que caía una fina llovizna, cometí mi primer gran error en la elección de los neumáticos, ya que en vez de utilizar unas gomas de mojado y asegurar la tracción, me calcé las primeras zapatillas playeras que encontré por casa. No es de extrañar pues, que en la salida fuera perdiendo puestos de manera vertiginosa. Y si consideramos mi condición de hombre mariano, tranquilo, con motor diesel, ajeno a los acelerones bruscos, torero de faena larga y prolongada, bien comprenderéis que el arranque no me fue del todo favorable.
Y por eso, cuando me di cuenta, ya tenía a Fernandín a más de 300 metros de distancia.
Para más inri, me distraje como un novato con una rubia en minifalda que me jaleaba desde la acera, y entre eso y el orbayu casi hago un trompo en la esquina de Toreno.
Pero no me desanimé, saqué fuerzas de flaqueza, metí el kers, el nitroso, dos bollicaos y una magdalena que la jefa de equipo me había colocado en la bosa de la merienda, para, con renovados bríos, la frente alta y la glucosa por las nubes, retomar la persecución del Alonsín.
Pero ni con esas.
¡Coño, es que el Fernando, más que correr, parecía que estuviera huyendo de su ex-consorte!
En el último kilómetro, mi motor estaba más caliente que el tubo de escape del Apolo 13, el fuelle resoplaba como un gato en el patíbulo, no sentía las piernas, del pulsómetro salían tantas chispas que parecía el día de Nochevieja, y mi moral cayó definitivamente por los suelos en el momento en que tres barrigudos Hispania, disfrazados de papá Nöel, me pasaron como tiros…
En fin, que lo que no puede ser, no puede ser, y además, es imposible.
Más gachu y triste que el Alguersuari llegué al motor-home y durante la cena me quejé amargamente a la Jefa de equipo, y exigí que el año que viene la casa hiciera algo para aumentar nuestro rendimiento y hacernos más competitivos
Ella me miró con escepticismo y me cantó las cuarenta:
-Lo primero que tienes que hacer es poner al Marlboro de patrocinador en la camiseta y no fumártelo. Y del carburante Heineken, mejor ni hablamos…Además, tendrías que mejorar tu nefasta aerodinámica reduciendo el volumen del michelín delantero y aligerando el peso del trasero-alerón…
¡Y me lo dice en plena temporada de mazapaneshhh y polvoroneshhh!
¡Mecagüen…!
Bueno, todo sea por los niños de Mozambique.

(*)En mi casa no se tira nada, mi suegra es de Sabadell.

jueves, 22 de diciembre de 2011

LA MADRE QUE NOS PARIÓ

Entrada dedicada a todas las madres del mundo mundial, e incluso a las del extranjero.

Olvidándose de la sangre que manaba por sus heridas, paralizada por la angustia y la impotencia, apretó al niño contra su vientre mientras se afanaba en calmarlo:
-Tranquilo, Juancho, mamá está aquí. Yo te protegeré…
Pero en el fondo de su corazón destrozado, aquella voluntariosa madre tenía la certeza de que no aguantaría mucho más: El pulso era débil, perdía la consciencia de forma intermitente y hacía varios minutos que ya no sentía dolor.
Con el sabor acre de la sangre y las lágrimas en la garganta, aun tuvo fuerzas para susurrar una vez más:
-Tranquilo, mi pequeño, mamá te protegerá hasta que estés a salvo…

El equipo de Emergencias rescató a aquella pobre muchacha del amasijo de hierros en que se había convertido su vehículo, pero nada pudo hacer para reanimarla. No obstante, una rápida cesárea salvó la vida del bebé que esperaba.

Han pasado 40 años, Juan es especialista en Ginecología y Obstetricia, y ha contado su historia a elsubmarinobajoelgrifo

PD: Tal día como hoy, 22 de Diciembre, día de la Lotería, mi madre emprendió su viaje hacia la eternidad
¡Triste suerte la mía!

sábado, 17 de diciembre de 2011

MI REGALO NAVIDEÑO-BLOGUERO

Lamento decepcionar a los que piensan que el obsequio está relacionado con mi ausencia del ciberespacio durante estas fechas ¡No tengáis tanta prisa, hombre, que ya descansaréis algún día eternamente!.

Sí, otra vez es Navidad, y aunque tenía pensado regalaros una magnífica cesta navideña, me acordé de que sois unas personas sensibles, unos seres seráficos que no dan importancia a las cosas materiales , por lo que supuse que apreciarías mucho más esta historia llena de sentimiento , esta enternecedora narración que versa sobre uno de mis primeros amores.
Porque el vuelco que dio mi corazón cuando conocí a aquella deliciosa muchacha fue algo explosivo, radical, irresistible. Y ahora, pasados los años, cuando me acuerdo de ella, en vez de darme a la bebida –que sería lo más normal-, me da por refugiarme en el sótano de mi casa y desempolvar la vieja guitarra y la armónica oxidada.
Y fue tan extraordinaria la relación que mantuve con aquella mujer que incluso se hizo una película sobre nuestro bello romance. Os tararearé- como regalo de Navidad- la banda sonora:




Bueno, vale, ahora os pongo la “buena”, la del día que la conocí.Y fijaros en la carita que pone ella cuando me descubre (al final del video).¡Qué sonrisa mezcla de ingenuidad y seducción!




