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domingo, 2 de noviembre de 2008

¿Inteligentes o listos?

En un periódico de la semana pasada, leí que el Colegio “Celestino Montoto”, de Pola de Siero, tiene un programa especial para alumnos de “altas capacidades”. El corresponsal en la zona, apostillaba que:” la alta capacidad no siempre es sinónimo de éxito”.
Y cuando escucho cosas así, siempre recuerdo la anécdota (y no me preguntéis de donde la saqué, yo creo que me la contó mi padre), de aquellos dos niños que jugaban descalzos en medio del bosque; inesperadamente, entre la espesura, surgió un oso con cara de pocos amigos. (La anécdota debe ser antigua, todavía quedaban osos por los bosques).Viendo uno de los muchachos que el otro se apresuraba a calzarse las zapatillas, le comentó con aire de superioridad:
-” No sé por qué te afanas tanto en prepararte, ya que considerando la velocidad de carrera del oso, nuestra propia velocidad máxima teórica y la singular orografía de la zona, no tenemos ninguna posibilidad de huída.”
Ajeno a la sesuda explicación, el otro muchacho continuó atándose las zapatillas con celeridad. De nuevo, su inteligente amigo le recriminó:
-”No insistas, ya te he explicado que nuestra huída no tiene ninguna posibilidad de éxito”
Sin levantar la vista de los cordones, su espabilado amigo le respondió:
-”Lo sé, te creo y te aprecio. Pero yo, lo único que pretendo es correr más rápido que tú…”

Y si Tordon fuera un poco menos inteligente y un poco más listo, estaría preparando las conferencias que tiene que dar la próxima semana en vez de estar contando historias de osos.

Saludos cordiales

“Yogui”, digo, Tordon.