domingo, 11 de diciembre de 2011

LA IMPORTANCIA DE SABER IDIOMAS

Ante el éxito apabullante de la anterior entrada relativa a los celtas y consciente del inusitado interés que despiertan en multitud de lectores y comentaristas (¡¡¡2!!!) tan singulares acontecimientos, renuevo mis ánimos con otro palo de similar astilla:
En 1282, los habitantes de Palermo estaban hasta las pelotas de los desmanes de los ocupantes franchutes. Los seguidores de Carlos de Anjou no solo despreciaban los spaghettis boloñesa, sino que incluso se atrevían a enrollarse impunemente con las bambinas de la zona.
Por todo ello, el 30 de marzo, cuando las campanas de la iglesia tocaron a vísperas, los sículos comenzaron a masacrar a los invasores galos sin compasión. Fue tal la fiereza y la determinación en la escabechina, que , para evitar que alguno de los angevinos pudiera escapar haciéndose pasar por italiano, a todo lo que se movía con dos patas le mandaban repetir la palabra “garbanzo”, vocablo de imposible pronunciación para los gabachos(*).
Así pues, -concluyeron los sicilianos- si algún individuo no era capaz de deletrear correctamente la palabra “garbanzo”, con menos razón necesitaría comerse un buen cocido, y, por tanto, nada le importaría que le hicieran un agujero en el estómago con una daga renacentista.
Los historiadores no se ponen de acuerdo sobre si esta revuelta fue espontánea o inducida por una conspiración política. Pero si consideramos que a la espera de ocupar el trono estaba un español (Pedro III de Aragón), yo más bien me inclino por la segunda opción.



Y no es que quiera asustar, pero ya podéis comenzar a practicar con la expresión “fabada asturiana”, que la Reconquista está al caer.
Quedáis avisados.



¡Ay, qué importante es saber idiomas!






(*) Como sois unos puristas y unos tocapelotas, debo precisar que en realidad lo que les obligaban a decir era “cece” que – obviamente- es como se traduce “garbanzo” en el idioma de Petrarca.

viernes, 9 de diciembre de 2011

SUICIDIO ETÍLICO

La ociosidad distorsiona la rutina, enlentece el músculo, abotarga los nervios, altera las costumbres, relaja los horarios y afloja los esfínteres de la mente. La atención es dispersa, la curiosidad se disgrega y la concentración de los sentidos se disuelve como un azucarillo en el agua. Y en este ambiente de “anarquía en la Axarquía”, con una caña en la mano y el (cigarrillo) abanico en la otra, bien comprenderéis, estimados blogueros, que resulta tarea de titanes dedicarse a procesar sesudos textos filosóficos. Pero no lecturas como esta:
Cuentan que en el 275 a.C., el caudillo celta Breno al frente de 40.000 guerreros, asaltó el venerable santuario de Delfos con la ilusión de apoderarse de las estatuas de oro macizo que daban fama al recinto .Pero lo que no sabían los celtas es que- 60 años antes- los focidios habían hecho lo propio y se habían fundido hasta el último dracma jugando a la Bono-Loto. Para colmo de males, en la triste retirada, y en medio de una terrible tormenta, los aguerridos celtas creyeron oír a sus espaldas el ruido de la caballería griega, y fue tal la confusión que tomaron las armas y se mataron unos a otros sin reconocerse. Según Pausanias, fue un caso de pánico, ese miedo sin causa que el dios Pan infunde a los mortales.
El caudillo Breno, sintiéndose tan responsable del fracaso de la expedición y remordiéndole tanto la conciencia , resolvió quitarse del medio. Y escogió un sistema original y poco sangriento para hacerlo: Se quitaría la vida bebiendo gran cantidad de vino.
Y no lo cuentan las crónicas, pero suponemos que fue una muerte indolora, alegre, sin sed.

Y ahora que lo pienso: ¿Habrán escondido suficientemente la botella de Chivas a Zapatero?





PD: Oigo a “Mago de Oz” en la Blackberry de mis hijos: “El hombre es el único animal de la creación que come sin tener hambre, bebe sin tener sed y habla sin tener nada que decir…”




¿Se referirán a mi blog?





¡Mecagüen…!


martes, 6 de diciembre de 2011

FRIGILIANA

Considerando mi notoria querencia por las elevadas temperaturas, deduzco que – con total seguridad- en mi vida anterior fui Juana de Arco, S. Lorenzo, o alguien parecido. Y así, nada más comenzar el invierno, quemado por el frío y la nieve del Norte-¡menuda paradoja!, me escapo a mi Rinconcito Victorioso, un remanso de paz sureño, en el que –como decía la Carrá- se hace bien el amor.

