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martes, 13 de diciembre de 2011

PEPE MONTESERÍN Y LA "CASUALIDAD"

Antes de nada, confieso mi admiración por Pepe Monteserín, un escritor asturiano de calidad, brillante, multi-laureado. Y si existe justicia poética –nunca mejor dicho-, su figura pronto alcanzará el cenit mediático que otros autores contemporáneos – con menor merecimiento- ya han obtenido.
La peripecia vital de Pepe, -antaño aparejador estresado del boom inmobiliario- comenzó el día en que mantenía una distendida conversación con su jefe. (En un urinario público, según reconoce).El empresario, para evitar el incómodo silencio mingitorio ,dejó volar la imaginación:
-¿Qué harías, Pepe, si te dijeran que solo te queda un año de vida?

Y ahí, de cara a la pared, con las manos ocupadas pero libre la mente, evacuó nuestro amigo aguas menores y decisiones capitales, y concluyó que era mejor no esperar un diagnóstico fatal: Al día siguiente se haría escritor.

Insuficiente, por escaso, resulta el medio bloguero para glosar la talentosa obra de Pepe Monteserín, una excepcional trayectoria que podéis consultar con detenimiento en su página de Wikipedia.( http://es.wikipedia.org/wiki/Pepe_Monteser%C3%ADn )

No obstante, quiero recomendaros con fervor su última publicación, “Casualidad”, un cuento enternecedor enigmáticamente ilustrado por Pablo Amargo y editado por “Bárbara Fiore”. Esta pequeña obra maestra –suma de dos inspiraciones brillantes -se adorna con un diseño espectacular que ha ganado en Corea la edición mundial de libros ilustrados ante 1500 competidores de otros países.

Y no compréis solo uno. Es una gran inversión y un magnífico regalo navideño, os lo aseguro.

martes, 24 de febrero de 2009

23-F: Carta a Zweig

Estimado amigo:
Ayer fue el aniversario del 23-F, ya sabes,”San Golpe”, fecha tan plagada de desconchados recuerdos en el techo de la memoria hispana. Pero también, -aunque esto es menos conocido-, en esta jornada se cumplieron los 67 años de tu muerte, mi querido y admirado Stefan. Y ante un día tan señalado, decidí celebrar ambas efemérides propinándome un buen “golpazo”, al releer, - autolesión para sentirme vivo-, el último de tus libros.
Siempre me apasionaron las peripecias creativas de Balzac, Dovstoievski , Nietzsche, Hölderlin ,Kleist...que de forma tan magistral narraste en libros anteriores . Pero, además,- tras esta nueva lectura y por alguna extraña razón,- un recóndito cable se conectó y me hizo ser consciente de que lo que me gusta no son tanto las historias de tus escritos , sino la habilidad que posees para contarlas .Sí, definitivamente, más que la noticia, (que también), lo que me encanta es el mensajero. Tal vez por ello, me ha invadido una especial emoción, provocada por la sutileza con la que,- entre las líneas del ensayo-, se van entretejiendo los datos biográficos y las reflexiones del célebre “ensayista primigenio”, Michel de Montaigne. Y,-aunque esta obra alcanza, e incluso sobrepasa, las cotas de calidad de las precedentes-, tiene como añadido excepcional, el haber sido la última que escribiste antes de tu suicidio en Brasil.
Impresiona la presencia de muchos párrafos aún sin terminar, y la de otros que finalizan con puntos suspensivos, esperando ser desarrollados más adelante, cosa que, evidentemente, nunca llegaste a realizar.
No comprendo que alguien que es capaz de pergeñar unos textos tan brillantes y llenos de contenido, decida dimitir de la vida. ¿Por qué lo hiciste, mi infortunado amigo? ¡Me hubiese gustado tanto estar a tu lado para disuadirte! Sin embargo,transitando por las páginas de tu libro, he encontrado citas tan inquietantes y premonitorias como aquella en la que Montaigne, bajo inspiración senequiana, se refiere al suicidio: ”La muerte más voluntaria es la más hermosa. La vida depende de la voluntad ajena; la muerte, de la nuestra”.
Una pena que así lo entendieras, querido Stefan.
De cualquier forma, quiero que sepas,- allá dondequiera que te encuentres-, que siempre estarás vivo en mi recuerdo.
¡Hasta siempre, amigo!
Tordon

PD: Perdonad, blogueros, que os haga llegar esta carta que en principio no iba dirigida a vosotros, pero ante la ausencia de dirección conocida donde enviarla, creo que sois las personas más indicadas para recibirla.

sábado, 4 de octubre de 2008

A mi amiga escritora

Estimada amiga:
En mi cara, como en la tuya, se encuentran dos ojos cansados, envejecidos e hipermétropes.