Sí, so listos, ya sé que preferíais el jamón de bellota y el Möet-Chandon, pero por la crisis, va a ser que no.

¡Felices Fiestas!

viernes, 16 de diciembre de 2011

NORMA

Manifiestan los expertos que la música es un elemento primordial para lograr el equilibrio afectivo, intelectual, sensorial y motriz; que la melodía mejora la dicción y el pensamiento lógico; que el cántico potencia la sociabilidad, la expresión corporal y las habilidades aritméticas e idiomáticas.
Sin embargo, ninguna de esas etéreas bondades percibí entre las butacas del teatro Campoamor cuando “Casta Diva” , el aria más conocida de Norma, planeaba sobre el silencio sepulcral de los ovetenses allí congregados.
Solo fui consciente de que mi corazón se anegaba de dulces pensamientos, de que mis nervios vibraban al unísono con las estrofas, de que se me hacía un nudo en la garganta y se me humedecían los párpados, y de que todos y cada uno de los pelos de mi cuerpo se erizaban como púas.
Una escenografía minimalista, sustentada en una cálida amalgama de luz y sombras focalizaba la atención en las magníficas voces de una genial soprano Radvanovsky, un extraordinario bajo Colombara, y una espectacular mezzo Zajick. La representación constituyó todo un hito en la ya veterana temporada de Ópera de la ciudad.
Pero como vano resulta tratar de describir las sensaciones de un espectador arrebolado ante la belleza musical, permitidme que, al menos, os cuente el argumento de esta obra de Bellini con un libreto de Romani inspirado en la Medea antigua:
Pollione, procónsul romano en la conquistada Galia, se enamora perdidamente de Norma, una joven hechicera druida con la que tiene varios hijos. Pero ya se sabe el riesgo que entraña el ver el mismo careto al levantarse todas las mañanas, y- cogida la marcheta en la seducción de novicias-, el guerrero se enamora perdidamente de Adalgisa, otra virginal sacerdotisa notablemente más joven y- suponemos-más explosiva que su colega de convento.
Ante tamaño desprecio, Norma- que es de armas tomar- planea una terrible venganza: No solo levantará al pueblo oprimido contra el invasor (encabezado por su marido) sino que incluso valora la posibilidad de darle al adúltero donde más le duele, es decir, eliminando a sus propios hijos.
Al final, triunfan el arrepentimiento, el amor, y el sentido común y ambos terminan en la hoguera, aunque perdonándose mutuamente y quedando para tomar una copa en la disco del Paraíso en cuanto termine el verdugo.

“Tu hoguera, Norma, es la mía.
Allí, más puro y más santo
Empieza el amor eterno…”

¡Uf!

PD: Me abstengo deliberadamente de incidir sobre otros aspectos enjundiosos de este drama, tales como la competencia de dos mujeres por el amor de un varón, el dilema entre el amor a los hijos y al marido, y otros matices que tan solo las mujeres saben valorar en su justa medida.
Y como yo ya tengo bastante con lo mío, delegaré en Conguito- a la que vi entre el público-y a todas las demás lectoras de este blog para que hagan las matizaciones pertinentes.
Porque de esos temas tan escabrosos, los varones no tenemos ni idea.
Y si la tenemos, mejor nos la callamos.

jueves, 15 de diciembre de 2011

MIS VERGÜENZAS

No, aunque pueda parecerlo por el título de la entrada, hoy no voy a hablar del strep-tease que protagonicé en la última cena de empresa.
Me refiero a esa otra vergüenza que Ruth Benedict define como un sentimiento de culpa motivado por el desarreglo de los valores interiores del individuo, y que- para otros autores como Kant-, no brota de la propia persona sino que es una emoción heterónoma, es decir, un reconocimiento de la valoración negativa que otros pueden tener sobre nosotros .
En fin, que vuestra sagacidad ya habrá deducido que me refiero a eso tan prosaico que Darwin –absteniéndose de flipadas filosóficas- constataba como un estado de rubor facial, confusión de la mente, vista caída, sensación de calor, postura descolocada y cabeza baja.
Y todo por culpa del blog. Bueno, por culpa del blog y de mi hijo pequeño, que días atrás, me sorprendió elaborando una entrada para elsubmarino:
-Papá,- me dijo muy serio. ¿Tienes alguna idea de las personas que leen tu blog?,
-Claro, le respondí .Mira, ayer me leyeron 3 comentaristas y anteayer dos, y el otro día…
Puso la misma cara que la que se pondría viendo un dinosaurio para, acto seguido, teclear sobre el portátil y exclamar:
-¡Hala, ya tienes un contador de visitas, que no te enteras de la fiesta!
Y eso fue el principio del fin, queridos blogueros, porque- así, sin anestesia-, desperté del atolondramiento, bajé de la inopia, me sacudí la modorra, caí del guindo, y comprobé horrorizado que esta humilde bitácora había acumulado la sobrecogedora cifra de ¡35.500 visitas! Ítem más, una entrada como la de ayer, con tan solo dos comentarios, había sido abierta casi 200 veces. (¡Otros blogs amigos multiplican por diez estas cifras!)
Y podéis comprender, estimados blogueros, la angustia y la vergüenza que me provoca el pensar que todo el sinfín de estupideces acumuladas a lo largo de estos meses, han sido analizadas por muchas más personas que los 4 ó 5 comentaristas habituales en los que yo pienso cuando escribo.
Y me parece inverosímil que en el ciberespacio haya tamaña cantidad de “voyeurs” que, desde el anonimato, escudriñan las vidas de los demás sin decir palabra (Tal vez por vergüenza ajena)
Confío en que todo sea una estratagema de Blogger para motivar a los cibernautas hinchando aleatoriamente el número real de visitas. Aunque no creo que esta sea la política correcta, ya que , desde ahora, el solo vistazo al contador tendrá para mí un efecto disuasorio , pensando que los habituales desahogos de este blog, pergeñados en tono de chanza, podrían llegar a mis colegas, mis clientes, mis amigos, mis vecinos ,mi padre o –peor aún- a una pléyade de anónimos espías del ciberespacio.
¡Tierra, trágame!



