La eclosión de la naturaleza y el buen clima de estas fechas primaverales, nos insuflan un hálito de optimismo que nos hace vibrar. Nos sentimos relajados, alegres, prestos a transmitir toda esa vitalidad que nos desborda.Esto es así, hasta el punto que ,en mi oficina, hemos decidido que, coincidiendo con la llegada de la primavera, (también lo hacemos en Navidad), vamos todos a poner lo mejor de nuestro carácter para hacer más agradable el ámbito laboral: Sin tensiones, sin reproches, “buen rollito”, dispuestos a rodearnos de esa aureola de empatía necesaria, trabajar en un espacio libre de estrés, un ambiente que nos permita mantenernos impregnados por ese benéfico efecto primaveral.
Y, como muestra os dejo un botón:
No, no es lo que parece, mis colegas están jugando, acariciándose, haciéndose mimos…
¡Qué bonita es la primavera!