Pero -por más que frunzo las cejas- no consigo distinguir ánades, cernícalos, cometas ni dracónidas.

Y es que los tuyos -entrenados para contar lo que miran- ven más.

Un beso
Tordon




domingo, 20 de julio de 2008

Inmaculada inspiración

Estimado Pipo:
Existe, en algún rincón del sótano de mi casa, un relato casi olvidado que habla del “Restaurante Ilusiones”. En él, se describe un local de moda,-anunciado profusamente como modelo de nuevas tecnologías, diseño vanguardista y audacia en los planteamientos-, y se narra cómo es visitado por primera vez por un hombre de mediana edad, que sumido en una crisis existencial, busca desesperadamente nuevos estímulos que contribuyan a apuntalar su aburrimiento. Aunque deslumbrado por el mobiliario y las suculentas especialidades de la carta, transcurridos cuarenta minutos, comienza a sospechar que,- al menos en cuanto al servicio-, el restaurante no es un dechado de virtudes. Tras releer incontables veces los sofisticados menús, con la boca hecha agua, nuestro hombre ve por fin acercarse al camarero, que con una radiante sonrisa le dice: “Espero que la cena haya sido de su agrado y que el restaurante haya cubierto todas sus expectativas. Deseamos volver a verle pronto”.
Y similar perplejidad, estimado Pipo, experimenté yo a la recepción de ese tu correo titulado:”Quiero perseverar en mis defectos: ése soy yo” y cuyo contenido se limita a una extraordinaria e impactante página en blanco. Y es que la extensión del enunciado prometido, creo yo, empequeñece la importancia del asunto desarrollado a continuación. Y, claro, estas situaciones desencadenan un cúmulo de suposiciones irresolubles y conjeturas angustiosas.
Bien es verdad, que, inmerso como te hallas en el desarrollo de una gélida historia, fiel a tu profesionalidad, tal vez el texto se encuentre sepultado bajo la nieve o el hielo, y eso sea la causa que impida su adecuada interpretación. O tal vez, por ese viejo paradigma literario que aconseja “sugerir en vez de mostrar”, te hayas propuesto dejar página, puerta y destinatario abiertos a multitud de elucubraciones.
Por otro lado, buscando una explicación convincente, me he retrotraído a los manuales literarios y recordado lo imprescindible que resulta eliminar de la narración cosas superfluas que en nada contribuyan al desarrollo de la acción. Pero, ¡coño Pipo!, esta vez te has pasado con la “poda”, has reducido el contenido a simple virtualidad, a inmaculada esencia, a etéreo atributo, a blanco sudario de ignoto significado, a pálido reflejo de tu inquietud creadora, a vacua mortaja de reflexiones insondables…
Si al menos hubieses puesto: “Tngo prisa, Bss, P.”, no hubiera yo especulado con tu virginal correo, ni hubiera filosofado sobre la futilidad de la existencia, sobre el abismo de la nada, sobre la página en blanco, sobre la nieve, sobre los escritores, sobre el Restaurante Ilusiones…
Saludos cordiales,
Tordon

domingo, 29 de junio de 2008

Aspectos médicos de la genialidad creadora

Estimado Libe:
Fatalmente afectado como me encuentro por el “virus literario” de Stefan Zweig, le ha tocado ahora el turno al ensayo que el austríaco escribió (1919) sobre Dostoyevski .El relato de la vida, motivaciones y obra del afamado novelista ruso me fascinan, especialmente los pasajes referidos a sus “auras pre-epilépticas”, auténticas claves del secreto de su arte:


“De estos estados de éxtasis, estos momentos maravillosos de vacilante presentimiento, extrae una misteriosa belleza jamás conocida. Vive la muerte en vida y en cada segundo antes de morir experimenta la esencia más fuerte y embriagadora del ser, la tensión patológicamente acrecentada de “sentirse a sí mismo”.

