
(Yo, que conste, ya lo he confesado en mi lejana entrada del 3 del 12 de 2008.)
Y reconozco que el mero hecho de escribir, parte siempre, como si de un pecado original se tratara, de un supuesto sospechoso, que es el de la vanidad. Pero aún admitiendo el irremediable destello narcisista que adorna gran parte de nuestra literatura virtual (¡como si en la “real” no ocurriera lo mismo!), solo pretendo, en esta primera aproximación, determinar en cuál de los apartados básicos (y clásicos) podríais encuadrar vuestras inspiradas redacciones:
En las del “escritor COPULATIVO”,- ése que disfruta con la elaboración de su plato, ese que adorna, mima y pule sus escritos, pero cuyo gozo solo alcanza la cima con el gozo de sus lectores-,o, si por el contrario, os incluís en el apartado del “escritor ONANISTA”, ése tipo de autor al que no le importa ni siquiera que le entiendan, que escribe para su propio placer y que se inhibe de las opiniones del hipotético lector que pueda acceder a sus reflexiones.
Y eso es todo lo que quería saber.
Pero otro día os preguntaré por lo que verdaderamente me importa, que es vuestra edad, profesión, estado civil, estado sentimental, religión, ideología política y equipo de fútbol.
¡Y ese día, el que tenga webs, que se atreva a responder y se lo comunique al Servidor!
Es decir, a mí,… vuestro seguro servidor.
¡Y ese día, el que tenga webs, que se atreva a responder y se lo comunique al Servidor!
Es decir, a mí,… vuestro seguro servidor.