martes, 9 de diciembre de 2008

El Bien, la Verdad, y mi empanada mental (1)

Estoy asustado.
Tengo dudas de mis propias convicciones.
Permitidme, estimados blogueros, que os explique el problema: Hace pocos meses, han aparecido en mi tribu unos individuos que se dedican a asaltar las chozas y que en ocasiones matan a sus ocupantes. El Consejo de Ancianos del pueblo (elegido democráticamente), va a someter a votación una ley para que el verdugo detenga y decapite a estos indeseables. Yo tengo hijos, y mi corazón suscribiría sin reservas las medidas que este poder- legalmente establecido- me propone. Pero conozco, de igual manera, que nadie debería disponer de la vida de los demás, que ése es un derecho inalienable de la persona. En suma, que no sé si debe primar en mi decisión el bien común de la tribu o la verdad.
Y me tiembla la papeleta en la mano.
¡Demonios, no sé qué hacer!
El conflicto viene desde antiguo, pero no desde siempre: Cuando hace tres centenares de años, Dios o el Rey Absoluto representaban la confluencia del bien y la verdad, los ciudadanos (creyentes, súbditos) no tenían ningún problema a la hora de tomar sus decisiones. Pero los tiempos han cambiado y las cosas ya no son tan sencillas…
Y aquí me encuentro, queridos blogueros, indagando entre amigos y conocidos a fin de conseguir una adecuada certeza, un consejo que alivie mi pesar, algo que serene mi angustia. Pero escucho en una y otra parte, y nada de lo que oigo me aclara mucho las cosas.
Mi admirado Unamuno me explica que “la razón es aquello en que estamos todos de acuerdo. La verdad es otra cosa. La razón es social; la verdad, individual”.
Agradezco al bilbaíno sus palabras, pero -por si en sus reflexiones existiera un componente temporal-, acudo al reciente Premio Príncipe de Asturias, el búlgaro Todorov, que me habla de la necesidad de establecer dos tipos de discursos: “el que tiene por objeto promover el bien, y el que aspira a establecer la verdad”.
La cosa se complica para mí, un humilde grumete bajo un grifo, un marinero de toscas entendederas, y no tengo todavía respuestas. Si acaso, -“sensu contrario”-, mis dudas están alcanzando la profundidad del submarino.

-Esto no sucedía en mi época,- dice cabreado Voltaire.

27 comentarios:

silvo dijo...

El mundo cambiante nos ofusca Tordon,ah! el verdugo debe ser el único que trabaja en esa tribu, jaja, mira que ordenarle decapitarles y también detenerlos... ya es demasié.

Habrá que detenerles, o al menos alejarles de la posibilidad de hacer ese daño que provocan, quizás lo mejor sea que se dediquen a detener a quien no sepa comportarse y liberen un poco del trabajo al pluriempleado verdugo, jaja, que a eso sí que no hay derecho jaja.

Ahora, algo en serio, debe de defenderse la sociedad y el límite es muy difícil de marcar, para eso está la ley,y quien no se atenga a ella que pague las consecuencias de sus actos. saludos

Tordon dijo...

No sufras por el verdugo,Silvo:
Cobra tres ovejas al mes y un pato extra por Navidad.
Además "choza gratis" y un mes de Vacaciones a Benidorm.
¡Ya quisiera yo!

Velda Rae dijo...

Menudo dilema, querido Tordon. Uno que tantas sociedades aún no han sabido resolver. Uno que nos muestra cada día sus múltiples caras en un país tan contradictorio como EEUU. Uno que nos hace preguntarnos si estamos seguros de que eso sea justicia y no venganza. Uno que te convierte en lo mismo que rechazas.

No sé muy bien en cuántos países del mundo está en vigor actualmente la pena de muerte, no se por qué me suena que sobre un centenar, pero a lo que voy es que, aún siendo legítima en esos países, ¿es justa? ¿Recuerdas los jucios de Nuremberg? ¿Basta sólo con que exista esa ley y haya siado aprobada conforme al derecho vigente para que sea justo aplicarla? ¿Tenemos las personas, aunque sea con la excusa de una ley aprobada por la sociedad, a cobrarnos el ojo por ojo? Insisto, ¿es justicia o es venganza?
Y yo también tengo hijos y sé, como tú, que el miedo que sentimos desde el día que nacen nunca lo sentimos antes y nunca dejaramos de tenerlo ya.
Y dudo que el verdugo sea el bien común, sinceramente. Porque si lo fuera, en países donde trabaja a destajo los delitos de los que hablamos serían casi inexistentes. Y qué curioso, ocurre precisamente lo contrario.
Qué dilema, amigo Tordon...

