Ayer, una de mis hijas- universitaria-, en un arranque de emotividad y mirándome fijamente a los ojos me suplicó:-Papá, nunca me dejes vivir en estado vegetativo, nunca permitas que para sobrevivir dependa de máquinas y sueros. Si me ves en ese estado, por favor, desenchufa todos los artefactos que me mantengan viva…
Con lágrimas en los ojos, asombrado y orgulloso de su madurez, me encogí de hombros y le desenchufé el televisor, el DVD, la TV por cable, Internet, el portátil, el mp3, la PSP, la Wii, el cargador del móvil y el iPod.
Y, por aquello de los sueros, también puse fuera de su alcance todas las cervezas.
Y, por aquello de los sueros, también puse fuera de su alcance todas las cervezas.
¡Qué constructiva es la sincera comunicación paterno-filial!