jueves, 24 de noviembre de 2011

FÚTBOL ES FÚTBOL

El fútbol es un deporte que practican en el mundo más de 270 millones de jugadores (partidos oficiales,) y que se juega con una pelota esférica de cuero no mayor de 70 cm , 450 gr de peso y una presión equivalente a 0,6 atmósferas a nivel del mar.
Dicen los tópicos que Brasil es una nación apasionada por el fútbol, pero,-¡ya me conocéis!- si no meto el dedo en la llaga no creo, y allí me fui para comprobar la veracidad de estas afirmaciones.
Pero no penséis, malévolos blogueros, que fui irreflexivamente, a tontas y a locas, nada dejé al azar, me puse las pilas , hice los deberes y organicé un grupo viajero formado por 11 magníficos profesionales:

En la puerta, el inigualable Juan Casillas Prades, toda una garantía bajo los palos. Es tan grande su capacidad negociadora, que el último partido lo perdíamos por 5 a 0 pero él convenció al capitán del equipo contrario para que firmara un honroso empate a 2.
En el lateral derecho, la extraordinaria Esperanziña, más que nada porque en esa banda se coloca el masajista con las botellas de agua.
En el centro de la defensa, el colosal Mariano, experto en llaves (de judo), de gran utilidad para disuadir al contrario.
En lateral izquierdo el ágil Enrique, que es su puesto natural, dada su tendencia a escorarse hacia esa banda. Nos convenció de que la mejor bebida isotónica por esas tierras era la caipiriña.
Como centrocampistas llevamos a Carmen, Ángeles, Mercedes y Nuri, una expertas en el arte del regate y del regateo .No obstante, son de poco fiar, ya que en los segundos tiempos se dedican a visitar el banquillo contrario para comprar gorras y camisetas.
Y formando la temible delantera, ahí estaban los valerosos Jaime, Tordon y Santi Gento., si bien su misión era puramente testimonial, ya que las centrocampistas no les daban bola e iban a su idem, dejando para ellos la arriesgada misión de transportar la Visa.




Bueno, a lo que iba: El tópico resultó cierto, y en Brasil el fútbol es como una religión. Y para demostraros la veracidad de mis afirmaciones, ahí os adjunto la foto del campo de fútbol del equipo de la isla de Itaparica, un estadio en el que – por razones obvias- solo se celebran partidos cuando coinciden con la bajamar.



Otro ejemplo: En una aldea recóndita del Amazonas, de menos de 500 habitantes, se erige (ver foto) este maravilloso campo de futbol con ¡ocho! porterías.



¿Serán los partidos simultáneos?





A los aficionados españoles se les conoce como “hinchas”, a los ingleses, como “hooligans”, a los italianos, como “tifossi”, pero a la afición brasileña se la conoce como "la torcida”.


Mañana os cuento por qué.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Reflexiones post-electorales



Proposición- no de ley- del cocinero de este submarino en relación a un nuevo equipamiento para la selección española de fútbol:








Se siente , Casillas, pero rimas con Sevilla.






PD: Enhorabuena a todos: A los que han ganado, por razones obvias; a los que han perdido, porque lo han hecho con dignidad.

jueves, 10 de noviembre de 2011

MAÑANA SE ACABA EL MUNDO

Mañana, 11 del 11 del 2011, se acaba el mundo. Y esto es un hecho suficientemente contrastado ya que ocurrió muchas veces en el pasado. Así, el 11 del 11 del año 11, Jesús, un niño que a la larga se haría famoso, jugaba despreocupadamente al fútbol frente a la carpintería de su padre. Lo mismo ocurrió el 11 del 11 del 111, fecha en la que nació Antinoo, futura pareja de armario del emperador Adriano. Y este luctuoso acontecimiento se volvió a repetir el 11 del 11 del 1111, cuando el Condado de Barcelona se anexiona el Vallespir y aprovecha para imponer el catalán en las escuelas y formar un equipo blaugrana.
Así pues, como queda perfectamente demostrado, mañana se acaba el mundo.
Estáis avisados.