¡¡¡Y tú, niño, por poner contadores donde no te mandan, castigado hoy sin postre, leñe!!!

martes, 13 de diciembre de 2011

PEPE MONTESERÍN Y LA "CASUALIDAD"

Antes de nada, confieso mi admiración por Pepe Monteserín, un escritor asturiano de calidad, brillante, multi-laureado. Y si existe justicia poética –nunca mejor dicho-, su figura pronto alcanzará el cenit mediático que otros autores contemporáneos – con menor merecimiento- ya han obtenido.
La peripecia vital de Pepe, -antaño aparejador estresado del boom inmobiliario- comenzó el día en que mantenía una distendida conversación con su jefe. (En un urinario público, según reconoce).El empresario, para evitar el incómodo silencio mingitorio ,dejó volar la imaginación:
-¿Qué harías, Pepe, si te dijeran que solo te queda un año de vida?

Y ahí, de cara a la pared, con las manos ocupadas pero libre la mente, evacuó nuestro amigo aguas menores y decisiones capitales, y concluyó que era mejor no esperar un diagnóstico fatal: Al día siguiente se haría escritor.

Insuficiente, por escaso, resulta el medio bloguero para glosar la talentosa obra de Pepe Monteserín, una excepcional trayectoria que podéis consultar con detenimiento en su página de Wikipedia.( http://es.wikipedia.org/wiki/Pepe_Monteser%C3%ADn )

No obstante, quiero recomendaros con fervor su última publicación, “Casualidad”, un cuento enternecedor enigmáticamente ilustrado por Pablo Amargo y editado por “Bárbara Fiore”. Esta pequeña obra maestra –suma de dos inspiraciones brillantes -se adorna con un diseño espectacular que ha ganado en Corea la edición mundial de libros ilustrados ante 1500 competidores de otros países.

Y no compréis solo uno. Es una gran inversión y un magnífico regalo navideño, os lo aseguro.

domingo, 11 de diciembre de 2011

LA IMPORTANCIA DE SABER IDIOMAS

Ante el éxito apabullante de la anterior entrada relativa a los celtas y consciente del inusitado interés que despiertan en multitud de lectores y comentaristas (¡¡¡2!!!) tan singulares acontecimientos, renuevo mis ánimos con otro palo de similar astilla:
En 1282, los habitantes de Palermo estaban hasta las pelotas de los desmanes de los ocupantes franchutes. Los seguidores de Carlos de Anjou no solo despreciaban los spaghettis boloñesa, sino que incluso se atrevían a enrollarse impunemente con las bambinas de la zona.
Por todo ello, el 30 de marzo, cuando las campanas de la iglesia tocaron a vísperas, los sículos comenzaron a masacrar a los invasores galos sin compasión. Fue tal la fiereza y la determinación en la escabechina, que , para evitar que alguno de los angevinos pudiera escapar haciéndose pasar por italiano, a todo lo que se movía con dos patas le mandaban repetir la palabra “garbanzo”, vocablo de imposible pronunciación para los gabachos(*).
Así pues, -concluyeron los sicilianos- si algún individuo no era capaz de deletrear correctamente la palabra “garbanzo”, con menos razón necesitaría comerse un buen cocido, y, por tanto, nada le importaría que le hicieran un agujero en el estómago con una daga renacentista.
Los historiadores no se ponen de acuerdo sobre si esta revuelta fue espontánea o inducida por una conspiración política. Pero si consideramos que a la espera de ocupar el trono estaba un español (Pedro III de Aragón), yo más bien me inclino por la segunda opción.



Y no es que quiera asustar, pero ya podéis comenzar a practicar con la expresión “fabada asturiana”, que la Reconquista está al caer.
Quedáis avisados.



¡Ay, qué importante es saber idiomas!






(*) Como sois unos puristas y unos tocapelotas, debo precisar que en realidad lo que les obligaban a decir era “cece” que – obviamente- es como se traduce “garbanzo” en el idioma de Petrarca.