Estimado amigo:Ayer fue el aniversario del 23-F, ya sabes,”San Golpe”, fecha tan plagada de desconchados recuerdos en el techo de la memoria hispana. Pero también, -aunque esto es menos conocido-, en esta jornada se cumplieron los 67 años de tu muerte, mi querido y admirado Stefan. Y ante un día tan señalado, decidí celebrar ambas efemérides propinándome un buen “golpazo”, al releer, - autolesión para sentirme vivo-, el último de tus libros.
Siempre me apasionaron las peripecias creativas de Balzac, Dovstoievski , Nietzsche, Hölderlin ,Kleist...que de forma tan magistral narraste en libros anteriores . Pero, además,- tras esta nueva lectura y por alguna extraña razón,- un recóndito cable se conectó y me hizo ser consciente de que lo que me gusta no son tanto las historias de tus escritos , sino la habilidad que posees para contarlas .Sí, definitivamente, más que la noticia, (que también), lo que me encanta es el mensajero. Tal vez por ello, me ha invadido una especial emoción, provocada por la sutileza con la que,- entre las líneas del ensayo-, se van entretejiendo los datos biográficos y las reflexiones del célebre “ensayista primigenio”, Michel de Montaigne. Y,-aunque esta obra alcanza, e incluso sobrepasa, las cotas de calidad de las precedentes-, tiene como añadido excepcional, el haber sido la última que escribiste antes de tu suicidio en Brasil.
Impresiona la presencia de muchos párrafos aún sin terminar, y la de otros que finalizan con puntos suspensivos, esperando ser desarrollados más adelante, cosa que, evidentemente, nunca llegaste a realizar.
No comprendo que alguien que es capaz de pergeñar unos textos tan brillantes y llenos de contenido, decida dimitir de la vida. ¿Por qué lo hiciste, mi infortunado amigo? ¡Me hubiese gustado tanto estar a tu lado para disuadirte! Sin embargo,transitando por las páginas de tu libro, he encontrado citas tan inquietantes y premonitorias como aquella en la que Montaigne, bajo inspiración senequiana, se refiere al suicidio: ”La muerte más voluntaria es la más hermosa. La vida depende de la voluntad ajena; la muerte, de la nuestra”.
Una pena que así lo entendieras, querido Stefan.
De cualquier forma, quiero que sepas,- allá dondequiera que te encuentres-, que siempre estarás vivo en mi recuerdo.
¡Hasta siempre, amigo!
Tordon
Una pena que así lo entendieras, querido Stefan.
De cualquier forma, quiero que sepas,- allá dondequiera que te encuentres-, que siempre estarás vivo en mi recuerdo.
¡Hasta siempre, amigo!
Tordon
PD: Perdonad, blogueros, que os haga llegar esta carta que en principio no iba dirigida a vosotros, pero ante la ausencia de dirección conocida donde enviarla, creo que sois las personas más indicadas para recibirla.