Velda Rae dijo...

Repito para corregir un error:

Tenemos las personas, aunque sea con la excusa de una ley aprobada por la sociedad, DERECHO a cobrarnos el ojo por ojo?

Me lo había comido, sorry. Son las horas.

Livy dijo...

Uf amigo Tordon, el eterno dilema que se plantea la comunidad.
Por cierto ¿cuál es la verdad, la tuya, la mia, la de la comunidad?.
Las acciones de cada persona conllevan unas consecuencias, si haces daño a la comunidad, es justo que ésta te lo haga "pagar", pero ¿en qué proporción?, ¿hasta dónde tiene derecho la comunidad?..La vida es algo sagrado, siento decir,que jamás me gustaria sentirme responsable, ni cargar sobre los hombros con la muerte de un ser humano, ni siquiera en nombre de la justicia o por el bien de la comunidad, creo que hay otras formas de apartarles de la "tribu".
De todas formas, estoy espesita, es un martes tras un puente y mi neurona aun no ha empezado a funcionar al 100%.
Saludos y besos

isbela de merens dijo...

Es uan de las teorias mas vijas de la vida,quien tiene la razon ellos,yo o los demas.Yo creo que el señor verdugo deveria dejarse llevar por lo que le dicta su conciencia,sin pararse apensar en lo que los demas peudna decir.
Buff...valla dolor de cuello me esta entando de repente. jajajja
un bso

mmarin dijo...

Tiempos confusos y difíciles generan a su vez confusiones como las que planteas.Todos adolecemos de ello.Pero me remito a Pío Baroja, que dice que la verdad no se puede exagerar, no tiene matices;la semi-verdad y la mentira, muchísimos.
Y para mí la razón se me plantea como una de esas semi-verdades que utilizamos para justificar nuestra debilidad por no ser capaces de luchar con y por la verdad.
La razón es necesaria,pero si no se domina, esclaviza.
Seguiremos buscando la verdad,¿o tal vez sepamos ya cual es?Probablemente.El problema: no nos dejan ejercerla.¿"Solución"?La razón más razonable posible...

Anónimo dijo...

Estimado tordon en este mundo hay muchas dudas una son razonables y otras como la que nos ocupa bajo mi punto de vista no tienen una razon logica. Me esplico cada cual opina y decide segun sea el caso que le cause tal duda es decir no es lo mismo un delito de sangre que un delito material, de todos modos delito es en ambos casos.
Cual nos hace mas daño, cada persona es diferente y la intromision en lo privado es algo indiscutible. Por lo tanto y sin animo de aclarar nada solo darle un punto de vista `personal, lo primero que deberiamos de tener claro es las leyes del pais y la manera de aplicarlas. A si es que yo defiendo la ley de no ataques para no ser atacado o atente a las consecuancias un saludo y suerte.

Anónimo dijo...

ja ja ja

Vosotros con vuestras dudas, dilemas y remordimientos, y mientras tanto vuestras casas saqueadas, destruidas, hijos y maridos muertos, mujeres violadas...etc.

Conclusión: sois una especie a extinguir....al final os conquistará el bárbaro.

A los malos hay que darles caña, ser duro con ellos, o pensarán que eres un tontito y volverán por ti, y a los muy muy malos si hay que decapitarlos, electrocutarlos, envenenarlos, castrarlos, etc, se hace, pero de forma legal.
A mi eso de que un tio que ha matado a 25 personas, que además no se arrepiente, y que anda por la calle suelto ya, me enerva.

No puedo evitar estimado Tordon dejar de recordar mientras leo su comentario de hoy a D. Jose Luis Moreno y la brutal paliza que recibió para quitarle 4 duros.

A mi no me temblaría la mano para ajustarle la soga al cuello al que le pegó el hachazo en la csbeza.

Salu2
Anomomius

Tordon dijo...

