sábado, 10 de septiembre de 2011

ELOGIO DEL POTAJE

Los mejicanos son un tanto dados a las extrañas mezcolanzas. Tal vez ello provenga de aquella época en la que a las hormonas de Hernán Cortés se les hizo la boca agua y se fijaron en una nativa super-maciza, la Malinche, y de cuya relación resultó ese enriquecedor y necesario deporte del mestizaje.
Sea como fuere, lo cierto es que el que suscribe volvió al suelo patrio con la percepción de que en aquellas tierras existe una querencia notable hacia el batiburrillo inclemente, hacia la miscelánea como norma , hacia el gatuperio como costumbre. Como dato significativo, os recuerdo que su bebida más popular es el “Clamato”, una mezcla infame de cerveza con zumo de tomate, todo ello servido en una jarra helada cuyos bordes están profusamente impregnados de sal gruesa.
-¿Te gusta?- me preguntaron.
-¡Está deliciosa!- mentí mientras deglutía haciendo tripas corazón.
-Entonces ¿por qué lloras?
-Mis lágrimas son de felicidad, compadre…
Y para argumentar mi divagación sobre el revoltijo mejicano ahí os muestro la fotografía de uno de los anuncios que habitualmente se pueden hallar en los periódicos locales en los que – sin ningún recato- se mezclan las sinusodidades catarríticas con las retroexcavadoras turbo, las jarochitas complacientes y la oración al Espíritu Santo.
En esa misma página, sin solución de continuidad, pude leer:
· Preciosa costeñita fogosísima, cariñosa y perversa, ¡atrévete papi!
· Samira sinaloense sensual, atractiva, dispuesta a tus necesidades sin limites
· Trabajos contables, únicamente contabilizo facturas y llevo libros contables
· Jarochita ardiente bonita, te consiento sin prisas ni sangronadas
· Esmeralda accesible bonita y delgada, nalgoncita, muy ardiente
· Clases particulares, matemáticas, física y química, inglés…

¡Coño, qué ensalada publicitaria, qué surtido de oportunidades, qué amasijo de sugerencias!
En resumen, una oda a la diversidad, un cántico a la mixtura, una incitación al embrollo.
Y – ahora que lo pienso-si los lectores de este popular periódico tienen la misma estructura mental que su maquetador, a más de uno se le ocurrirá hacer la contabilidad de la empresa dejándose acompañar por una jarochita ardiente.
O pretenderá doctorarse en trigonometría con la nalgoncita al cuadrado…


¡Me encantan México y los mexicanos!


Las mejicanas, más.


jueves, 8 de septiembre de 2011

"Ego", te absolvo.

Lamento amargaros la “reentrée”, estimados blogueros, sobre todo a aquellos que pensaban que el palizas del submarino se había evaporado entre la sofocante canícula, que su cháchara inconexa había sido arrastrada por las traicioneras bajamares del solsticio , que su cuerpo serrano había perecido vapuleado a causa de las temibles tempestades del IBEX 35.
Pues va a ser que no,- insidiosos entes cibernéticos-, a chincharse tocan, que aquí sigo, vivito, coleando , inasequible al desaliento , incólume ante el terrible azote de los valores bursátiles, reconfortado a la vista de la galera oficinal, más dispuesto que nunca a continuar suministrandoos vuestra dosis de murga cansina, de entrada soporífera, de elucubración disparatada y de desatino bloguero.
Y no penséis, malévolas criaturas hertzianas, que la causa de mi ausencia estival pueda atribuirse a la pereza provocada por los efluvios del astro rey sobre mi solitaria neurona, sino, bien al contrario, el estío se ha mostrado como un periodo de trabajo esforzado, un campo estéril que requirió labor constante, una gleba generadora de una irritante esclavitud en pantalón corto y chanclas.
Porque- ingenuo de mi- bien pensaba que aquella invitación “todo incluido”de mi editor a las cálidas tierras mejicanas obedecía a un inconfesado deseo de premiar mi labor abnegada, que era un merecido regalo por los innumerables esfuerzos en beneficio de la humanidad doliente, una justa dádiva derivada de mi contribución valiosa a que el susodicho adquiriera su Mercedes-Benz último modelo.
Porque todo resultó una engañifa y- el muy cretino- lejos de acompañarme a chapotear en las cálidas playas caribeñas de Veracruz, me tuvo de techo en techo, sudando la gota gorda, de conferencia en conferencia, de curso en curso, de auditorio en auditorio.
¡¡¡Mecagüen…!!!
En resumen, que libro y autor se agotaron, aunque al primero no le importó lo más mínimo.
Pero ya me conocéis, estimados colegas, y bien sabéis de mi estoicismo acerado, de mi impavidez ante la adversidad, de mi carácter espartano y de mi mala leche a prueba de toda bomba. Y que- optimista por naturaleza- intento sacar rendimiento a la miseria y provecho a la desolación.
Y entre clamato y tequila puede comprobar-¡absurdos nacionalistas!- que nada hay novedoso al otro lado del océano, que la especie humana- a poco que se raspe la pintura- se rige por los mismos códigos, que todo el mundo corre tras parecidos anhelos, que a muchos kilómetros de distancia las personas enarbolan similares banderas , que la cerveza sabe parecida en todos los sitios y que –tanto aquí como en Boca del Río- todos hacemos el mismo ridículo tratando de bailar esa sincrónica cawboyada del ”no rompas más mi pobre corazón…”

