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miércoles, 19 de noviembre de 2008

Bondades contagiosas


Revisando un mamotreto de Economía, y al hilo de la descrita “renta ricardiana” o renta de situación, estaba yo pensando si no existirá, por extrapolación de conceptos, una plusvalía para los blogs que se pudiera denominar “de contigüidad”. Me explico: ¿Poseería mi bitácora un valor añadido por el hecho de tener por vecinos a blogueros famosos?
Y ya puestos en plan avaricioso, y por el tema de publicitarlo, ¿qué proximidad incrementaría más el sobreprecio?: ¿Momius, Peleón, Velda Rae, Silvo, Sandra, Mery Jane, Teresa de la Merced, Luna, Yolanda Criado, Dr. Zheng…?

Bueno, da igual, me temo que siempre -con tan egregios comentaristas- saldrá ganando el tuercebotas del submarino.


Saludos cordiales
Tordon


PD: Va a tener razón Velda, domina la visión auto-onfálica.

jueves, 24 de julio de 2008

Economía familair

Tengo un amigo que tiene dos hijos. El mayor, persona muy inteligente, trabaja como profesional cualificado y genera una gran cantidad de ingresos, parte de los cuales entrega en casa para sufragar los gastos familiares, ya que –estando soltero- reside en el domicilio paterno .El hijo pequeño, menos inteligente, no encuentra trabajo, a pesar del gran esfuerzo que pone en ello, y por tanto su contribución a la economía de la familia es prácticamente nula. Cuando salen ambos el fin de semana, el padre, siguiendo una vieja tradición, les entrega una cantidad de dinero para sus gastos. Al mayor, que ya tiene mucho, le asigna una importante cantidad de dinero, mientras que al pequeño, por el contrario, le despacha con unas cantidades tan irrisorias que en ocasiones apenas le alcanzan para tomarse un café.
Intentaba yo hacer ver a mi amigo la injusticia de su procedimiento de reparto, pero –ofendido- me comentó muy serio:
“Yo me fijo en los que entienden, y procuro aplicar a las cuentas familiares los principios de los economistas que distribuyen en nuestro país los fondos designados a las distintas autonomías”
-“Tú lo que eres es un cabrón”,- le dije al despedirme