... También aquí la oscuridad estrangula la mirada, también aquí el alma rebosa del cuerpo como el agua del vaso demasiado lleno e inclinado; ya se eleva tembloroso hacia Dios con las alas extendidas, percibe una luz sobrenatural sobre el batir de las alas sin cuerpo,- rayo de luz y gracia de otro mundo-, se hunde la tierra y cantan las esferas…cuando el trueno del despertar lo precipita de nuevo, roto, al mundo de todos los días.
(“Tres Maestros" )


Abunda Zweig en la certera idea de que Dostoyevski debe tanto a esta enfermedad, ("fatalidad demoníaca", la denomina), como Tostói a su salud. El propio Dostoyievski comenta sus vivencias: “Los hombres sanos ni siquiera podéis sospechar la sensación de bienestar que invade al epiléptico un segundo antes del ataque…”

Yo, estimado Libe, diría que me encuentro físicamente bien, pero visto lo visto, ¡qué pena no sentir ni tan siquiera un ligero temblor, un mísero espasmo, una grácil palpitación, una tenue sacudida, una sutil vibración…!

Saludos cordiales
Tordon

sábado, 28 de junio de 2008

Piratas de calibre

Estimado Libe:
“No robarás un coche”,”no robarás un bolso”,”no robarás una película”…
Ignorando el depósito legal, obviando el ISBN, y, en definitiva, no haciendo “ni puto caso” a la prohibición de reproducir, almacenar o distribuir parte alguna de un libro escrito en 1605 y firmado por un tal Cervantes, te hago llegar un fragmento de su prólogo:


“Y así, ¿qué podrá engendrar el estéril y mal cuidado ingenio mío sino la historia de un hijo seco, avellanado, antojadizo y lleno de pensamientos varios y nunca imaginados de otro alguno, bien como quien se engendró en una cárcel, donde toda la incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su habitación? El sosiego ,el lugar apacible, la amenidad de los campos, la serenidad de los cielos, el murmurar de las fuentes ,la quietud del espíritu son grande parte para que las musas más estériles se muestren fecundas y ofrezcan partos al mundo que le colmen de maravilla y de contento”


Por eso, querido Pepe, con el sosiego de mis horarios inverosímiles, con la paz de unas clínicas ajetreadas y ruidosas, con la amenidad de los dientes deteriorados o ausentes, con la quietud de un hogar con cuatro hijos y un gato, ¿cómo no voy a engendrar unos correos secos y avellanados?
Y aunque los barrotes de mi personal jaula no sea suficiente coartada para justificar la inadmisible falta de talento, la sequía creadora puede tornarse angustiante y peligrosa.
Y es que ¡ojo!:”Ahora, la ley actúa”.

No, pero debiera.

Saludos cordiales
Tordon

martes, 24 de junio de 2008

Buscando la luz (5)

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En esta búsqueda de una supuesta excelencia, querido Pepe, encuentro hitos con un alto poder disuasorio, como ocurre con el sombrío Baudelaire que recrea un ambiente depresivo en el que sumerge su actividad creadora :”Siento horror por la vida, por el ofensivo y repugnante contraste entre mi vida espiritual y esta vida miserable y precaria”.A pesar de todo, aunque me apena sobremanera la discrepancia entre la excelsitud de la obra y la infelicidad del autor, considero esa actitud pesimista una resultante de su particular inmersión en penurias de subsistencia:”el dinero resulta indispensable para quienes convierten sus pasiones en un culto”,dejó escrito.
Prefiero quedarme,- por el logrado efecto balsámico que destilan entre tanta “desgracia creadora”-, con las palabras de Montaigne que dice que “el Reino está entre nosotros, no fuera de nosotros. Las vidas más hermosas son, a mi juicio las que se sitúan dentro del modelo común y humano, con orden, pero sin milagros ni extravagancias”; o con las del mismo Todorov,- del que he extraído alguna de las reflexiones precedentes- que concluye:”Somos seres imperfectos y no ángeles, no podemos vivir en un éxtasis continuo, bajo el hechizo de la plenitud. Exigirlo equivale a condenarse a la desgracia”.
Y a todo lo anterior solo puedo añadir, estimado Pepe, que presiento que nunca alcanzaré la felicidad, por más que lo intente en la búsqueda del absoluto, de la belleza, del arte. Quizás el milagro esté mucho más cerca: Dentro de nosotros mismos, tan ajenos a los ángeles, pero, a la vez, tan vivos.
Saludos cordiales
Tordon
PD: Alguien que necesite tanto espacio para explicarse (o justificarse), es sin duda sospechoso de culpabilidad. Espero que al menos, tras este alambicado discurso, mi postura te haya quedado un poco más clara,
¿No?
A mí tampoco.

