domingo, 9 de enero de 2011

¡Narcos al poder!

Hace unos días me contaron como cierta una historia que me ha dado mucho que pensar, pero como el que me la contó es un individuo ligeramente tendente a la fabulación, no sé si creerle o no. La historia es esta:

Nespiña, una ciudad ubicada en un remoto paraje, era una urbe tranquila y civilizada. Un buen día, uno de sus intrépidos habitantes salió de la región buscando nuevas tierras. A su vuelta, además de la sífilis, trajo consigo las hojas de una planta denominada Nicotinium Chutatum, planta que comenzó a inhalarse con fines rituales y euforizantes.
Un buen día, el señor Todopoderoso Estadio, el más listo del pueblo, se dio cuenta de la popularidad que adquirían dichas plantas y de la dependencia creciente que tenían los nespinareños (o nespiñoles) de tan reseca flora y, como despierto comerciante, decidió enrollar las hojas y comercializarles en paquetes de 20 unidades. El negocio iba viento en popa, y el Sr. Estadio, -al que muchos ya denominaban “Papá-Estadio”-, recaudaba al año más de 10.000 millones de európodos con las toses de sus convecinos. La gran fortuna y las habilidades políticas de nuestro astuto emprendedor lo elevaron al cargo de alcalde de Nespiña, pero llegó un día en el que –alertado por las autoridades sanitarias- no le quedó más remedio que prohibir el consumo público de las hojas que tan profusamente comercializaba, si bien nada dijo de renunciar a los suculentos beneficios que esas jugosas ventas le reportaban.
Ante actitud tan hipócrita, algunos conciudadanos quisieron colgarle de sus atributos en la plaza mayor del pueblo, pero en general, los nespinareños -sumisos por naturaleza- dieron por buena la jugada, miraron para el telediario (y para otro lado) y admitieron como normal que en vez de prohibir terminantemente la venta de un producto altamente tóxico y adictivo, se permitiera la venta de forma simultánea a la negación de su consumo.
Algunos insurrectos levantaron la voz, pero fueron rápidamente delatados y reprimidos por la brigada de la concejala de salud, una tal Leñe Mastín. El resto se dedicó a escribir en blogs.

No sé qué pensareis vosotros, estimados blogueros, pero creo que mi "amigo-cuentacuentos" exagera, ya que nunca existirá una ciudad de tan zapatéticas características.
Y tampoco sé qué haría yo ante esa incongruente situación, aunque, llegado el caso, supongo que abandonaría definitivamente el consumo de la puñetera Nicotinium, no sólo por motivos de salud, sino para darle en las narices a Papá-Estadio y evitar de esa forma que mis európodos sufragaran la gasolina de sus coches oficiales.

Otra opción sería sustituir mis geranios por algo medianamente combustible, pero no creo que mi señora me deje…
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jueves, 6 de enero de 2011

Año nuevo, vida vieja

Sé de buena tinta que algunos malévolos bloguerillos se estaban frotando las manos ante la posibilidad de que –con el recién estrenado año- el Tordon se olvidara definitivamente del ciberespacio, un jubiloso acontecimiento que les evitaría continuar soportando los habituales y plomizos desahogos bitacoriles de este humilde coma.andante de submarino.
Pues no, estimados amigos, lamento decepcionar al respetable y comunicaros que sigo vivito, coleando y fortalecido en cuerpo y espíritu. Especialmente en cuerpo, ya que mi esbelta figura exhibe cuatro kilos de más por mor de los primorosos surtidos de mazapanes, polvorones y tortas imperiales que durante estas fechas he deglutido.
Y consciente de que el mundo no puede continuar girando un segundo más sin saber cómo ha transcurrido mi apasionante retiro navideño, paso a desgranar mis inigualables andanzas por tierras sureñas.
¡Me lo temía!: No huyáis, abnegados blogueros, que correr es de cobardes, y seguid leyendo, ya que el verdadero valor consiste en saber sufrir y en aguantar estoicamente las extraordinarias entradas con las que un servidor os obsequia.
Y no añadáis con vuestra indiferencia más aflicción a un afligido como el que suscribe, porque aunque tengo el corazón fuerte y la valentía probada, he de confesar que una pertinaz desdicha me ha perseguido de manera implacable durante estos días de descanso.
Porque yo quería aprovechar mi asueto para ver la película “The Tourist” (ya sabéis, más que nada por ver a Jonny Deep), pero al final me llevaron a Tron Legacy; deseaba con toda mi alma comerme unos espetos playeros, pero –errado en tiempo y forma-hube de conformarme con los suculentos solomillos de “El Higuerón”; Asimismo, preso de una didáctica determinación, tenía en mente mejorar mi putapénico acento andaluz, pero quiso la diosa fortuna que estos días conociera al Sr. Zheng-Chen- Xin, un honolable arquitecto que en ocasiones comenta en este blog; Iba a hacer deporte, pero las cañas y las tapas me bloquearon las articulaciones y el espíritu olímpico.
Y en cuanto al denuedo con el que iba a aprovechar el tiempo libre trabajando en asuntos profesionales atrasados, o –en su defecto-leyendo algo de provecho, mejor ni hablamos.
Pero, ya se sabe, las desgracias nunca vienen solas, y contrariamente a lo que me habían prometido, y cuando más a gusto me encontraba disfrutando de los Martinis y el sol sureño en las terracitas marineras, a San Pedro se le ocurrió regar (¡¡¡durante dos días!!!) las mustias plantas de la costa malagueña.
¡Mecagüen…!
Menos mal que “Dios aprieta pero no ahoga”, y mis fans del Rincón de la Victoria, plasmaron el inconmensurable cariño que me profesan en lo más alto del acantilado, ese idílico lugar a resguardo de la brisa mediterránea y de las severas miradas de la brigada municipal antigrafiti.
Y como podéis comprobar en la foto, y en justa compensación a sus desvelos, me avine a posar con un unas gafas conjuntadas cromáticamente con la decoración de tan monumental y sentida obra de arte.
Agradezco la ternura y dedicación de estas románticas criaturas, pero, captando la cariñosa indirecta, cuando llegue a casa no me quedará más remedio que volver a apuntarme al gimnasio.
Y es que –como os decía en el título-, el año es nuevo, pero las pijadas son las mismas.
Sí, lo reconozco, este sentimiento de cansina repetición, de reiterativo “dejá vu”, me está provocando unas ganas locas de llorar.
Porque me temo que -como nos recordaba el ínclito Julio Catedrales en su canción-, “la vida sigue igual” .

