Considerando mi notoria querencia por las elevadas temperaturas, deduzco que – con total seguridad- en mi vida anterior fui Juana de Arco, S. Lorenzo, o alguien parecido. Y así, nada más comenzar el invierno, quemado por el frío y la nieve del Norte-¡menuda paradoja!, me escapo a mi Rinconcito Victorioso, un remanso de paz sureño, en el que –como decía la Carrá- se hace bien el amor.
Y levantarse por la mañana contemplando la vista que podéis observar en las fotos, debería cotizar obligatoriamente en Hacienda. (Shhhhh, no demos pistas…)
Y exactamente lo mismo que yo debieron pensar los comerciantes fenicios, los cuales, atraídos irresistiblemente por el sol, los finos, los espetos y las vigilantes de la playa, asentaron sus reales a lo largo de esta acogedora costa.
Y llegó a tal punto la concentración de turistas frigios en esta cálida zona que algunas urbanizaciones cercanas a Malacca-Madre, tomaron su nombre de los “guiris” que en ellas construían sus chalés. Y así nació Frigiliana, un magnífico pueblo de reminiscencias tunecinas y que es el único en Europa que en la actualidad elabora miel de caña.

Y disfrutando de esas hospitalarias tierras, en la foto, podéis contemplar al Coma-Andante acompañado por una de sus chicas favoritas, una mujer que para él es mucho más que una amiga.
(El comandante es el de las gafas de sol pequeñas, so listos).
Sí, se trata de la hermosa Sara, una "crak" que ha heredado la belleza de su madre y la inteligencia… de su madre.
Aunque yo también debo también caerle bien a la muchacha, ya que en caso contrario no se justificaría la leyenda que porta en su camiseta:
Bueno, os dejo, que se me acumula tanta belleza y me estreso.