
-¡Te he dicho una y mil veces que mientras vivas en esta casa, acatarás las normas!-gritó el padre a su hijo adolescente. Y añadió:
-Y si tu madre ha cocinado carne para comer, te la comerás, aunque no te guste. Y si no, te la merendarás, y si no, te la cenarás.
El chico, mirando al plato, susurró:
¡Dios mío, qué ganas tengo de cumplir los 18 para hacer lo que me dé la gana! .Yo también te he dicho un montón de veces que no me gusta la carne, que me repugna la idea de consumir productos cadavéricos, que no puedo evitar el pensar que proceden de un ser vivo. Si por lo menos fuese una hamburguesa del MacDonalds…
El padre, bajó el tono de voz:
-Tu bisabuelo comía carne, tu abuelo comía carne, yo como carne, y mientras yo viva, se seguirá comiendo carne en esta casa. Las tradiciones son importantes…
-Papá, los tiempos cambian- respondió el chico en tono conciliador. Y además, yo no tengo la culpa de ser hijo del último Jefe de Tribu Caníbal que existe en el mundo…
El hombre, con un gesto de contrariedad, se dirigió ahora hacia la mujer que observaba la escena en silencio:
-La culpa la tienes tú. Siempre lo has malcriado.
.
-Y si tu madre ha cocinado carne para comer, te la comerás, aunque no te guste. Y si no, te la merendarás, y si no, te la cenarás.
El chico, mirando al plato, susurró:
¡Dios mío, qué ganas tengo de cumplir los 18 para hacer lo que me dé la gana! .Yo también te he dicho un montón de veces que no me gusta la carne, que me repugna la idea de consumir productos cadavéricos, que no puedo evitar el pensar que proceden de un ser vivo. Si por lo menos fuese una hamburguesa del MacDonalds…
El padre, bajó el tono de voz:
-Tu bisabuelo comía carne, tu abuelo comía carne, yo como carne, y mientras yo viva, se seguirá comiendo carne en esta casa. Las tradiciones son importantes…
-Papá, los tiempos cambian- respondió el chico en tono conciliador. Y además, yo no tengo la culpa de ser hijo del último Jefe de Tribu Caníbal que existe en el mundo…
El hombre, con un gesto de contrariedad, se dirigió ahora hacia la mujer que observaba la escena en silencio:
-La culpa la tienes tú. Siempre lo has malcriado.
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