jueves, 6 de enero de 2011

Año nuevo, vida vieja

Sé de buena tinta que algunos malévolos bloguerillos se estaban frotando las manos ante la posibilidad de que –con el recién estrenado año- el Tordon se olvidara definitivamente del ciberespacio, un jubiloso acontecimiento que les evitaría continuar soportando los habituales y plomizos desahogos bitacoriles de este humilde coma.andante de submarino.
Pues no, estimados amigos, lamento decepcionar al respetable y comunicaros que sigo vivito, coleando y fortalecido en cuerpo y espíritu. Especialmente en cuerpo, ya que mi esbelta figura exhibe cuatro kilos de más por mor de los primorosos surtidos de mazapanes, polvorones y tortas imperiales que durante estas fechas he deglutido.
Y consciente de que el mundo no puede continuar girando un segundo más sin saber cómo ha transcurrido mi apasionante retiro navideño, paso a desgranar mis inigualables andanzas por tierras sureñas.
¡Me lo temía!: No huyáis, abnegados blogueros, que correr es de cobardes, y seguid leyendo, ya que el verdadero valor consiste en saber sufrir y en aguantar estoicamente las extraordinarias entradas con las que un servidor os obsequia.
Y no añadáis con vuestra indiferencia más aflicción a un afligido como el que suscribe, porque aunque tengo el corazón fuerte y la valentía probada, he de confesar que una pertinaz desdicha me ha perseguido de manera implacable durante estos días de descanso.
Porque yo quería aprovechar mi asueto para ver la película “The Tourist” (ya sabéis, más que nada por ver a Jonny Deep), pero al final me llevaron a Tron Legacy; deseaba con toda mi alma comerme unos espetos playeros, pero –errado en tiempo y forma-hube de conformarme con los suculentos solomillos de “El Higuerón”; Asimismo, preso de una didáctica determinación, tenía en mente mejorar mi putapénico acento andaluz, pero quiso la diosa fortuna que estos días conociera al Sr. Zheng-Chen- Xin, un honolable arquitecto que en ocasiones comenta en este blog; Iba a hacer deporte, pero las cañas y las tapas me bloquearon las articulaciones y el espíritu olímpico.
Y en cuanto al denuedo con el que iba a aprovechar el tiempo libre trabajando en asuntos profesionales atrasados, o –en su defecto-leyendo algo de provecho, mejor ni hablamos.
Pero, ya se sabe, las desgracias nunca vienen solas, y contrariamente a lo que me habían prometido, y cuando más a gusto me encontraba disfrutando de los Martinis y el sol sureño en las terracitas marineras, a San Pedro se le ocurrió regar (¡¡¡durante dos días!!!) las mustias plantas de la costa malagueña.
¡Mecagüen…!
Menos mal que “Dios aprieta pero no ahoga”, y mis fans del Rincón de la Victoria, plasmaron el inconmensurable cariño que me profesan en lo más alto del acantilado, ese idílico lugar a resguardo de la brisa mediterránea y de las severas miradas de la brigada municipal antigrafiti.
Y como podéis comprobar en la foto, y en justa compensación a sus desvelos, me avine a posar con un unas gafas conjuntadas cromáticamente con la decoración de tan monumental y sentida obra de arte.
Agradezco la ternura y dedicación de estas románticas criaturas, pero, captando la cariñosa indirecta, cuando llegue a casa no me quedará más remedio que volver a apuntarme al gimnasio.
Y es que –como os decía en el título-, el año es nuevo, pero las pijadas son las mismas.
Sí, lo reconozco, este sentimiento de cansina repetición, de reiterativo “dejá vu”, me está provocando unas ganas locas de llorar.
Porque me temo que -como nos recordaba el ínclito Julio Catedrales en su canción-, “la vida sigue igual” .

PD: Aunque, ahora que lo pienso, y por aquello de la deshidratación, ¿llorar un poco, adelgazará un mucho?

15 comentarios:

Pele Ón dijo...

Nada es igual, se me ha cambiado las gafas

Food and Drugs dijo...

Llorar solo adelagaza si lo haces de puro sufrimiento en medio de una cuesta que te hayas propuesto escalar a golpe de zapatilla deportiva.
Y sí, yo también me veo en esa difícil tesitura de tener que regulgitar los turrones por la vía sudorípara.
;-)

cactus girl dijo...

