Resulta bien conocido desde antiguo- y así lo recoge Anaxágoras- que “en el hombre, el origen de la inteligencia proviene de las manos”.
Y el tipo de inteligencia que hoy – ¡tras cinco entradas similares!- me atrevo a traer a cuento, es precisamente la que estudia los parámetros que armonizan cuerpo y mente. Se ocuparía, pues, de las actividades que tienen que ver con el plano físico, tales como el deporte, la danza, y todas las que requieren la colaboración del músculo en general y/o de las manos en particular.
Por eso no resulta extraño que –subliminalmente- lleguemos a percibir la gran influencia de esta habilidad en entrevistas realizadas a atletas de élite :Recordad a esos deportistas que, tras ganar un partido, nos sorprenden con frases sublimes:
-“Bueno, sí, hemos jugado mejor…”.
Cuando pierden, sin embargo, le suelen dar vueltas al coco y cambian el discurso:
-“Bueno, sí, hemos jugado peor…”.
Y cuando están especialmente inspirados, añaden asombrosas reflexiones filosóficas tales como:
- “Fútbol es fútbol” o “las carreras son las carreras…”.
Y el tipo de inteligencia que hoy – ¡tras cinco entradas similares!- me atrevo a traer a cuento, es precisamente la que estudia los parámetros que armonizan cuerpo y mente. Se ocuparía, pues, de las actividades que tienen que ver con el plano físico, tales como el deporte, la danza, y todas las que requieren la colaboración del músculo en general y/o de las manos en particular.
Por eso no resulta extraño que –subliminalmente- lleguemos a percibir la gran influencia de esta habilidad en entrevistas realizadas a atletas de élite :Recordad a esos deportistas que, tras ganar un partido, nos sorprenden con frases sublimes:
-“Bueno, sí, hemos jugado mejor…”.
Cuando pierden, sin embargo, le suelen dar vueltas al coco y cambian el discurso:
-“Bueno, sí, hemos jugado peor…”.
Y cuando están especialmente inspirados, añaden asombrosas reflexiones filosóficas tales como:
- “Fútbol es fútbol” o “las carreras son las carreras…”.
En mi caso, sabedor de la importancia del viejo aforismo de “mens sana in corpore sano”, he decidido involucrarme a fondo en el desarrollo de mi inteligencia cinestésica y me he hecho el firme propósito de no perderme ni uno solo de los partidos de la Champion, ver todas y cada una de las etapas del Tour de Francia e incluso tragarme los entrenamientos libres del gran premio de Qatar.
Todo lo doy por bien empleado para tratar de ser un poco más listo, aunque sea a costa de sufrir el peso de esa losa que afirma que “todo lo que merece la pena, exige sacrificio”.
También, por aquello de la danza, iré más a menudo a la disco, y suplicaré a mis hijos que me enseñen a bailar “electro”.
Dicen los entendidos que este tipo de inteligencia (con su correspondiente agilidad y destreza de manos) resulta fundamental en profesiones como joyeros, pilotos de aviones y dentistas. Y no me extraña: ¡Hay azafatas que son verdaderas joyas..!
Sobre su ubicación cerebral -anatómicamente hablando-, los expertos manifiestan que resulta complicado concretar qué lado del cerebro regularía las habilidades físicas, dado que no estamos hablando de una inteligencia al uso.
Y es que para dar patadas a un balón tal vez ni siquiera se precise disponer de cerebro.
Los dentistas serían la excepción que confirma la regla, especialmente los que se dedican a la cirugía implantológica (permitidme la rotundidad, es por si lo lee mi estomatólogo)
¿Cómo desarrollar la inteligencia física?:
Resulta de vital importancia alimentarse con buen criterio. Ya sabéis: “Desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo”. Y yo, para qué nos vamos a engañar, me comporto como un monarca siempre que me siento a la mesa.
Todo sea por conseguir la anhelada listura.
Son aconsejables las frutas, los cereales y los alimentos con fibra; Los “Donuts” y los “Tigretones” quedan terminantemente prohibidos, así como los chupitos de Jack Daniels para desayunar.
Además, resulta recomendable hacer deporte, ir al gimnasio, moverte al ritmo de la música, (mejor si estás en pijama sin que nadie te observe), y practicar juegos de mímica. Para esto último puede ser de gran ayuda imitar la facies de los políticos cuando dicen que estemos tranquilos, que todo está controlado.
Y si no os creéis lo que os cuento, mirad la cara de listillo que pone el devoto Cristiano…