Y levantarse por la mañana contemplando la vista que podéis observar en las fotos, debería cotizar obligatoriamente en Hacienda. (Shhhhh, no demos pistas…)


Y exactamente lo mismo que yo debieron pensar los comerciantes fenicios, los cuales, atraídos irresistiblemente por el sol, los finos, los espetos y las vigilantes de la playa, asentaron sus reales a lo largo de esta acogedora costa.


Y llegó a tal punto la concentración de turistas frigios en esta cálida zona que algunas urbanizaciones cercanas a Malacca-Madre, tomaron su nombre de los “guiris” que en ellas construían sus chalés. Y así nació Frigiliana, un magnífico pueblo de reminiscencias tunecinas y que es el único en Europa que en la actualidad elabora miel de caña.



Y disfrutando de esas hospitalarias tierras, en la foto, podéis contemplar al Coma-Andante acompañado por una de sus chicas favoritas, una mujer que para él es mucho más que una amiga.

(El comandante es el de las gafas de sol pequeñas, so listos).


Sí, se trata de la hermosa Sara, una "crak" que ha heredado la belleza de su madre y la inteligencia… de su madre.


Aunque yo también debo también caerle bien a la muchacha, ya que en caso contrario no se justificaría la leyenda que porta en su camiseta:




Bueno, os dejo, que se me acumula tanta belleza y me estreso.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Vigorexia

Cuando salió de la clínica, Juan cerró los ojos para sentir en el rostro el tibio sol de otoño. Por fin, a sus cuarenta y cinco años, superada una penosa etapa de ansiedad e infortunio, su felicidad era completa. Se encontraba henchido de gozo, repleto de vida, percibía la tensión en cada uno de sus músculos, un irrefrenable manantial de energía rezumaba por cada uno de los poros de su piel. No obstante, a pesar de que su mente bullía con la euforia de los grandes días, era plenamente consciente de que toda aquella sensación de bienestar se la debía a Laura, el ser más extraordinario que nunca había conocido, su musa, su alegría, su refugio, su segunda esposa. Ella modificó el devenir de su vida y le transformó en un hombre nuevo. Porque, siguiendo sus consejos, con sus ánimos y aplicándose a conciencia durante largas horas de gimnasio, había logrado adelgazar los 15 kilos que le sobraban, su alimentación era exquisita, el olor a tabaco le desagradaba y en las discotecas –soportando la sorna de sus amigos- solo consumía zumo de melocotón.

-Todo lo que haga por ella es poco. Laura se merece lo mejor de mí- repetía una y otra vez.

Por eso, cuando aquella mañana comprobó los magníficos resultados del análisis de sangre, una inevitable sonrisa afloró a sus labios, comprendió que la justicia divina no era una fábula y que la vida le sonreía de nuevo. El simpático galeno lo había resumido mejor que nadie:

-¡Está usted como un chaval de 20 años!

Tan abstraído y feliz cruzó la calle, que ni tan siquiera fue consciente de que un camión de cuarenta y cinco toneladas se había saltado el semáforo en rojo.

-Lo siento, Laura. -fue su último pensamiento.






PD: Perdonad que os haya puesto la foto del Contramaestre y mía en el gimnasio, pero no tenía ninguna otra a mano.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

El "balangandán"

Que no, hombre, que no, que no es un baile de moda.
El “balangandán” es un objeto muy arraigado en la cultura popular brasileña, y, -aunque en la actualidad solo es usado con fines decorativos, como collar o pulsera, - contiene un extraordinario simbolismo del pasado esclavista de aquel país. Está compuesto por diversos colgantes que representan las distintas frutas de la zona.
Dicen los historiadores que, a pesar de su uso como amuleto en la época postabolicionista, el verdadero origen de este abalorio hay que buscarlo en los primeros esclavos, que obtenían de sus amos un colgante para su “balangandán” por cada 10 años de servicio. Cuando lograban completar todo el collar, obtenían automáticamente la libertad. No es de extrañar, pues, que estos infortunados hombres, llevaran permanentemente a la cintura su “balangandán” y que lo cuidaran y protegieran más que a su vida, pues era lo único que poseían para justificar su trayectoria de servicio y obtener la libertad en el futuro. Tras una década de sudores y penalidades conseguían añadir la correspondiente cuenta, pero todo lo daban por bien empleado con la ilusión de obtener la añorada libertad.
Pero la generosidad de los amos era engañosa, ya que un “balangandán” completo consta de 8 cuentas. Es decir, que, en el mejor de los casos, el esclavo era liberado después de ochenta años de servicio. Y en una época en la que la esperanza de vida rara vez excedía los 40 años, es de imaginar la nula posibilidad que tenían estos pobres esforzados para alcanzar sus objetivos
Y reflexionando sobre esta historia esclavista, me viene a la mente el paralelismo evidente de nuestra propia rutina: Nos esforzamos en ser mejores personas, profesionales cualificados, padres ejemplares, entrañables amigos, individuos más cultos, más cariñosos, más bondadosos…
Quizás, secretamente, esperamos alcanzar nuestra recompensa en forma de “iluminación liberadora” al final de nuestros días. Nos afanamos en aumentar nuestros abalorios mediante un esfuerzo callado y persistente, pero tal vez todo sea un espejismo y nunca consigamos la deseada liberación.
Pero también es cierto que – como ellos, esclavos de lo cotidiano- esa ilusión de lo inalcanzable, esa utopía cosmológica, tal vez sea lo único que proporcione un cierto sentido a nuestras vidas.