lunes, 23 de junio de 2008

Buscando la luz (4)

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Repasando mis lecturas recientes, compruebo la disparidad de criterios, directrices, juicios y valoraciones a la hora de responder a esta cuestión. Cada iluminado traza su derrotero vital ( y creador), según un predeterminado “plan de ruta” Así, por ejemplo, Oscar Wilde tiene que decidir entre el camino del dandi y el del poeta, que proponía su admirado Baudelaire, y escoge inequívocamente el primero, y, presionado por la alternativa de “ser obra de arte” o “producir obra de arte” concluye sin ambages que “convertirse en una obra de arte es el objetivo de la vida”. Terriblemente imbuido por ese devastador impulso, exprime con fruición su vida con el deseo de llevar hasta sus últimas consecuencias la absurda radicalidad de Nietzsche que prefería un “monstruo ameno a un sentimental aburrido”
Pero, a diferencia de Wilde, el poeta alemán Rilke, no piensa que la vida tenga que convertirse en algo bello. Profundamente marcado por la actitud del escultor Rodin, considera que hay que sacrificarlo todo para cumplir con la sagrada tarea creativa:”La victoria del poeta rescata y redime al hombre del fracaso”. Comprende y disculpa a Hölderlin, capaz de seguir su vocación hasta la locura y añade a sus argumentos una opción “quietista”: Si su deber consiste en escuchar el mundo, el escritor tiene que proscribir cualquier tentativa de perfeccionarlo. En este sentido, estimado Pepe, y me gustaría conocer tu opinión al respecto, esta opción “antipedagógica” que el escritor secunda , es una condición necesaria, junto con la soledad, para alcanzar la absoluta belleza de una obra sin prejuicios y sin ningún intento de transformación del entorno. La obra exige, cual cruel contrapartida, la vida del artista, y esta trágica contradicción entre grandeza y felicidad llegaría a corroer las entrañas del que desea sacrificar su vida a la literatura.
En otro de los posibles enfoques, a la magnífica poeta rusa Tsvietaieva, esta oposición entre existencia y creación le parece inaceptable; rechaza privilegiar la existencia en detrimento de la creación, como hacia Rilke, o encumbrar una existencia bella por encima de la creación literaria, como hacia Wilde :”El verdadero escritor permanece a la escucha del mundo, no a la de los especialistas en literatura”.
Y en esta fusión de lo artístico con lo cotidiano, me alegra comprobar que Todorov, fiel seguidor de Zweig, declara que,- rebajando las elevadas exigencias de los seguidores del “impulso demoníaco” y dotándola de una relativa accesibilidad-, la escritura es un medio para descubrir el sentido de íntimas pulsiones, sin que “esta transfiguración esté reservada a los artistas profesionales, sino que puede operarse, sin manifestarse incluso al exterior, en la conciencia de cualquier persona”
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domingo, 22 de junio de 2008

Buscando la luz (3)

