sábado, 31 de octubre de 2009

Burmese girls


Pero no todo fueron sesudas meditaciones en el transcurso de mi viaje a Birmania. También hubo tiempo para el alterne y las relaciones sociales.
Y es que a lo largo de mi vida he conocido a muchas mujeres “estiradas”, pero estas de la foto se llevan la palma.
Porque más que asomar la cabeza a la ventana, parece que asomen el periscopio.
Yo traté de tirarles los tejos, pero misteriosamente, eran inmunes a mi más potente arma de seducción masiva, los besitos en el cuello.
Además, me advirtieron de que con mi corto y horrible cuello de oso iba a ligar menos que un submarino debajo de un grifo.
Pero al final, aunque la cosa no pasó a mayores, hicimos buenas migas.

Y ahora que lo pienso: ¿Del cruce de una "mujer-jirafa" y un "hombre-oso", saldría un "oso- jirafero"?

Miedomedá, oiga.

jueves, 29 de octubre de 2009

Morir, meditar, dormir.

Algunas ansiedades son contagiosas.
Hace tiempo, entre vodka y vodka, mi amigo Tolstoi me habló de la gélida negrura de la Nada Eterna, del gran agujero escondido tras la efímera existencia de los hombres, de la grieta profunda y estrecha que se hunde en el alma del que toma conciencia de que, tarde o temprano, va a ser devorado por una sombría criatura de negro; de ese labio oscuro e invisible- insidiosa angustia- que absorbe la savia y el dulzor de nuestros valores más queridos, de nuestros sentimientos más exacerbados, de nuestros esfuerzos más ímprobos, de nuestros sueños más tiernos…



Y así, imbuido de estas lúgubres reflexiones, realicé una sola pregunta al "Gran-Maestro" en el Monasterio de Mandalay:
-¿Cómo se evita la angustia ante la Nada?
-La clave,- me contestó- estriba en ensayar diariamente el último instante de la vida. Y esta destreza solo se obtiene con la meditación. Lleva mucho tiempo, pero al final, se alcanzan la paz y la iluminación.

Y estoy de acuerdo , porque yo, cuando medito, me transformo en un beatífico remanso de paz.
Pero disiento en lo del tiempo: Entre la concentración, el silencio, y la iluminación escasa, antes de los cinco minutos, ya duermo como un bendito.

martes, 27 de octubre de 2009

Burmese days

Existen momentos en la vida de un hombre en los que, - fogonazo en la noche-, la mente se sacude con el impetuoso deseo de entregarse a ese juego –tan estimulante como falaz- de conocerse a sí mismo.
Y así como una montaña necesita ser observada desde la distancia para obtener el análisis detallado de todo su contorno, resulta imprescindible poner tierra por medio, alejarse del hábitat rutinario, huir de los protectores espacios amnióticos, para escudriñar con absoluta objetividad los entresijos del alma embotada.
Y esto puede conseguirse paseando hasta el parque más cercano o perdiéndose en lo más inextricable y profundo de los bosques birmanos.

Y yo, -rebuscado y soñador,- ya me conocéis- escogí la segunda opción.

sábado, 3 de octubre de 2009

Puñetera camiseta

Estimados blogueros:
No sé si lo soñé, pero estoy casi seguro de que fue real:
Después de ímprobos esfuerzos, remover Roma con Santiago y efectuar sobornos a tutiplén, conseguí una cita con la Jolie.
Pero ella apareció vestida de esta guisa.
Al principio, hechizado como estaba por sus bellos ojos grises, ni me percaté de lo que sucedía. Más tarde, mi mirada descendió por su cuerpo, y con ella, la ilusión.
Y también se me hundieron los sueños, las fantasías, las quimeras y hasta la libido.
¡Caramba con el espíritu romántico de algunas féminas!
Pero, vamos a ver, ¿qué tiene el Brad Pitt que no tenga yo? : Dos ojos, dos orejas, dos brazos, dos piernas…
Sí, ya lo sé, so listos, él tiene los elementos anatómicos mejor colocados, y además posee una mirada penetrante…
¡Pero veréis en cuanto me quite yo las gafas…!
.
Pero lo que la ingenua Jolie no sabe, es que conmigo se enfrenta a un hombre indómito, a una voluntad férrea, a un temperamento rocoso, a una personalidad sólida, a un carácter indestructible, a un espíritu aguerrido…

Saludos cordiales

PD: Por cierto, ¿conocéis algo bueno para la depresión?
¿Y para el deseo de cortarse las venas?

lunes, 28 de septiembre de 2009

Murieron con la careta antigás puesta.

Cuando hace unos días, en Fonsagrada, contemplé la tenebrosa obra de Paco Pestaña “Muriendo sin merecerlo”, me acordé de mi mismo y me sentí invadido por una intensa congoja.
En esa composición ,el artista lucense representa a un hombre -semisepultado entre la sal- que yace con las botas puestas, los puños cerrados, y una careta antigás cubriéndole el rostro.
Pero, ¿Hay alguien que muera mereciéndolo?- pensé yo. ¿Merezco, pues, morir? ¿Todos somos culpables?