Después de la abolición la esclavitud –en 1881- se incorporaron al “balangandán” dos pájaros que sirvieron para coronar la estructura y cerrar los colgantes: Las aves de la Libertad.

martes, 29 de noviembre de 2011

De pescados y blogs

Para demostrar la absoluta falsedad de esa rutinaria afirmación que informa de que todos los blogs son un canto al egocentrismo y al autobombo, hoy no voy a hablar de mi mismo y mi mismidad, sino del pescado.
Y yo os pregunto, oh perspicaces figuras del ciberespacio:
-¿Qué es eso que veis en la foto?



¿No lo sabéis?¡¡¡Está claro, por Dios, eso es un sándwich de bonito!!! (del Norte)



Os voy a dar una segunda oportunidad ,so alelaos ...
¿Qué es lo que veis en esta otra foto?



¡Pues que va a ser, almas cándidas!: ¡¡¡Un pincho(tapa) de bonito!!!

¡Hala, todos suspensos!

Y aprovecho esta sesuda, elaborada y lamentable entrada para enviar un saludo a todos los blogs amigos:
Para los blogs literarios, para los documentales, para los musicales. Para los serios, para los frívolos. Para los románticos, para los informativos, para los cocineros, para los cochineros, para los energéticos.
Para los políticos, para los poéticos, para los esperpénticos, para los patéticos, para los pedagógicos, para los pusilánimes, para los esquizofrénicos.
Para los fantasmagóricos, para los tétricos, para los espectrales..
Para los intimistas, para los deportistas, para los chapistas, para los surferos.
Para los amorosos, para los dichosos, para los retorcidos, para los rumbosos;
Para los rusos, para los osos, para los rojos, para los ascéticos, para los pícnicos, para los anoréxicos, para los periodísticos, para los putapénicos, para los frígidos, para los escatológicos ,para los asténicos
Para los retrógrados, para los descuidados, para los tiernos, para los pornográficos
Para los ecologistas, para los indignados, para los mosqueados, para los clasistas, para los ciclistas.
Para los prosaicos, para los mesiánicos, para los surrealistas, para los arcaicos…

Perdón si me olvido de alguno...

Para todos, Coca-cola, porque sin ellos la vida del ciberespacio no tendría chispa

Y para el mío,- además- un poco de ron, a ver si de esa manera -drogando a mis 4 lectores - no resulta tan indigesto.




¡Leñe, en esta vida tiene que haber de todo!




PD: ¡Gracias , Dios mío, por haber creado la moderación de comentarios!



lunes, 28 de noviembre de 2011

Sabiduría impresa

La necesidad de actualización cultural es uno de los paradigmas indiscutidos de nuestra época. Y estaréis de acuerdo conmigo en que ningún sitio puede ser mejor que la sala de espera de un dentista para instruirse en novedades editoriales, primicias literarias, dilemas intelectuales, hipótesis pedagógicas y hallazgos ensayísticos.
El otro día, mientras atenuaba la ansiedad previa a la intervención, descubrí un suceso relevante, un hecho sobre el que yo había llamado la atención en repetidas ocasiones en este blog, un reconocimiento que- se mire por donde se mire- es de pura justicia.

Y es que estando yo pendiente de Nóbeles, clásicos y demás mariconadas escritas, desconocía la existencia de esta biblia bien informada que – ni que decir tiene- pasará de ahora en adelante a constituirse en mi libro de cabecera, en un texto de obligada consulta que quedará permanentemente depositado en mi mesilla de noche, cerca de la almohada y de mis sueños, al lado del corazón y lejos de la vista de profanos. (Especialmente los armados con rodillo de cocina)

Os extracto alguna iconografía de este magnífico e irrepetible tratado sobre la belleza:












El dentista me hizo una endodoncia, de acuerdo, pero yo- en un descuido de la enfermera- le robé la revista.

Y es que la venganza se sirve… en papel couché