Estimados blogueros:
Aunque el problema que me preocupa se circunscribe a mi humilde tribu (somos cuatro amigos), no quisera yo olvidarme de un tema más general que os pudiera atañer a todos.Y me refiero al conflicto que surge cuando el Estado impone al individuo (mediante leyes democráticas) un comportamiento moral(Aborto, eutanasia, matrimonios gays,etc) o una tendencia sobre las enseñanzas que deben de recibir los ciudadanos (educación para la ciudadanía)o la interpretación de los hechos históricos (ley de memoria histórica).¿Qué tiene que hacer alguien que no esté de acuerdo?
La cosa se complica ¿no?
Pero bueno,¡qué es eso para vosotros, que estáis acostumbrados a torear en plazas más peligrosas...!
Aquí permanezco todavía, esperando vuestra ayuda, con la papeleta temblándome en la mano ...

Anónimo dijo...

Si el verdugo pilla vacaciones o se pone de baja tenga a bien avisarme.
Si quiere yo puedo poner música de fondo en los ajusticiamientos, y luces de colores para suavizar la cosa.

Pero súmele al sueldo 2 pavos y un cochinillo....ja ja ja

Salu2
Anomomius

pd. como a ustedes les gusta tanto citar a otros, yo voy a hacer lo mismo.
Como decía Brad Pitt en la película 12 Monos: "no existe el bien ni el mal, solo opimión popular"....ja ja ja

El Porquero de Agamenón dijo...

Estimado señor Tordon:
Compungido por su angustia sólo se me ocurre contarle un cuento:
I-Sócrates era muy amigo de filosofar dando la vara a la gente que acudía al ágora mediante preguntas cada vez más agudas. También, a su vez, era preguntado en orden a la resolución de algún problema. Una vez se le acercó un individuo aquejado de una dolorosa elección. Le explicó con todo lujo de detalles al filósofo que seguía enamorado de su mujer que le había dado descendencia con la que perpetuar su próspero negocio pero que, al mismo tiempo, se había enamorado locamente de un dulce efebo que había ganado el euandrión(concurso de bellos atletas). No sabía qué hacer angustiado por el dilema y el corto plazo que le había dado su prometido para que se decantara por ella o por él. Sócrates escuchó pacientemente y guardó silencio (ardite que usaba el filósofo para darse importancia y para que diera tiempo a que se agolpara una multitud suficiente de griegos cotillas. (algún defecto debíamos tener). Cansado de esperar, el rico comerciante lo encaró directamente al filósofo con un: ¿Qué hago por Zeus?
Dándose la vuelta con parsimonia, Sócrates le respondió: “No importa lo que elijas. Hagas lo que hagas, te arrepentirás.”
Desde el ágora de Atenas, suyo afectuoso, el porquero de Agamenón.

Mery Jane dijo...

Difícil decisión Tordon, pero el interés común a veces es más importante que el individual, y otras veces es a la inversa, eso está claro. Hagas lo que hagas, siempre te quedará la duda de lo que habría pasado si hubieses escogido la otra opción no crees?

Respecto al segundo tema que planteas en uno de tus comentarios, ninguna de esas leyes las votamos nosotros, sino los políticos que nos representan, así que yo opto por decidir por mí misma, independientemente de lo que ellos digan, porque la libertad, aunque relativa, existe. Yo esas Leyes las concibo como manipulatorias porque pretenden que todos pensemos y hagamos lo mismo sobre el aborto, la eutanasia, el matrimonio entre homosexuales, y eso es precisamente lo que yo considero imposición.

¿Recuerdas mi post sobre el Gardasil, la vacuna contra el VPH? Pues eso aplícalo a todo. Siempre hay información sobre determinados temas que no quieren que la sepamos los ciudadanos, así que las opiniones sobre algunas cosas están demasiado manipuladas no?

Por otra parte, soy de las que piensan que hay que estar en la situación de tener que decidir de verdad para saber realmente lo que haríamos, independientemente de lo que opinemos sobre el tema.

Un saludo!

Tordon dijo...