PD: Aunque, ahora que lo pienso, y por aquello de la deshidratación, ¿llorar un poco, adelgazará un mucho?

jueves, 16 de diciembre de 2010

Afrodisíacos

En Oviedo, ajenos al estado de alarma, haciéndonos los despistados, hemos continuado asistiendo como si tal cosa a la ópera. Esta vez ha tocado “ L´elisir d´amore ”, obra bufa de Gaetano Donizetti estrenada en 1832. Y nada hablaré sobre las virtudes musicales de la misma, ya que me resulta imposible describir la sutil emoción que propician estos inspirados fogonazos artísticos. No obstante, dada mi naturaleza cuentista, haré un pequeño resumen del argumento (en versión actualizada) de lo que el otro día escuché en el Campoamor:
Nemorino, humilde camarero de un hotel de la costa amalfitana, está perdidamente enamorado de su jefa, la bella Adina, pero como es muy tímido no se decide a tirarle los tejos.
La muchacha, que lo ve venir de lejos, y que además de rica es un poco creída, no le hace ni puñetero caso y dedica sus coqueteos al sargento de marina Belcore. De sobra es conocido el influjo que los uniformes provocan en la mayoría de las mujeres:”No hay belleza que se resista ante la vista de un soldado; a Marte, Dios de la guerra, hasta la madre de Cupido se rinde”
El pobre Nemorino, desesperado, se acuerda del filtro amoroso que Isolda utilizó para cazar a Tristán, así como de los brebajes epóxicos que Eufemiano Fuentes le chutaba a Marta Domínguez. Así pues, se dirige al charlatán Dulcamara y le exige que-considerando su sapiencia en esas lides- le prepare un elixir para que Adina caiga rendida a sus pies. Al pseudodoctor, no se le ocurre mejor idea que vender al ingenuo enamorado una botella de Rioja e informarle de las portentosas virtudes mágicas de tan extraordinaria pócima.
El crédulo Nemorino, se trasiega el bebedizo al instante y, aunque se encuentra más contento y desinhibido que de costumbre, no acaba de ver los efectos milagrosos de aquella costosa medicina.
Entretanto, ocurre un suceso del que todos tienen conocimiento menos el propio interesado: La muerte de un pariente lejano, convierte en millonario al pobre camarero que, repentinamente, y desde entonces, es objeto de innumerables atenciones por parte de todas las muchachas de la zona. Nuestro ingenuo protagonista atribuye a la pócima de Dulcamara este insospechado éxito entre las chicas, aunque sigue sin entender por qué no acaba de funcionar con la moza que a él le gusta.
Y – como era de prever- la bella Adina, al ver a su antiguo pretendiente tan solicitado por otras féminas, y viendo que éste ya no le prodiga las mismas atenciones, se da cuenta de lo muuuuucho que le quiere, de lo muuuucho que siempre le ha querido y de lo muuuucho que en el futuro lo querrá. (Alguna vez oí que las mujeres se casan con un hombre no para tenerlo, sino para no dejárselo a las amigas).
El Dr. Dulcamara, atisbando nuevas oportunidades de negocio, cuenta a la muchacha que el inesperado éxito de su hombre se debe a su bebedizo, pero ella, que además de guapa, es lista como el hambre-¡ay las señoritas!-le responde:” La ricetta é il mio visino, in quest´occhi é l´elisir ” (La receta es mi mirada, en estos ojos está el elixir).
¡Y vaya si lo consigue! Porque cuando se juntan el hambre con las ganas de comer, el resultado es más que previsible.

