
Y yo debo ser un poco tontorrón porque desde hace unos días, por el tema de la huelga, no logro conciliar el sueño. Me siento como el pobre Terencio cuando, sudando sangre, proclamaba a los cuatro vientos:” Mala cosa es tener un lobo cogido por las orejas, pues no sabes cómo soltarlo ni cómo continuar aguantándolo".
Porque si de lo que se trata -con esta huelga general- es de protestar contra la política económica del Gobierno (y demás zapateradas), estoy totalmente de acuerdo con ella.
Sin embargo, si de lo que se trata es de apoyar a los Sindicatos (esos entes plagados de individuos que callaron como muertos cuando el paro crecía dramáticamente y ahora, para justificar sus sueldos de “liberados” organizan una protesta contra el Gobierno que los subvenciona), mi opinión es totalmente contraria a la huelga.
Así pues, ¿estoy de acuerdo o no estoy de acuerdo con la huelga? Pues si y pues no, aunque mi dilema, a efectos prácticos, se resume en este interrogante: ¿Qué hacer mañana?
Había pensado en una solución salomónica, como, por ejemplo, abrir mi negocio por la mañana y cerrarlo por la tarde. O viceversa.
Otra opción sería trabajar con una sola mano y mantener la otra atada a la espalda.
No sé, tal vez estaría bien acudir al trabajo, pero haciéndolo a la pata coja…
Aunque, pensándolo mejor, ¿no acabaré antes dándome de baja de este puñetero país?
¡Coño, no os quedéis ahí parados y aconsejadme, que me corre prisa!
PD: Este blog, mostrando su solidaridad con los trabajadores, no elaborará nuevas entradas en el día de mañana.
Pero- para joder a los Sindicatos- contestará a los comentarios.
Porque si de lo que se trata -con esta huelga general- es de protestar contra la política económica del Gobierno (y demás zapateradas), estoy totalmente de acuerdo con ella.
Sin embargo, si de lo que se trata es de apoyar a los Sindicatos (esos entes plagados de individuos que callaron como muertos cuando el paro crecía dramáticamente y ahora, para justificar sus sueldos de “liberados” organizan una protesta contra el Gobierno que los subvenciona), mi opinión es totalmente contraria a la huelga.
Así pues, ¿estoy de acuerdo o no estoy de acuerdo con la huelga? Pues si y pues no, aunque mi dilema, a efectos prácticos, se resume en este interrogante: ¿Qué hacer mañana?
Había pensado en una solución salomónica, como, por ejemplo, abrir mi negocio por la mañana y cerrarlo por la tarde. O viceversa.
Otra opción sería trabajar con una sola mano y mantener la otra atada a la espalda.
No sé, tal vez estaría bien acudir al trabajo, pero haciéndolo a la pata coja…
Aunque, pensándolo mejor, ¿no acabaré antes dándome de baja de este puñetero país?
¡Coño, no os quedéis ahí parados y aconsejadme, que me corre prisa!
PD: Este blog, mostrando su solidaridad con los trabajadores, no elaborará nuevas entradas en el día de mañana.
Pero- para joder a los Sindicatos- contestará a los comentarios.