Estimado Porquero:
Creo que Sócrates le ha plagiado esa cita a Ágata Christie:
"Lo más razonable que se ha dicho sobre el matrimonio y sobre el celibato es esto: Hagas lo que hagas, te arrepentirás."
Un saludo y gracias por su “no solución” a mi problema.
PD: ¿En su “porquería”,- (¿se llama así donde trabaja?)- le queda libre algún puesto de ayudante?
Aunque ya le prevengo -me conozco- que tendrá que recordarme continuamente aquello de: “Tordon, los cerdos no son para comer, son para vender”
Salu2

Tordon dijo...

Aguerrido Momius:
¡Me da Vd. más miedo que la foto de Isbela!
Si descubro una vacante de verdugo,- no tenga la menor duda-, se lo comunicaré sin dilación.Y por sus ganas, deduzco que no le desagradaría trabajar a comisión...
Su prosa afilada (¡cortante!) hace que este blog sufra un escalofrío con cada una de sus intervenciones.
Y esto me parece estupendo.
Por otro lado, por lo que comenta de la soga,está claro que Vd. es un experto en nudos. No me importaría tenerlo en plantilla en el submarino,lugar donde andamos todo el día liados con los nudos marineros.Para el nudo de la corbata,los días de fiesta, tampoco me vendría Vd mal.
Por cierto,¿conoce el Nudo Gordiano?.Vd., como el Magno, anuda y desata embrollos sin pestañear, con valentía y arrojo.
Un saludo

Pele Ón dijo...

Hasta para ser malo hay que tener unas reglas, y si se pasan desproporcionadamente y con creces, y hay que posicionarse, voto por cepillármelos, y si es posible, in situ (lo cual, a la larga, acaba pillando algún inocente, todo hay que decirlo).
La sociedad actual no tiene todavía sistemas para defenderse del crimen organizado. Mientras sea que se traen costo del Moro, pase, pero en algunos casos como los que nos ocupan y algunos más que, como sigamos así de pánfilos van a surgir, no queda más remedio que defenderse.
Dónde poner el límite es muy complejo. Por ejemplo, con el nacionalismo terrorista no puede hacerse jamás.

Tordon dijo...

Mi admirada poeta de la Real Academia Española (RAE):
Sus comentarios de madrugada conservan una templanza y una erudición que otros no alcanzamos ni con los ojos totalmente abiertos.
A esas horas,- más cercanas al arpa que a la guitarra- sus reflexiones nos reconfortan el ánimo.
Gracias

Tordon dijo...

Sr. Porquero:
Considerando que su comentario constaba de un solo párrafo, ¿era necesario numerarlo?
De lo que deduzco que es usted profesor o abogado.

Tordon dijo...

Mi lívida, liviana y libidinosa Livy:
¡Está Vd. como yo!: Espesa, indecisa y con la neurona abandonada en el puente.
Por eso agradezco aún más si cabe su gentil comentario.
Un abrazo

Tordon dijo...

¡Un enfoque curioso, Isbela!¡ Le damos 20 euros al verdugo y que se compre lo que quiera!
Bss

Tordon dijo...

La introspección y la "razón razonable", son los pilares que nos sugiere Mamá-rin.
Pensaré en ello...
Un abrazo

Tordon dijo...

Sobrio y contundente , como en usted es habitual, Sr. Peleón.
Gracias por su comentario.

Tordon dijo...

Estoy contigo, Mery Jane, en que hay que verse en una determinada situación para saber cual sería la opción que eligiríamos.
Y pienso ,por ejemplo, en un médico ,-que trabaje en un servicio público de salud- y al que sus superiores le ordenan alguna tarea contraria a sus convicciones más íntimas.
¿Qué hacer!
y esto vale para el resto de los profesionales sanitarios,of course.

El Porquero de Agamenón dijo...

Estimadísimo señor:
I-Ni soy profesor ni abogado. Soy porquero.
II-Por una mera cuestión cronológica, es muy posible que la señora Christie haya copiado a Sócrates y no al contrario.
III- En su misiva de respuesta general a los blogueros, comete un desliz semántico grueso cuando dice: “el Estado impone al individuo (mediante leyes democráticas) un comportamiento moral(Aborto, eutanasia, matrimonios gays,etc)…” Estimado señor, en este caso las leyes no son de obligado cumplimiento. En este caso el Estado promulga unas leyes para que usted, en uso de su libertad, pueda ejercer unos derechos o no. Resulta obvio indicarle que nadie me puede obligar a ver una determinada película si no quiero, por poner un ejemplo aséptico. Me temo que acaba usted enredado en un galimatías nominalista de mucho cuidado que afortunadamente despeja en su última entrada. A propósito de la verdad, la religión y los fines, tengo publicado un pequeño opúsculo en mi blog de octubre creo.”De la cosa pública, el poder, la religión” que le invito a leerlo si no lo ha hecho.
Un fuerte abrazo del porquero.

