Esta mañana, en el trabajo, al interrogar a una señora con el rutinario “¿qué tal las vacaciones?”, me contestó:- Ha sido el peor verano de mi vida: Mi hijo, de 24 años, falleció el 1 de Julio en un accidente de ala delta.
Antes de comer, leí que los jóvenes aguiluchos se alejan de su territorio natal y emprenden la aventura de una vida independiente, aunque, al principio, los hermanos permanecen unidos; la mayoría de ellos no alcanzará el año de edad y sólo uno de cada cuatro llegará a la madurez.
Más tarde, al observar a mis hijos - que parecían comerse el mundo con el postre-, sentí en la espalda un intenso escalofrío.