Ya sé que me había despedido hasta septiembre y que soy un informal, pero es que estoy francamente preocupado. Porque mi situación va camino de convertirse en un flagrante caso de acoso sexual.Y ahora, con los calores veraniegos, peor.
Tiene su mesa de trabajo enfrente de la mía y cada vez que levanto la vista, encuentro sus penetrantes ojos azules que me escudriñan sin piedad. Y yo, que soy muy tímido, desvío la mirada y procuro hacerme el despistado y concentrarme en mis labores.
Pero su insistencia ya resulta insoportable. Especialmente cuando coincidimos en la máquina de café: Le repito una y otra vez que a mí la que realmente me gusta es la Jolie, pero me contesta groseramente diciendo que tengo el gusto en el trasero. Yo creo que le reconcomen los celos y ya no se qué hacer para evitar tanta insistencia y decirle que lo siento, que no es mi tipo.
Últimamente la situación se está haciendo insostenible y cuando coincidimos en el ascensor me achucha con tal descaro que me hace pasar una vergüenza tremenda.
Tiene su mesa de trabajo enfrente de la mía y cada vez que levanto la vista, encuentro sus penetrantes ojos azules que me escudriñan sin piedad. Y yo, que soy muy tímido, desvío la mirada y procuro hacerme el despistado y concentrarme en mis labores.
Pero su insistencia ya resulta insoportable. Especialmente cuando coincidimos en la máquina de café: Le repito una y otra vez que a mí la que realmente me gusta es la Jolie, pero me contesta groseramente diciendo que tengo el gusto en el trasero. Yo creo que le reconcomen los celos y ya no se qué hacer para evitar tanta insistencia y decirle que lo siento, que no es mi tipo.
Últimamente la situación se está haciendo insostenible y cuando coincidimos en el ascensor me achucha con tal descaro que me hace pasar una vergüenza tremenda.
He decidido que tendremos que hablar seriamente y poner fin a esta ridícula situación.
Se llama Manolito.
¡Mecagüen…!