
Estimados viajeros de aviones anudados, damnificadas por limpios guarritos, impresionados ante magníficas supernovas, llorosos planetarios, rugidoras vetustas, belicosas antimachistas, neuroadictos obesos, ángeles de pijama eléctrico, almodovarianos compungidos, tribunas antiviolencia, proyankis musicales, reflexivas del mal, zapateras bichigóticas:
¡Atención!
¡Ojito!
¡Cuidadín!
Porque- siendo yo un poco fantasma- no estoy, pero os vigilo…
Y no puedo olvidaros.