No sé si serán los cambios bruscos de temperatura invernales, o que mis defensas están bajas, o que los mazapanes me han hecho trizas el corazón, pero lo cierto es que ayer, cuando contemple este vídeo, tuve que repetirme tres veces en voz alta ese archiconocido eslogan :“¡Coño, Tordon, los hombres no lloran”.¿Qué pasa, insensibles criaturas, no os lo creéis? ¡Que yo también tengo mi corazoncito!
Y ya es bastante triste que nos emocione un comportamiento que debería ser el habitual.
Porque debemos recordar, estimados blogueros, que si estamos unidos en el rebaño, obligaremos al león de la vida a acostarse con hambre…
Porque, después de todo, solo nos tenemos los unos a los otros...