The Rake´s Progress, (“La carrera del libertino”), es el título de la ópera a la que asistí ayer por la noche en el Campoamor. Obra de Igor Stravinsky,- estrenada en la Fenice de Venecia en 1951, e inspirada en una secuencia pictórica de 8 cuadros de William Hogart-, constituye un virtuoso ejercicio neoclásico del siglo XX.El argumento describe la historia de un hombre joven (Tom), a punto de casarse, que recibe inesperadamente una cuantiosa herencia. Para gestionar su inmensa fortuna abandona el hogar y a su querida novia (Anne), y se dirige a la gran ciudad. Allí, acompañado de su criado (Shadow), adopta una forma de vida depravada que transcurre entre fiestas, garitos, mujeres y alcohol, hasta el punto de contraer matrimonio con una mujer glamurosa, aunque barbuda y tonta (Baba).Tom repudia a su antigua novia que, a pesar de todo, continúa amándole. Al cabo de un año, su sirviente e inseparable compañero de andanzas (Shadow, mitad Mefistófeles, mitad Leporello, que en realidad es el diablo), le exige que le entregue el alma como precio a los servicios prestados. El protagonista, salva con dificultad la vida ,pero queda condenado a la locura. Su amada,la fiel Anne, cuando le visita en un centro psiquiátrico ,comprende que lo de ambos es una historia imposible, que todo está irremediablemente perdido, que la única vía de escape para su antiguo amor es la muerte.
Tras caer el telón, salen los actores a escena de nuevo y -a modo de epílogo-moraleja-, dicen textualmente:
TODOS:- Buena gente, solo un momento: Puesto que terminó nuestra historia, es hora de sacar la moral de lo que habéis visto desde que subió el telón.
ANNE: No todo libertino es rescatado al final por el amor y la belleza; no todo hombre tiene una Anne para tomar el puesto del deber.
BABA: Un aviso de Baba a las damas: Tarde o temprano vais a descubrir que, buenos o malos, todos los hombres están locos. Todo lo que dicen o hacen es teatro.
TOM: Cuidado, jóvenes que os creéis que sois Virgilio o Julio César, no sea que al despertar veáis que solo sois unos libertinos.
SHADOW: Todo el santo día, el pobre Shadow debe hacer lo que le ordenan. Muchos insisten en que no existe. A veces deseo que así sea.
TODOS: Cantemos todos a una. En todo tiempo y lugar, bajo la luna y el sol, desde Adán y Eva, el proverbio tiene razón: En manos, mentes y corazones ociosos, el diablo encuentra donde meterse, encuentra quehacer, buen señor, bella dama, en vos y en vos.
Todo esto cantó el elenco en inglés, aunque con subtítulos en español.
Y desde que salí del teatro no me llega la camisa al cuello:
¿Escribir en el blog será un síntoma inequívoco de ociosidad?
¿Llegaré a transformarme en libertino?
¿Vendrá el diablo a robarme el alma?
¿Me volveré chiflado del todo?
¿Me dejará mi mujer por imposible?
Ya veis, estimados amigos, necesito más que nunca que alguien me cante una canción amable…