Una de las ventajas del periodo vacacional es que puedo dedicar mucho más tiempo a disfrutar de la compañía de mis hijos.(Constatando , a veces, lo malcriados que están y flagelándome con la manida pregunta de : "¿qué habré hecho mal?").En uno de los habituales desplazamientos del verano, mientras yo cargaba los innumerables bultos familiares en el coche,(siempre me da la sensación de que nos mudamos),mis hijos permanecían indolentemente recostados en unas sillas cercanas, ajenos por completo a mis sudores y pasando relajadamente el tiempo con las diabólicas maquinitas informáticas de bolsillo.
Harto ya de su desidia, les recriminé severamente, pretendiendo no tanto su pronta y diligente reacción, sino más bien inducirlos a una profunda reflexión acompañada de un firme propósito de la enmienda.
¿Habéis pensado- les dije enfático- que dentro de unos años (pocos),vuestro padre será un anciano y que ya no podrá ni con su alma? ¿Qué hareis vosotros entonces?.
Santi, el mayor, sin levantar la vista de la pantalla, sentenció:
- No te preocupes papá. Cuando llegue ese momento, tu seguirás cargando con las maletas y nosotros nos encargaremos de cargar con tu alma...
...
¡Coño, con el filósofo!