Y que todos, en mayor o menor medida, exhibimos un ego insufrible – cansino runrún- que nos induce a pregonar a los cuatro vientos nuestras soporíferas batallitas en un diabólico invento denominado “blog”.

miércoles, 27 de julio de 2011

LIMONES MAMONES

La primera visión tras mi repentino soponcio fue el vigoroso batir del abanico de una señora que no cesaba de sentenciar:”Esto va a ser de la tensión baja, esto va a ser de la tensión baja…”
¡Ni tensión ni leches! Porque las últimas palabras que recuerdo antes de mi espectacular desmayo fueron las de la señora Tordon que –inopinadamente, mientras yo degustaba el primer café de la mañana--susurró:
-“Cariño, quiero tener un hijo…”
¿Un hijo? ¿Vosotros pensáis, estimados blogueros, que a un hombre de edad madura (casi provecta), que a un humilde varón como el que suscribe, que a un atlante-currante que tras denodado esfuerzo ha contribuido a la mayor gloria de la Humanidad con cuatro rebeldes sin causa, con cuatro hijos únicos, con cuatro retoños que desayunan, comen y cenan como limas, se le puede soltar así, de sopetón, sin anestesia, tan escalofriantes palabras?
Cuando la palidez cerúlea abandono mi semblante, la señora Tordon insistió:
-“Que no, que no es lo que tú piensas, que quiero tener un hijo del limonero centenario del prado de arriba que da unos limones más dulces , más finos, de textura más liviana…“ (Siempre me llamó la atención la sutileza del género femenino en general y la de mi señora en particular: Una vez le pedí que me comprara un jersey marrón, pero ella me rogó que le especificara si lo quería de color beige, arena, ocre, calabaza, terracota, chocolate, albaricoque, tierra, topo, café con leche, cuero, piedra…)



Una vez segura de que se ralentizaba la taquicardia y se alejaban mis vahídos, prosiguió:
-“Tal vez si le cortáramos una ramita y la injertáramos mediante un acodo y bla ,bla, bla…”



¡Coño, haber empezado por ahí, por el acodo, y no por la descendencia…!




Y es que si no la conociera bien pensaría que trata de cambiar su actual estatus por el de viuda alegre…




En resumen, que no es de extrañar que con tanto cítrico se me esté agriando el carácter.

viernes, 22 de julio de 2011

EMPRENDEDORES

Existen momentos en la vida de un hombre en los que, sin previo aviso, se tensan sus músculos, se excitan sus nervios , yergue la espalda ,saca pecho, se le va la bola, y brota de su corazón un desconocido fervor patriótico.


Y esto es lo que- sin querer, a tontas y a locas- me ha sucedido en días pasados.