Aunque lo que realmente pienso es que el mundo se acabará -para algunos poltroneros- el 20-N, fecha en la que –según ellos, paradojas de la vida- Franco y el monshtruo comegalletash resucitarán.
¡Uy, qué miedo!

domingo, 6 de noviembre de 2011

NAVIGARE NECESSE EST

Cuando un hombre siente el calor de una tierra firme bajo sus pies, tiende a aferrarse a ella con pasión, establecer sobre ella su hogar y desarrollar unas raíces más fuertes que las de los árboles de su jardín. Pero no siempre puede evitar esa chispa que incendia la mente y transmite la idea de que la vida expande sus dones por todo el orbe. Y es en ese preciso instante cuando siente el anhelo de percibir algún lejano soplo de divinidad.
La rutina es una cadena lo suficientemente delgada como para apenas apreciarla, pero puede llegar a transformarse en algo demasiado fuerte como para romperla. Quizá el cambio de aires es el único medio que nos permite mantenernos vivos, rejuvenecer y cambiar sibilinamente la ubicación de las piedras sobre las que una y otra vez nos empeñamos en tropezar.
Alejarse del hogar es una manera incruenta de reafirmar o desechar los prejuicios, confirmar los tópicos o abjurar de los principios culturales que inconscientemente adherimos a nuestra piel, esa rémora tan inevitable como la herrumbre incrustada en la hoja de acero.
Por otro lado, resulta bien conocido que nada hay más destructivo que la duda irresoluta, la vacilación confusa, la fluctuación intelectual, aunque mi primo Aristóteles –un poco optimista- llegara a dignificarla como fuente de sabiduría.





Y he de reconocer que desde hace tiempo un insoportable interrogante pulula por mi mente, me hierve en la sangre, hormiguea en mis neuronas, me carcome las entrañas de forma obsesiva:
¿Será cierto- como aseguran- que en Brasil solo existen futbolistas musculosos y mulatas más.culosas?
Y como mala cosa es tener un lobo cogido por las orejas, -pues no sabes cómo soltarlo ni cómo continuar aguantándolo-, me decidí a dar el gran salto oceánico. E impelido por la lejana robinsonada de nuestros conquistadores extremeños me animé a emprender esta osada aventura hacia el conocimiento, esa ardua tarea a la que acudí pertrechado por la ilusión de la certeza en carne propia.
Y aunque no alcanzara a disipar mis incertidumbres, poco habría de perder, ya que-como advertía Cervantes - no hay viaje malo, excepto el que conduce a la horca.
Y si bien es cierto que la mayor parte de las veces la imaginación sirve para viajar y cuesta menos, estando yo escaso de euros y fantasía, no he podido resistirme a la oferta que podéis ver en la foto, una ganga dirigida especialmente a “funcionarios de submarino”, a argonautas como el que suscribe.








Pero el resultado de mis pesquisas os lo contaré otro día, so impacientes, que hoy tengo la mente abotargada por el jet-lag y las caipiriñas.

sábado, 15 de octubre de 2011

¿ ENVEJECEN LOS BLOGS ?