No llore usted...que ya he derramado yo bastantes lágrimas echándole de menos...

Hasta había pensado y todo que le había secuestrado una reina maga con escote suculento...

En fin,gracias a Dios, todo ha vuelto a la normalidad!!

Besos añonueveros..

silvo dijo...

Muy a menudo cuando se quiere hacer lago y se hace otro se disfruta pero usted sospecho que hubiera disfrutado de ambas formas, no llore "maigo jeje, no adelgaza, salvo que se vayan el montón de litors que debe tener nuestro cuerpo, salu2 y me alegro de leerle de nuevo

mariajesusparadela dijo...

No, don: llorar mucho adelgaza un poco (no compensa).
Feliz año.

Anónimo dijo...

Sencillamente divino!!

Conguito dijo...

¿Llorar? ¿Al sol? No me tome el pelo que yo pasé las navidades y san silvestre bajo cero rodeada de bárbaros... sin turrón, sin polvorón... sólo con petardos y fuegos artificiales.

Me alegro de que siga alegrándonos la vida en el 2011, ¡qué falta nos hace!

Besos

Pilar dijo...

Quizás, pero después de llorar, entra un hambreeeee!!!

Feliz 2011

Aquí me quedaré... dijo...

Felicidades, se ha quitado el gorrito y puedo ver su cara.
Creo que en vez de llorar, mejor será darse unos cortecitos por aquí y por allá.
Seguiré por su blog.

Saludos a todos y feliz entrada al 2012

Aquí me quedaré... dijo...

Perdón, al 2011.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Me encanta tenerlo de vuelta, mi insustituible Coma-Andante. bien cebado y con el teclado del ordenador fino y presto. Déle a las teclas y no me llore, no vayamos a provocar algún daño en la biosfera o en el avío que corresponda.
Por otra parte, un duende me dijo que aporrear teclas adelgaza (en mi caso, creo que salgo a un gramo por semana, lo cual no está mal para estos tiempos de crisis y cuestas de todos los meses del año).
Salud y saludos, para este 2011 y para todos los días de su vida (pues no que me suena algo sacerdotal este deseo...).
Besos siempre, leñe, a ver si acabo.

Mery Jane dijo...

JAJAJAJAJA. Me alegro de que sigas amenizando estos cibermundos.

Y eso de que llorar adelgaza...entonces reír engorda no?
Qué extraño, pero no me cuadra...;-)

Velda Rae dijo...

Pues aunque es demasiado tarde para advertirle de que no vaya a ver Tron, aún llego a tiempo para decirle que, salvo para disfrutar de la Jolie, ni se le ocurra ir a ver The Tourist. Un mal remake de una bastante decente película francesa. Su Angelina está guapa, claro, pero (espero que no le duela) sólo le falta ponerse en jarras para estar igual de falsa y acartonada que Horatio Cane.
Aprovecho para desearle un afortunado 2011.
Bsossss

Fiebre dijo...

Si llorar adelgaza... me voy a quedar en el chasis hoy.

Pensar en que habiéndolo tenido tan cerca, no he podido disfrutar de sus incontables encantos debido a un exceso papeleril y una mermada oficina snif...

Voy a hacerme el harakiri con una cuchilla de afeitar.
He dicho.

Feliz año.

Jose dijo...

Saludos Tordon.

No sé, no sé, esas gafas me recuerdan a unas de Elton John que... bueno, no sigo por ese camino, no vaya a ser que lo de "año nuevo, vida nueva" vaya por ahí y la vida en el submarino se vuelva más difícil debido a las estrecheces, ejem.

Llorar creo que sí adelgaza, siempre que después no se ingiera bebida o comida alguna. Lo mismo podría decirse de cualquier otra manera de deshacerse de líquidos o sólidos sobrantes.

Para demostrarle mi propósito de hacer una nueva vida este año, hoy he comido mi último cachopo. Como no he podido terminarlo por culpa de dos pedacitos de nada, me he dado cuenta de que los escesos gastronómicos han llegado a su fin.

Como puede observar, no hago referencia a la bebida, ya que ahí nunca me he excedido y aún me queda mucho Nestea sin azúcar por beber.

Un abrazo.

Jose.