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No pretendo abusar de tu paciencia (ya lo he hecho), exponiéndote de manera reiterada esa necesidad imperiosa que siento,- y que por otro lado supongo común a todos los mortales-, de indagación personal, de tendencia a la armonía, de anhelo de belleza, de búsqueda interior, para optar, no tanto a la grandilocuente plenitud del ser, sino, al menos, a intentar obtener un simple momento de fascinación, imaginar un hermoso y puro ideal de luz. Y si Clausewitz recuerda que “el arte es la consecución de lo sagrado por otros medios”, no te extrañe, estimado amigo, que este anhelo discurra de forma reiterada entre los vericuetos de la expresión artística.
Decía Rousseau que “para conocer nuestro corazón, se empieza por leer en el corazón de otro” Su frase me sirve para agradecer, una vez más la disposición de ánimo que muestras para compartir conmigo tus experiencias, ya sea a través de tus obras, ya sea en nuestras conversaciones virtuales. Es en este contexto de la búsqueda del sosiego interior en lo que tal vez se podrían encuadrar las incertidumbres, que en forma de preguntas, te hago llegar.
Sin embargo creo que el problema radica no tanto en el dilema que envuelve a la elección entre ceder o no al impulso creativo, sino en el modo en que la persona interioriza esa nueva realidad. ¿Es, aconsejable, beneficioso, (e incluso moralmente lícito), cortar las cadenas que atan al espíritu creador con la estructura social y afectiva que le rodea, para que de ese modo nada ni nadie interfiera en el proceso creativo? ¿Lleva la decisión creadora, por tanto, implícita un alta dosis de renuncia? Ítem más: ¿Es condición sine qua non la irrupción de ésta amarga renuncia para que el resultado de la creación resulte brillante?
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sábado, 21 de junio de 2008

Buscando la luz (2)

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Por eso, estimado Pepe, agradezco ese interesante compendio de reflexiones esbozada por Durrell en Cefalú y que tan desinteresadamente me has hecho llegar. Esa “nostalgia atávica compuesta por las últimas notas de una armonía celestial pretérita”, que tanto me deleita por su musicalidad literaria, se me antoja a su vez como quimérica especulación y me transporta hacia la vaga, aunque sugerente, ensoñación psicológica .Sin embargo la limitación sumisa a la laboriosidad de un orfebre que fabrica su propio mito, que elabora la naturaleza de su realidad, que diseña ,en definitiva, su estatus vital, se me antoja excesivamente simplificador, cuando no,- por irreal- , voluntarioso .La renuncia intencionada que incita a deshacerse del “corsé social” en aras de mejorar el edificio del mito existencial, lleva a Campion a utilizar el artilugio psicológico ,-efectista, desde luego-,de tratar de desentenderse del cadáver de su estado anterior, como si no fuera igualmente cierto que cualquier vida, sea cual fuese el camino escogido, es la suma ,más o menos contrastada ,de las sucesivas defunciones marcadas por los hitos cronológicos, fisiológicos, sociales, e intelectuales que acontecen en cualquier vida.
No obstante, Pepe, comprendo a Campion,- y por extensión, te comprendo a ti-, en ese obstinado intento de justificar la decisión mediante la cual habéis escogido el irresistible impulso de la “dedicación plena a la luz”, ese irresistible proceso de interiorización de la existencia, esa desazón irremediable de la “lujuria del alma”, ese fuego que consume hasta las más delicadas fibras de vuestra mente -y quizás de vuestro cuerpo -, para terminar estallando, para júbilo de los que os rodeamos-, en voluptuosos destellos de belleza. Y cuando una persona como tú, admirado Pepe,- conocedor en primera persona de la dolorosa situación que supone sentir en propia carne el peso, incluso el desgarro, de una disyuntiva vital-, habla sobre sus vivencias, siento el respeto reverencial que merece alguien, que por recordar lo vivido, y ser consecuente con ello, sabe a ciencia cierta “de qué está hablando”.
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viernes, 20 de junio de 2008

Buscando la luz (1)

Estimado Pepe:
Agradezco que hagas tuyo ese compasivo enunciado de Descartes según el cual “no existe un hombre tan imperfecto que no se pueda sentir hacia él una perfecta amistad”. Me reconforta que alguien de tu categoría intelectual se tome la molestia no solo de escuchar mis pueriles preocupaciones, sino que incluso me proponga, en bellas palabras, distintas vías para clarificarlas.
Desde antiguo resulta bien conocida la organización de las necesidades humanas que,-con acertado símil geométrico-, describió Maslow y que clasificaba las mismas en necesidades del mantenimiento de la homeostasis -(fisiológica, de afiliación, seguridad, reconocimiento: “necesidades del déficit”)-,y las necesidades del ser (”being needs”) , reservando para estas últimas la zona más noble de su célebre pirámide. Y sin profundizar en tediosos aspectos de la psicología humanista que nos llevarían a enlazar incluso con la psicoterapia, he de reconocer, sin embargo que no conozco nada tan descorazonador como la tarea de introspección, la autoexégesis, la elaboración de procesos que conduzcan (y perdona mi deformación profesional), a un preciso diagnóstico que permita adoptar las medidas terapéuticas más adecuadas. A menudo, la fragilidad de las herramientas utilizadas para desmenuzar los asuntos en los que uno,-inevitablemente-, es juez y parte, impiden la elaboración de hipótesis sólidas sobre las que estructurar una norma inequívoca de conducta.
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viernes, 13 de junio de 2008

¡Luz, más luz!