Tal vez sea la disminución de la luz que acompaña a la llegada del otoño; tal vez sea la prolongación inevitable del síndrome de depresión postvacacional (Ya sabéis que tras el verano el único que se alegra de la vuelta al trabajo es el ginecólogo de la Sharapova); tal vez sea la declaración trimestral de Hacienda…
Sea como fuere, lo cierto es que me siento invadido por oscuros pensamientos trufados de tristeza, por aciagas reflexiones repletas de nostalgia. Y me reconcome la melancolía, me azuza el abatimiento, me martiriza el desánimo. Y en ese ámbito de intenso desconsuelo me ha dado por preguntarme una y otra vez: ¿Envejecen los blogs?
Porque cuando repaso la lista de blogs favoritos del submarino me impresiona la muda desolación de los que poco a poco han sido engullidos por la vorágine del ciberespacio: Mamá-rin, la princesa de las nieves, se escurrió a través de su “Mirilla” hace dos años. Lo mismo le ocurrió a Miss Perseidas, que en aquel tiempo andaba buscando casa. ¿La habrá encontrado?; Hace un año, Ovetdao se ensimismó entre las diversas teorías de la observación y desde entonces nada hemos sabido de ella. Lo mismo aconteció con la bella Bruni, que se petrificó en una foto de los teleñecos; Kent se trasladó de barrio sin dejar dirección conocida; Lunática nos abandonó también, aunque, eso sí, avisándonos primero de que en Asia todo estaba tranquilo; Alicia se durmió bajo el arrullo de sus palabras sorprendidas; La Luna quedó sepultada con los ositos bajo una copiosa nevada; El reflexivo Cuanmarce desapareció hace ocho largos meses y el intrépido Buscador de Milhadas ni está ni se le espera desde entonces. Algunos de los habituales, más que “Lagunas en el diario”, yo creo que tienen océanos. ¡Mecachis! De Sandra nada sabemos, y “Noite de luna” hace seis meses que no dice ni pío .Nuestra psicóloga de cabecera, la doctora Laura, nos abandonó por la jet-set, con la que seguro que tiene más trabajo. Conguito, sin embargo, se despidió como mandan los cánones:”Con esto y un bizcocho, hasta mañana a las ocho”. La Cactusa, en una pirueta misteriosa, nos dejó pendientes de un hilo sin que llegásemos a saber si la cabra finalmente se despeñó o no por la ladera.
Pero "cuando hables de las minusvalías ajenas no te olvides de mencionar las propias" y así , mis "200" entradas del 2008, quedaron reducidas a "93" en 2009 y a"50" en 2010, para jibarizarse definitivamente en las escuálidas "23" del año en curso.
Por eso me pregunto de nuevo: ¿Envejecen los blogs?
Dicen los entendidos que el equivalente humano de la edad de un perro resulta de calcular un año como si fueran 15 . En el blog, en el que todo se sobredimensiona (se “maximiza” que dirían los horteras), pienso que razonablemente se podrían multiplicar las cifras por dos.
Y considerando que el submarinobajoelgrifo hace ya cuatro años que inició su singladura, ¿debería yo pensar que mi blog ha cumplido ya más de 120 años? ¿No estaré un poco mayor para estos menesteres? Y aunque el ejemplo de doña Cayetana me reconforta, ¿no estaré yo alargándome más de lo necesario? ¿De tanto tensar el arco no acabaré rompiéndolo?¿Estaré ciberespacialmente muerto? ¿Seré yo -sin saberlo- un alma en pena que recorre el espacio virtual? ¿Seré yo un poco fantasma? (A esta última pregunta no contestéis, so listos)
En fin, que todo tiene principio y final, y resulta más que evidente que los blogs -querámoslo o no- envejecen.
Y lo que es peor, los blogueros también.
Y esto último me provoca un momento de gran excitación sexual , porque me jode, me jode y me jode.




Bueno, seamos positivos y pensemos, que- al igual que lo mío con la Jolie-, fue bonito mientras duró.

viernes, 7 de octubre de 2011

¡RECLAMO MI PREMIO NÓBEL!

Estos últimos tiempos han sido testigos de un vigoroso manantial de novedades científicas y tecnológicas. Los neutrinos parecen desafiar las leyes de la física einsteniana al viajar más rápidos que la luz, y el Nobel de Física ha recaído en unos esforzados doctores que han logrado demostrar empíricamente que las galaxias se alejan cada vez más deprisa de nuestro mundo y que –en consecuencia- el futuro nos deparará un ambiente impregnado de soledad y frío.
Imbuido en este ambiente tan excitante, este humilde grumete de submarino que suscribe, ha logrado- casi sin querer- un importante hallazgo que constituirá un hito en el mundo de la antropología.
Y lo he logrado de una manera muy simple, accidentalmente, a tontas y a locas, de rebote, tal y como suele suceder con todos los logros importantes de la humanidad.
Estaba yo arrellanado en el sofá de mi casa durante la sobremesa escuchando el ronroneo de las noticias del día. En un momento de lucidez, abrí uno de los ojos y comprendí que aquello por lo que tanto se habían devanado los sesos ilustres doctores de siglos pasados estaba ante mis ojos, nítido, convincente, irrefutable, y que desde ahora nada sería igual en esa compleja disciplina que estudia las etapas evolutivas del hombre, esas intrincadas teorías sobre las que tan sabiamente había especulado Darwin hace muchos años.
¡Por fin mis esfuerzos en el campo de la ciencia serán debidamente reconocidos y recompensados! ¡Por fin mi mente prodigiosa y analítica ha dado con esa entelequia escurridiza -y hasta ahora indemostrable- denominada “el eslabón perdido”!
¿No me creéis? Juzgad vosotros mismos:



Y es que no me parece mal que esta señora apure hasta lo inimaginable sus deseos de vivir, que no renuncie al amor a pesar de su provecta edad, o que, en definitiva, haga de su aristocrática capa un sayo populista. Es maravilloso y reconfortante que lo haga, pero lo que me parece patético es que nos lo cuente.


O peor aún, que nos lo cante y nos lo baile.


¿Qué virtudes de esta mujer habrán enamorado al funcionario Alfonso? Porque resulta notorio que la belleza y la agilidad en la danza flamenca no han sido. Tal vez –secretamente- este caballero es un apasionado de la arqueología y no ha sido capaz de resistirse ante reliquia tan primorosa.


Aunque, a fin de cuentas, nuestro compromiso moral nos obliga a creer que el motivo de su fogoso arrebato ha sido la irresistible belleza interior que esta noble señora atesora.


¡Ya me gustaría a mí mismo ser poseedor de tan seductora belleza para poder transportarla hacia mi interior!


Más concretamente hacia el interior de mi chaqueta, cerca del corazón, al lado de la cartera.


PD: He tenido que instaurar la moderación de comentarios, no sea que a la aludida le de por enviarme una misiva acordándose de todos mis muertos.


O peor aún, que se le antoje invitarme a bailar...

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domingo, 25 de septiembre de 2011

IDIOMA

Por ineludibles motivos profesionales (chófer-consorte), he pasado este fin de semana en Vigo. En esta ciudad -y supongo que en todas de la vecina región - las indicaciones urbanas están rotuladas en idioma gallego, como podéis comprobar en la foto que os adjunto. Menos mal que yo soy una persona perspicaz y bilingüe (domino la lengua viperina y la otra) y ningún problema tuve para traducir lo que en el letrero ponía: “Auditorio y Hotel”.
No obstante, creo que este asunto de los idiomas siempre acaba derivando en absurdas controversias, aunque si consideramos que la palabra “idioma” proviene -etimológicamente hablando- del griego “idios”, (peculiaridad, idiosincrasia, propio) y del sufijo “ma” (realización), no resulta de extrañar que cuando alguien se refiere a su lengua materna lo haga desde un punto de vista ombliguero, es decir, irremediable y putapénicamente subjetivo.
Resultan bien conocidas esas rimbombantes sentencias populares que proclaman: “El alemán es el idioma para hablar con los soldados, el francés para hablar con las mujeres y el español para hablar con Dios”
Carlos I, que iba de “sobrado imperial” añadía:” Y el inglés para hablar con los caballos"
Queda claro que entre las virtudes del emperador no figuraba la de la premonición clarividente.
Siempre ha existido el lanzamiento de dardos a costa del idioma, a pesar de que algunos – como Musset- trataron de apaciguar el litigio sublimando la polémica: “El único idioma universal es el beso”.
Otros, por el contrario, tratan de solucionar el enredo por la vía del escepticismo: “Pronto no necesitaremos aprender idiomas, aullar será suficiente..."
Hace escasos días, mi amigo Pepe recordaba una anécdota respecto a las disputas idiomáticas:
Cuentan que Federico II de Prusia y Voltaire se llevaban bastante bien, aunque de vez en cuando se lanzaran alguna “puyita” nacionalista:
-“El alemán es un idioma sonoro, con grandes dosis autoritarias. - decía el franchute- Estoy seguro que Dios utilizó el alemán para echar a Adán y Eva del Paraíso…”
-“Tal vez fuera así, -respondió el prusiano- , pero es probable que previamente la serpiente le susurrara a Eva en francés…
¡Autoritarismo y seducción, vaya mezcolanza letal!



Y ahora que lo pienso- y siendo mi mujer de Barcelona-, queda claro que el catalán hunde sus raíces en una notable inspiración franco-germana.



Le rezaré a Dios- en español- para que la vida me pille confesado.