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jueves, 18 de junio de 2009

Inteligencia, divino tesoro (5)

¡AVISO IMPORTANTE!: La entrada que sigue versa sobre la inteligencia, y demuestra el grado de obstinación de la que es capaz el propietario de este blog: Si durante su lectura usted experimenta impulsos suicidas (por la insoportable pesadez) o impulsos asesinos (hacia la persona del autor), consulte urgentemente a su médico o farmacéutico.

Especialmente en el segundo caso.

Y es que lo que ahora contempláis, estimados amigos, más que una entrada, es un “pinchazo”, y tiene su origen en las palabras de Camus que señalan que “la inteligencia del hombre es limitada y debe ser constantemente espoleada por la provocación”.

Porque a alborotador, insurrecto y revoltoso, no hay quien me gane.

INTELIGENCIA NATURALISTA O AMBIENTAL
"Es la modalidad que engloba las capacidades de percibir las relaciones entre las distintas especies, sean estas animales o vegetales".
Y aunque así pudiera parecer a los escépticos, no es este un asunto baladí: Está científicamente demostrado (o casi) que vivir en un ambiente urbano hace perder cada año un punto del coeficiente intelectual. Cada vez se observan con mayor frecuencia,- especialmente entre las nuevas generaciones-, individuos que piensan que la leche surge espontáneamente del tetrabrik, que las vacas son seres mitológicos que aparecen en los dibujos animados, que las patatas cuelgan de los árboles como si de manzanas se trataran; sin ir más lejos, mis vástagos creen a pies juntillas que el tomate frito lo inventó “Solís” y que las chucherías son el fruto de una misteriosa planta probablemente denominada "gominolácea".
Este tipo de inteligencia (la naturalista, no la de las chucherías), es muy utilizada por guardabosques, botánicos, ganaderos, médicos y químicos, además de por turistas madrileños que andan medio zombis pisando los verdes prados de Asturias.

No quisiera yo mostrarme como excesivamente pedagógico, pero también existen trucos para potenciar esta inteligencia naturalista. Uno, de fácil aplicación, sería preguntarse por las cosas que uno come. Como ventaja añadida, esta reflexión permite –en un restaurante de la Nouvelle Cuisine- que no te zampes los pétalos amarillos que acompañan a la gamba pensando que son parte de la guarnición.
La observación de la naturaleza, el análisis de las formas, colores y olores, así como "disfrutar del silencio" son actividades muy aconsejables .
Los expertos, -además-, recomiendan hacer colecciones: De minerales, de hojas, de flores…

De novias, no dicen nada.