CONCLUSIONES:
1. Nadie se resiste al atractivo de la presencia de un uniforme (incluidos los controladores aéreos)
2. Una cuenta corriente saneada es un arma de seducción + IVA.
3. Un lingotazo a tiempo puede servir de ayuda a los más tímidos.
4. El estar enamorado no es atenuante en el control de alcoholemia.
5. Independientemente del elixir que se elija, la mujer tiene siempre la última palabra.
6. Cuando el amor llega, resulta altamente recomendable tener un tío millonario moribundo.
7. Nunca se debe hacer caso de las interpretaciones operísticas aparecidas en un blog.
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PD: ¡Dios mío, casi 70 líneas de entrada! Si como dicen los expertos, nadie lee en un blog más allá de las 10 primeras , todo mi esfuerzo ha sido vano.
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Bueno, os lo perdono, so-vagancios, pasad directamente a las conclusiones y olvidaros de mis muertos.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Carnaza para cotillas

Ayer, 7 de Diciembre, tal y como había presagiado el oráculo , se celebró en la capital del Principado la importante Reunión Bloguera de Invierno. Bajo los auspicios del intrépido titular del Closforjolidei,(individuo que ,con arteras maniobras ,consiguió un cenáculo privado en un céntrico restaurante del Oviedín del alma), degustamos los productos del mar y de la tierra y -para ayudar al consumo del pais en crisis y por aquello de la deshidratación- decidimos solidariamente hacer un esfuerzo con el trasiego desinteresado de buena parte de la cosecha .
Asistieron a tan importante evento el susocicho Luigi (del "closforjolidei"), la esbelta Cía (del cloforjolidei-encía), la inigualable y dulce Conguito (de "Mi vida en dos palabras"), la cromática -capilar Luna ( de "La Luna y sus ositos"), el filófosofo acerado José (de "Lagunas en el diario"), el germánico cowboy Iron-man( de "Notemarchespacasaconlesllaves"), la abnegada novia de Tordon , el multilaureado escritor profesional Pepe Monteserín y el "singer in the morning" (cantamañanas) que suscribe.
Empezamos "forrando"en Gascona y acabamos oyendo a Eric Clapton en Picos pardos.
De lo que ocurrió en medio, nada puedo contar ya que- aunque fue mucho-no puedo hacerlo público , porque, por un lado, me lo impide el secreto profesional y porque, por otro , los vapores etílicos solo dejaron en mi mente la huella de un nebuloso recuerdo.
Y aquí dejo el documento gráfico de este magno acontecimiento, pero no pienso decir quién es quién, si bien debo aclarar que el que aparece de pie al fondo , aunque lo parezca, no es parte del mural sino un destacado bloguero.


Y como ando un poco liado, aprovecho este lamentable estado de resaca para desearos con todo mi corazón:
¡Feliz Navidad a todos!
Tordon
PD:Y que en 2011 la militarización nos sea propicia...

miércoles, 1 de diciembre de 2010

La cena es lo que engorda

Hoy voy a hablaros de la cena española, del “diner” francés, del “supper” inglés, del “jantar” portugués, del “kolacja” polaco, del “abendessen” alemán, del “wan-fán” chino.
Y más concretamente de las cenas que acompañan a los eventos profesionales. Es habitual deglutir estos condumios en escenarios típicos de la zona en la que se organiza el encuentro. Y aunque resulta hermoso degustar una fina pitanza en lugares tan emblemáticos como el Gugenheim de Bilbao o el Patio de los Arrayanes de la Alhambra, el último congreso de Barcelona propició un cambio de tendencia sorprendente. Porque lejos de la obligatoria pajarita y los zapatos de charol, los organizadores aconsejaron que nos pusiéramos el chándal, ya que íbamos a cenar a… ¡un mercado! Y he de decir que resulta muy agradable hacer cola en una pescadería en la que un amable dependiente te va abriendo las ostras, acudir a una pollería para que te preparen unos excelentes huevos revueltos con langostinos, esperar en una charcutería a que te sirvan las suculentas tapitas de ibéricos y pasear frente a una frutería en la que –además de una sonrisa- te ofrezcan unos exóticos cócteles.