Estimado Pepe:
Tras deleitarme con algunas reflexiones sobre la obra de Hölderlin, Zweig me proporciona ahora su impresión sobre las vidas de Kleist y de Nietzsche. (“La lucha contra el demonio”, Ed. Apolo ,1947). Busqué este libro infructuosamente en Oviedo y finalmente accedí a él por la denominada “vía don Pepe”, esa de libros de “segunda mano” que se encuentra en “www iberlibros”.
Cada vez que cae en mis manos un ejemplar de estas características, (usado), me invade un sentimiento respetuoso, casi reverencial, e intento imaginar la vida de su antiguo propietario: ¿A qué se dedicaría? ¿Sería joven cuando lo leyó? ¿Habrá muerto? ¿Le preocuparía -(como a mí)-, su contingencia y total extinción?, ¿Estaría enamorado?, ¿Viviría feliz? ¿Padecería alguna enfermedad? ¿Leería en la madrugada?…En este último supuesto, ambos seríamos pasajeros transitando en la noche por la misma vía, los mismos renglones, las mismas vivencias.
Contemplo la encuadernación y la oscura cubierta que, aunque ajada por el tiempo, aún conserva cierta tersura; y acaricio con delicadeza las páginas tostadas bajo el sol de sesenta años, sus hojas ásperas salpicadas de antiguas cicatrices, sus recuerdos de las batallas contra humedades pretéritas.
Su precio, en efecto, fue muy bajo, así como el tamaño de las letras, que para mi gusto (y agudeza visual) resultan en exceso diminutas, aunque supongo que este formato era el habitual en la época en la que se publicó (1947).
Y aquí me tienes, con mucho esfuerzo y una prótesis de dos dioptrías intentando escudriñar ansioso entre las vidas que me cuenta. Esfuerzo que a veces pienso si no repercutirá en la salud de mi vista. Quizá la fatiga de correr entre minúsculas y sinuosas palabras devenga en “vista cansada”; quizá mi amplitud de miras se vea cercenada por la neblina de la presbicia; tal vez, el intento de alcanzar la luz me deje cegarato, el abrir tanto los ojos me cierre la mente, la incontrolada avaricia de letras me condene,- justo castigo-, a la venta del cupón de la Once…
De ahí que,-en aras de la legibilidad y para obviar mi minusvalía - parafrasee a Goethe con el título de este correo.
Saludos cordiales
Tordon

miércoles, 4 de junio de 2008

Málaga (3)

En una imprenta con forma de barco, nació en Málaga, en 1926, la revista “Litoral”. En sus páginas aparecieron los primeros poemas de García Lorca, Alberti, Jorge Guillén, Bergamín, y en sus suplementos tuvieron la oportunidad de publicar su primer libro autores como Vicente Aleixandre y Luis Cernuda. Otros colaboradores célebres de esta revista fueron Picasso, Juan Gris y Salvador Dalí, así como el músico Manuel de Falla. Posteriormente, también escribieron en ella Juan Ramón Jiménez, Max Aub y León Felipe.
¡Vaya “pechá” de famosos!

