Antes de nada, confieso mi admiración por Pepe Monteserín, un escritor asturiano de calidad, brillante, multi-laureado. Y si existe justicia poética –nunca mejor dicho-, su figura pronto alcanzará el cenit mediático que otros autores contemporáneos – con menor merecimiento- ya han obtenido.La peripecia vital de Pepe, -antaño aparejador estresado del boom inmobiliario- comenzó el día en que mantenía una distendida conversación con su jefe. (En un urinario público, según reconoce).El empresario, para evitar el incómodo silencio mingitorio ,dejó volar la imaginación:
-¿Qué harías, Pepe, si te dijeran que solo te queda un año de vida?
Y ahí, de cara a la pared, con las manos ocupadas pero libre la mente, evacuó nuestro amigo aguas menores y decisiones capitales, y concluyó que era mejor no esperar un diagnóstico fatal: Al día siguiente se haría escritor.
Insuficiente, por escaso, resulta el medio bloguero para glosar la talentosa obra de Pepe Monteserín, una excepcional trayectoria que podéis consultar con detenimiento en su página de Wikipedia.( http://es.wikipedia.org/wiki/Pepe_Monteser%C3%ADn )
No obstante, quiero recomendaros con fervor su última publicación, “Casualidad”, un cuento enternecedor enigmáticamente ilustrado por Pablo Amargo y editado por “Bárbara Fiore”. Esta pequeña obra maestra –suma de dos inspiraciones brillantes -se adorna con un diseño espectacular que ha ganado en Corea la edición mundial de libros ilustrados ante 1500 competidores de otros países.
Y no compréis solo uno. Es una gran inversión y un magnífico regalo navideño, os lo aseguro.