Tal vez haya tenido que ver en la gestación de este inopinado ardor hispánico el ambiente propiciado por los fastos del 75 aniversario del GAN (GloriosoAlzamientoNacional);tal vez la causa de tan demoníaco entusiasmo haya que buscarla en la célebre frase de Kennedy que proclama:”No te preguntes lo que Zapalcaba puede hacer por ti, sino lo que tu puedes hacer por Zapalcaba”.
Sea como fuere, lo cierto es que tenía yo unos ahorrillos destinados a organizarme un viaje de placer a Brasil, un país al que hace tiempo tengo ganas de hincarle el diente. (A las nativas, ni te cuento).
Así pues, acudiendo a la llamada de mi irreductible conciencia , sabedor de mis responsabilidades como ciudadano solidario, -empático patriota que se mimetiza con el entorno sufriente-, cautivo y desarmado el ejército “rosa”(cariño, no te compliques la vida), haciendo acopio de mi más que reconocido valor y de mi inquieta esencia de emprendedor furibundo, pensé que bien podría sumar mis ahorros a la ayudita de un banco y conseguir de esta manera comprar unos locales, crear riqueza, ampliar el negocio, generar puestos de trabajo y liberar de su pesado yugo a unos cuantos compatriotas parados.
Aunque no penséis, ingenuos blogueros, que todas mis elucubraciones perseguían un objetivo altruista, ya que en ningún momento renuncié a la idea del hipotético lucro que tan audaz iniciativa me reportaría una vez que hubiesen transcurrido 200 años (que es más o menos el tiempo que tardaría en devolverle el dinero a los vampiros del Santander.).

Así pues, dispuesto a la lucha, con la ilusión de un Cruzado, comencé a recabar información sobre los requisitos que me permitieran acometer el ilusionante desafío: Proyecto de arquitecto, licencia de obras, permisos del ayuntamiento, autorizaciones de la Compañía de Instalaciones Radiológicas, aquiescencia de la de Residuos Peligrosos, beneplácitos de la de Contaminación Acústica, venia de los bomberos, anuencia del Alcalde, conformidad de los Servicios Sanitarios, aprobación escrita de la compañía de extintores , visto bueno de mi suegra y consentimiento inexcusable del maestro armero…
Lo de los Bancos fue -si cabe- , todavía peor: Declaración de bienes inmuebles, documentos de Hacienda, Patrimonio, estado de cuentas, acciones, bonos, valores, depósitos, hipotecas, facturas...
Y no se limitaron a indagar tan solo en mis dineros, sino que también investigaron sobre mi alma:¿Tiene usted cargas familiares? ¿Come alimentos con un contenido alto en colesterol? ¿Qué tal se lleva con su señora? ¿Tiene una vida sexual saludable? ¿Cuántas veces?
(Esta última pregunta es una “pregunta-trampa”: Si dices que muchas, podrían tomarte por un “vivalavirgen” irresponsable susceptible de sufrir un síncope "orgasmático"; si dices que pocas, podrían tomarte por un pusilánime incapaz de pagar las cuotas. Yo salí del paso con un ambiguo”se hace lo que se puede”, que no compromete a nada.)

Vistas las cosas, estimados blogueros, podéis comprender el efecto disuasorio que este insufrible listado de trámites ejercieron sobre mis excitadas neuronas.
Pero yo soy un hombre- ya me conocéis- que no se arredra ante las dificultades, mi voluntad es férrea y mi alma es inasequible al desaliento. Además, yo no me creo esa leyenda urbana que dice que la mejor manera de ser emprendedor en España, es no serlo.

¡Jamás me daré por vencido!