Pero poco dura la alegría en la casa del pobre y así, dos días más tarde, en Sevilla, volvimos a las andadas, y hube de embutirme en el incómodo traje y sentir la corbata (para más inri blaugrana) constriñéndome el gaznate. Y,- como podéis comprobar en la iconografía-, no me quedó más remedio que cambiar a la bella “Engracia Puerro” de San Gervasi, por unas sevillanas feúchas de flor en el pelo.
¡Mecagüen...!

Bueno, todo este rollo de las cenas viene a cuento de que nuestro querido compañero Luis, el de "clos-for-jolidei-encía" , ha organizado una cena bloguera para el próximo martes , día siete, pero como es un chico muy tímido , no se ha atrevido a hacerla pública.
Y así, me han contado que asistirán a la misma lo más florido de la belleza ciberespacial: La espectacular Soli-Cía, la seductora Conguito, la misteriosa Luna y la sufrida novia de Tordon de toda la vida (¿Entrarán todas en la Harley?). Asimismo –más que nada para hacer bulto y pagar la cuenta- han confirmado su presencia el germánico Friederich (Iron-man), el filósofo José (Acero-man) , Luigi Gijonenco (Pata de Palo- man), y el cantamañanas que suscribe.
El señor Luis, para humillarme, ha organizado un concurso de belleza masculina, y a mí – que no me gusta perder ni a las chapas,- me preocupa no alcanzar el adecuado nivel en el pase de ropa interior.

Quedáis todos avisados y el que tenga interés en unirse a tan magno acontecimiento que hable ahora o que calle para siempre.
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PD: No sé a quién coño se le habrá ocurrido, pero resulta obligatorio acudir al evento pertrechado con gafas de sol.

sábado, 13 de noviembre de 2010

El cielo no puede esperar.

Dicen que el concepto "Cielo" fue importado al judaísmo por el profeta Daniel, un tipo que se desenvolvía con soltura entre los magos zoroastrianos de la corte de Darío I. Para algunos, el actual dogma del Cielo suplanta a la obsoleta creencia judaica en el "Sheol", un lugar indeterminado y democrático donde las almas- tanto justas como pecadoras- esperan (sentadas) la redención del Mesías.

Pero como soy un ultramoderno que huye de arcaicas interpretaciones, (y como os expliqué en la anterior entrada), en mi desaforada búsqueda de la "dicha perdurable", intenté sonsacar a las monjas de Porta Coeli los secretos del más allá, aunque nada logré de esas angelicales criaturas que se levantan a la hora en la que todavía no están puestas las aceras.

Y como también soy un tipo duro, contumaz en el esfuerzo, inasequible al desaliento, tozudo con las cosas del espíritu, porfiado hasta la saciedad, (Jolie, toma nota), no me conformé con un “no” por respuesta y traté de encontrar el Cielo “motu proprio”, por las bravas, a lo loco, arriesgando sin ton ni son:


miércoles, 10 de noviembre de 2010

LAS MUJERES DE MI VIDA

Dice el Porquero que tengo una tendencia irrefrenable a ilustrar mis entradas con féminas de generoso escote.
Pero no, no es cierto. (Lo de “irrefrenable”).

Y para demostrarlo, y como los años no pasan en balde, y como Dios los cría y ellos se juntan, en estos gélidos días del otoño de mi vida, he cambiado mi SMS (Super-Motera-Samanta) por una dulce sor- presa escondida tras las húmedas paredes del Monasterio de Porta Coeli (Trujillo ,Cáceres).
Y a pesar que ésta es una tierra de conquistadores (que no donjuanes), y que mi residencia se ubicaba en una villa de alto contenido sexual (Torrecillas de la Tiesa), hube de rendirme a la evidencia que somos algo más que un pedazo de carne y huesos ,y que un inasible hálito de inmortalidad guía nuestras emociones.
Y es que el calor de las pausadas palabras, los densos silencios, las tímidas sonrisas de tan seráficos seres lograron que se me sobrecogiera el espíritu, se me desentumeciera el alma, haciéndome consciente de que tras unos muros recubiertos de hiedra y tiempo todavía es posible un utópico mundo feliz en el que el dinero, el sexo, las drogas y el rock and roll estén ausentes.
Y al ver los mimos que – junto a la comida- estas angelicales criaturas administran a los pobres ancianos, no he podido evitar acordarme de un amigo mío de Gijón que acaba de cumplir años y al que tan bien le vendrían tan primorosos cuidados.


En resumen, que he buscado desesperadamente el cielo en estos días de asueto, pero los ibéricos y los gin-tonics -incorregible pecador- no me dejaron ver el bosque.

Sí, definitivamente, cuando sea mayor, quiero ser monja.