Tordon dijo...

Mi inefable operario de Agamenón:
¡Un error semántico! Resultaría superfluo recordarle, mi querido amigo, que la ignorancia es atrevida y que mi osadía -ya le avisé- puede alcanzar niveles ciertamente estratosféricos.
¡Esto es un blog, señor porquero! En él, la espontaneidad, la precipitación, y por tanto los errores, son moneda común. Si yo releyera lo que escribo, si lo corrigiera y adecuara a lo “políticamente correcto” y a lo “literariamente aceptable”, tenga a buen seguro que eliminaría el 98% de mis entradas y el 99% de mis comentarios.
Ármese de paciencia, sr. porquero, imbúyase del carácter apacible y gregario de los especímenes que cuida y vivirá usted más alegre y confiado.
Aún admitiendo humildemente mi grave error de expresión, permítame que le diga que eso de que “el Estado promulga unas leyes para que usted, en uso de su libertad, pueda ejercer unos derechos o no” no se lo cree ni el más candoroso de los ciudadanos.
Vd es porquero, pero no ingenuo. No hablamos de “ver la película”, sino de la ley que prohíbe o no la construcción de cines. Y también conoce,- por muy aislado que se encuentre en su porquería-, que incluso el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento. ¡Independientemente de que Vd de acuerdo con ella o no! Y ése es el conflicto. Y esto es lo que básicamente quise expresar en el “desliz semántico” de mi razonamiento.
Permítame también que le transmita mi desencanto ante su vana ilusión de conseguir alguna certeza inamovible que, a modo de receta culinaria, pudiera yo transmitirle en una tercera y definitiva entrada.
Confiaba que Vd., como persona ilustrada, se tomara a simple divertimento (esa era mi intención) el recuerdo (necesariamente abreviado) del eterno conflicto que suscita la dicotomía entre el bien y la verdad.
Porque sería pretencioso,- coincidirá conmigo- intentar resolver un dilema que ha traído a mal traer a infinidad de filósofos, políticos, moralistas y pensadores desde tiempos inmemoriales y que -¡puñetera actualidad!- continúa en el candelero.
La meta, en mi ridícula carrera, es, querido amigo, simplemente “correr”.
Reciba un cordial saludo.
Tordon
PD: Gracias por sus didácticos comentarios: son un lujo inmerecido en mí modesto y atolondrado blog.

El Porquero de Agamenón dijo...

Mi muy estimado y divertido señor Tordon:
I-Acerca de la diversión:
Estimado señor, debo indicarle que soy un experto en juegos. Mis maestros son los niños. No he visto a nadie practicar un juego con la seriedad y la aplicación de un niño. Tiene usted una mente demasiado occidental. De todo hace una dicotomía: Bien/Verdad. Diversión/Seriedad. Es muy interesante mezclar la gimnasia y la magnesia. A mayor disciplina en el juego, mayor diversión.
II- Correr.
Parece que le gusta dilapidar sus energías corriendo sin más. Si me lo permite, puestos a correr prefiero a Alejandro que corrió desnudo en Troya hasta llegar a la tumba de Aquiles, su héroe. Aunque parezca contradictorio, la diversión llega a su cenit cuando se persigue un fin, aunque no se alcance.
III- De cerdos.
La morada de los cerdos se puede llamar: pocilga, cochiquera, zahúrda, cuchitril, cochitril, lagareta, teña, gorrinera, porqueriza…
IV-Despedida.
Desde la pocilga, hozando con mis cerdos, un afectuoso saludo del porquero.

Tordon dijo...

No tenga un concepto tan utilitario de la existencia, mi estimado porquero, y déjeme correr por el blog sin obligarme a llegar a ninguna parte.
Y tenga la certeza que nunca lo haré “en pelotas”, no me gusta exhibirme.
Eso lo dejo para sus cerdos o su amigo Alejandro.

saludos cordiales