“Huid del centro de Babilonia, huid y salvad vuestras almas. Id junto a esas ciudades de refugio- los monasterios- donde podréis arrepentiros del pasado, vivir en la gracia durante el presente y esperar con confianza el porvenir. Encontrarás mucho más en los bosques que en los libros. Los bosques y las piedras te enseñaran más que cualquier maestro.”

Y tras leer las palabras de S. Bernardo, encaminé mis pasos a algún lugar cercano que aunara la exuberancia de la naturaleza y la mística monacal.
Y en un recóndito cenobio de Villanueva de Oscos, descubrí al “Padre Juan de Nuestra Señora de la Esperanza”, un monje afable que en aquel preciso instante confesaba a los turistas.

Algo en su mirada me resultaba cercano, premonitorio, y a él me dirigí en busca de consejo.
Me miró a través de los cristales oscuros y sin decir palabra me rogó que le acompañara a la tasca más cercana . Y allí, señalando la barra me preguntó:
-¿Qué ves , estimado Tordon?

Le contesté que veía seis tazas de ribeiro y una de tinto del país.
-No, querido hermano,- me corrigió: Esta es una representación de la vida, una metáfora de la existencia, una expresión minimalista de la habitual y errática gestión de emociones que nos obliga a convertirnos en solitarias ovejas negras perdidas entre un gran rebaño blanco. Y añadió:
-Ahora, bébetelo todo, y hazlo sin prisa; Y mientras lo haces, comprende y acepta los matices del mundo, sus diferencias, sus similitudes, e imbúyete no solo de tu propia esencia sino también de la de los que te rodean.
Y así fue –como por ensalmo-, que mis angustias desaparecieron, aunque no tengo la certeza de que fuera tanto por las palabras del padre Juan, como por el exceso de líquido que las hizo perecer ahogadas.

Lo cierto es que en el aquel preciso instante la vida me pareció más bella, más alegre, más optimista, y hasta me olvidé de aquella tétrica sentencia que señala que “polvo somos y en hombre con máscara antigás cubierto de sal nos vamos a convertir”…

Para Elba, Mary, Esperanza, Yolanda, Mercedes, Juan, Amadeo y Pepe.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Filosofía y lejano Oeste

En la Puerta de Purchena, el presidente de la primera república, D. Nicolás Salmerón, (irreverentemente “tuneado” en la foto por el que suscribe), posee una estatua a cuyos pies puede leerse, como si de un testamento se tratara:

“Filosofía es lo que profeso, es lo que yo puedo ofrecer como fruto más preciado, y eso es, en suma, aquello con lo cual, cuando me toque la hora de declinar mi cuerpo a la madre tierra, yo podré pedir a las gentes un recuerdo, si no eterno,- porque no hay nada eterno en lo humano-, al menos respetuoso”.


En otro orden de cosas, nunca pensé que Almería tuviese frontera con Texas. Y allí, al cercano Oeste, me fui a cenar confiando ser el más rápido del desierto de Tabernas. (Por cierto, el único de Europa).
Cuando llegué al poblado, el sheriff me hizo el control de alcoholemia, me quitó las armas y el líquido de las lentillas, pero me dejó la Visa. Más tarde, compartí el "Kentucky Chicken" y el fino de la tierra con la viuda del general Custer y otras damas distinguidas. Pero, al final, -Dios los cría y ellos se juntan- acabé haciendo buenas migas con las coristas del Saloon, unas chicas menos estiradas, pero más flexibles.





Y así transcurre la vida: Un poco de filosofía de personajes pétreos, y un mucho de la película que cada uno nos montamos.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Ariadne auf Naxos

Ayer, cuando iba a la ópera, -y después de leer a Hoffmannsthal-, pensé que las lágrimas me encharcarían el esmoquin:
“Lo que plantea Ariadne es uno de los problemas más directos y estupendos que hay en la vida: La fidelidad; si creer firmemente en lo que se ha perdido, si asirse a ello incluso hasta en la muerte, o bien vivir, seguir viviendo, pasarlo por alto, transformarse uno mismo, sacrificar la integridad del alma e, incluso en esta transmutación, preservar la esencia de uno mismo, permanecer siendo un ser humano sin descender al nivel de las bestias, que carecen de recuerdos”
Pero resulta que Ariadne, que no soporta la soledad a la que se ve condenada por el abandono de su amante, y que pensaba entregarse en los brazos de Hermes-Dios de la muerte-, se lo piensa mejor y descubre en Baco a su nuevo amor.
Es decir, que “a rey muerto, rey puesto”, que “un clavo saca otro clavo” y que “no hay mal que cien años dure”.
Y lo que se presumía tragedia, acabó siendo-como dice mi amigo Pepe- un canto al botellón.
Con extraordinaria música de Richard Strauss, eso sí.


PD: Espero que por las tierras del cabo de Gata, hacia las que parto sin demora, no me encuentre ningún Minotauro.
Y sí un poco de sol.