
Si usted decide que en cinco minutos le apetece estar sobre la fresca hierba comiéndose un bollu preñau a la sombra de un monumento prerrománico, ese es un milagro que solo puede ocurrir en Oviedo.
La rubia de rojo también es un monumento, pero todavía no está catalogado.
Y si el entorno nos proporcionó a “Santa María del Naranco”- residencia de verano de los monarcas astures- yo, que no quiero ser menos, puse las “San Miguel”.
¿No será demasiada santidad junta?
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