¡Y yo que pensaba que “Litoral” era sólo una marca de fabada!

domingo, 1 de junio de 2008

Málaga

Queridos Santi y Fonsi:
Aquí, en mi destierro andaluz, para llenar el tiempo libre que me dejan las eternas esperas de nuestra princesa del alambre, me he aventurado a iniciar relaciones con los habitantes de la zona. Esta mañana fui al parque de la “Avenida Principal” y he tratado de entablar conversación con ese tipo con el que estoy sentado en la foto. No le conocéis, es un tal Hans Christian Andersen. Si os fijáis, de su cartera asoma la cabeza de un pato, que me recuerda, ¡qué cosas! la del “Patito feo”. Y a pesar de mi buena disposición para la charla y de su semblante alegre, no he logrado sacarle ni una sola palabra. Como si fuera de piedra. Y yo pensé: ¿Será “guiri” y no me entenderá? ¿Será que,-siendo danés-, se está haciendo el sueco?
En fin, que para saber algo de él, he tenido que indagar en una inscripción esculpida a sus pies y que textualmente dice: “En ninguna otra ciudad española he llegado a sentirme tan dichoso y tan a gusto como en Málaga” (1862).
Y, aunque me daba pena, admiré a ese pobre hombre con chaqueta, pajarita, chaleco y sombrero, aguantando como un héroe, sin quejarse, sin decir palabra, este calor andaluz. A pesar de ello -(lo comprobé)-, tenía la mano bastante fría…
Sí, lo sé, también yo soy un poco cuentista…
Besos

jueves, 22 de mayo de 2008

3 gardenias para ti (*)

Estimado Pepe (HIPOCORÍSTICO):
Lágrimas en los ojos (PLEONASMO) me provocaron las risas de tu “amor pro domo sua” (LATINISMO), al identificar, por desgracia (desgraciada-mente) como propios, todos los errores literarios de nuestro peregrino arquitecto (HIPÉRBATON): Laísmos, leísmos, loísmos, dequeísmos, anacolutos, haplologías, metalepsis, redundancias, perífrasis, aliteraciones, metátesis, circunloquios, metagoges, oxímoros, polisemias, catáforas, parónimos, deixis, sinécdoques, metonimias, metaplasmos y otros miasmas gramaticales .(CACOFONÍA)
Otrosí, (ARCAISMO), prometo firmemente, (ENFÁTICO) eliminar en lo sucesivo todos los signos de exclamación y puntos suspensivos innecesarios:…¡¡¡Lo juro!!!.....(HIPÉRBOLE).
¿Qué tal el “finde”? (NEOLOGISMO), ¿Se mantuvo alta la tensión dentoalveolar? (TECNICISMO). ¿Pregonaste bien? (CHORRADA).
Por fortuna, como con los dientes ajenos y no con las letras. (METÁFORA)
Saludos cordiales,
Tordon
(*) en el texto se hacen referencias al magnífico libro de relatos "Tráeme pilas cuando vengas " del laureado escritor asturiano Pepe Monteserín (Editorial Trea, 2007)

martes, 20 de mayo de 2008

Escritura sin sensibilidad

Estimado Pepeleón:
Agradezco tus didácticos comentarios, tales como los referidos a las “Teorías Psicoanalíticas”. Son las ventajas de comunicarse con alguien inteligente: Constantemente aprendes cosas, aunque en esto, como en el amor, siempre hay uno que se entrega más; En este caso, tú, que atesoras la infinita paciencia requerida para leer mis entradas. Sin embargo, quiero comentarte que la mayoría de mis “blogazos” están escritos en el tiempo que tarda en actuar la Articaína . Y no digo esto porque quiera eludir mi responsabilidad sobre los mismos, sino hacer constar la ardua tarea que supone inspirarse en ese ambiente tan particular.
No conozco ningún manual de estilos literarios que incorpore el “género anestésico”; Por eso, me atormenta la pregunta de si ello no influirá en el discurso: ¿Serán los mensajes altamente soporíferos? ¿Inducirán somnolencia en el receptor? ¿Transmitirán una imagen de apatía? ¿Inhibirán los mecanismos de la Lengua? ¿Paralizarán las normas gramaticales? ¿Decaerán los significados al transcurrir los minutos?
Y aún tengo más dudas:¿Percibirá el que los recibe intensas parestesias? ¿Se adormecerá su espíritu crítico? ¿Se bloquearán sus emociones? ¿Se arrullarán o, más bien, se aturullarán sus neuronas? ¿Inducirán estos párrafos al letargo de sus fantasías? ¿Languidecerán sus principios? ¿Se volverá insensible?..
En fin, Pepeleón-Job, que “te seguiré escribiendo hasta que la anestesia nos separe”
(Y tu cuerpo aguante).
Tordon
PD:Sí, con tres entradas en un día, podríamos hablar de "impulso demoníaco"