En resumen, que ya os contaré si las caipiriñas y las brasileiras están tan buenas como dicen.

lunes, 4 de julio de 2011

INVASIÓN AMARILLA

Desde que era un niño llevo oyendo esa terrible historia que cuenta que si un día todos los chinos se pusieran de acuerdo y dieran un salto, se desplazaría el eje de la Tierra.
Imbuido en la zozobra de esos miedos ancestrales,- y por aquello de restar efectivos a una posible y destructora sincronía-, invité a casa a unos amigos orientales de mi hija.
Portadores de nombres bisilábicos absolutamente imposibles, solo me quedé con el de uno de ellos, (Yu-Ju), aunque cuando le llamaba mi familia pensaba que me había tocado la Bono-Loto.
Jóvenes, discretos, silenciosos, sobrios y disciplinados, escondían bajo sus camisetas de mercadillo unas flamantes licenciaturas en Arquitectura o en Ingeniería.
Llegaron de viaje muy tarde, pero a la mañana siguiente, - hora prevista, nine o´clock-, aparecieron todos por mi cocina.
Un poco agobiado con la organización de la intendencia para tantos invitados, y desconocedor de las costumbres orientales, saqué a relucir mi batería culinaria y les pregunté qué deseaban para desayunar:
-Tenéis café, leche, té rojo, té verde, Cola-Cao, zumo de naranja, mermelada, mantequilla, Nocilla, tostadas, napolitanas, cruasanes, Tosta-Rica, cereales…
Todos permanecieron en silencio. Al fin, uno de ellos se decidió a hablar:
-No se preocupe, señor, cualquier cosa nos sirve. En mi casa, para desayunar, solo hay café y pan…



Y no sé por qué, pero en aquel preciso instante me vino a la mente el engorroso asunto de la caída del Imperio Romano y tuve la certeza de que – con independencia de nuestras elucubraciones-, nos acabaría tocando la China .


Y es que contra esta gente tenemos la batalla irremisiblemente perdida.



Incluso antes de desayunar.




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sábado, 21 de mayo de 2011

JORNADA DE REFLEXIÓN

Esta mañana -reflexivo y cabreado, como corresponde a esta jornada de “reflexión-indignación”- estaba yo arrellanado en mi sillón favorito escudriñando el periódico local.
Cuando la señora Tordon entró por la puerta, hallándome yo imbuido en el ardor de los últimos coletazos de la campaña , no pude por menos que espetarle a quemarropa:
-Oye, cariño, perdona la indiscreción, pero me ha surgido una duda tonta: ¿A quién vas a votar mañana?
Ella- no sé si porque le dio pena contemplar mi angustia a pie de urna, o porque acababa de llegar de su sesión semanal de meditación Zen- me respondió con dulzura:
-No te preocupes, querido Tordon. Votaré al que tú consideres correcto.
Y añadió con mayor ternura si cabe:
- Ya ves, te regalo mi voto con la única condición de que me des un beso.


Agradeciendo a la divinidad - y a los gurús orientales- ese inesperado regalo del cielo, me apresuré a sellar con un beso (de tornillo) tan provechoso negocio.


Aunque, ahora que lo pienso, tenía que haberle dado dos: Uno por las municipales y otro por las autonómicas.


¡Mecagüen…!

jueves, 19 de mayo de 2011

¡INDIGNAOS!

Observando en la tele el multicolor espectáculo de los manifestantes de la Plaza del Sol, he descubierto que yo también –sin saberlo- pertenezco a ese nutrido grupo de personas que están hasta las mismísimas narices de las cosas que acontecen a su alrededor.
Porque hace mucho tiempo que me irrita esa diferencia creciente entre ricos y pobres, porque me reconcome que haya 5 millones de parados, porque quieren obligarme a trabajar hasta una edad en la que me temblará el pulso, porque tengo que circular a 110 km por hora en una autopista de seis carriles, porque han bajado los sueldos a mis amigos funcionarios, porque las pensiones han perdido su poder adquisitivo, porque se han suprimido multitud de ayudas sociales…
No obstante, mi diferencia fundamental con los “alternativos” acampados, es que yo ya llevo mucho tiempo indignado y no se me ocurre esperar sospechosamente a expresarlo dos días antes de que se produzca un presumible vuelco electoral, y porque creo que la mejor manera de descargar mi cólera contra el sistema es votar el próximo domingo a alguien que pueda intentar modificar el actual y desolador panorama.



Y no sigo escribiendo- aunque me gustaría- porque soy un privilegiado y tengo que ir a trabajar.



¡Ya!