No soy un tipo especialmente casto -que Dios y la Jolie me perdonen- pero estoy seguro de que si me lo propusiera, llegaría a santo. (O al menos a obispo)Pero algunos se pasan:
Cuentan las crónicas orientales que cuando el emperador Yun - gobernante chino hacia 1400- tuvo que realizar un prolongado viaje fuera de su ciudad, dejó a su consejero de confianza, el señor Ping, al cuidado de su numeroso harén. Conociendo el carácter extremadamente celoso y paranoico de su señor, y sabiendo que –hiciera lo que hiciera- sería objeto de la ira del monarca a su vuelta, el buen hombre ideó una estratagema que lo liberara de tan enojoso problema. Y así, triste-pero descojonándose- el leal súbdito se castró y escondió sus atributos en el equipaje del emperador antes de su partida.
Y tal como había imaginado, lo primero que le recriminó el fiero Yun al volver, fue el hecho de que no había respetado a sus hermosas mujeres. Entonces, Ping, con voz tranquila (y un poco atiplada, supongo) le sugirió al monarca que mirase entre su voluminoso equipaje. Y cuando el rey descubrió los órganos reproductores de su consejero (en la real maleta de los calcetines sucios), conmovido ante tamaña fidelidad, le nombró inmediatamente protector eterno de todos los eunucos y construyó en su honor un impresionante monumento.
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Y yo- acojonado ante tamaño descojone- me pregunto:
¿Además de ser de ojos rasgados, serán gilipollas los consejeros asiáticos?
¿Pensaba este insensato dedicarse a la ópera?
¿No hubiese sido mucho mejor aprovechar que el jefe estaba fuera para organizar un China-Party?
Además, y pensándolo bien, después de lo bailao y rebailao en el harén… ¡que le den pol saco a los monumentos eunucos!
¿Además de ser de ojos rasgados, serán gilipollas los consejeros asiáticos?
¿Pensaba este insensato dedicarse a la ópera?
¿No hubiese sido mucho mejor aprovechar que el jefe estaba fuera para organizar un China-Party?
Además, y pensándolo bien, después de lo bailao y rebailao en el harén… ¡que le den pol saco a los monumentos eunucos!
Y es que algunos, con tal de alcanzar la inmortalidad, son capaces de quedarse sin pelotas.