Cactusa sintió curiosidad, Antoñito utilizó el imperativo categórico, Livy me acusó de memoria selectiva, Oviedao me tildó de coqueto, Thorton me puso entre la espada y la pared, y hasta Velda me acusó a última hora de pegar post-its en las nalgas femeninas.Vale, todo eso es razonable.
Puñetero, pero razonable.
Pero lo que no pienso pasar por alto es la pérfida sospecha de Momius:
- Creo que esa foto esconde una “tirada de moco”- dejó caer insidiosamente.
Y como tengo grabada a fuego en la mente aquella sentencia que recuerda que “una vida creíble redime de una vida torpe”, vaya lo primero por lo segundo, y, reivindicando mi honradez, me veo obligado a enseñaros la foto en cuestión.
En ella se pueden comprobar fehacientemente todas y cada una de mis pretéritas afirmaciones. A saber:
1.-La foto es con una nativa: ¿Alguien lo duda tras admirar su piel cobriza, su colorista tocado caribeño y el modelito extraído de la prestigiosa pasarela castrista?
2.-La mujer vive de su cuerpo: Sí, ¡quién lo diría! Pero lo cierto es que la foto fue tomada a la puerta de la famosa “Bodeguita del Medio”, lugar emblemático ubicado en el centro histórico de La Habana. Y es ahí donde la susodicha se gana la vida recogiendo los dólares que los “guiris” tontorrones (como el que suscribe) le entregan a cambio de inmortalizar sus ociosas gracietas.
3 -Que mi amiga posee una anatomía estomatognática prediseñada para sostener las estructuras cilíndricas voluminosas de producción isleña, queda fuera de toda duda. Y no contenta con eso, aún le sobran tramos edéntulos para silbar de refilón el himno revolucionario, especialmente cuando pasan los afectos al régimen o los comisarios políticos.
4.-Resulta evidente que una parte de su anatomía, (su pierna derecha), descansa sobre mi muslo. Y ¡ojo!, no era una pose estudiada, simplemente se dejó llevar por la pasión, se encontraba a sus anchas a mi lado. ¿Será por aquello de la madre-patria? ¿Será un indicio de la futura expansión imperialista de la dictadura isleña? ¿Será que le gusto?
5.- Y por último, resulta fácilmente comprobable que compartíamos un execrable y estúpido vicio: el del fumeteo.
Y llegados a este punto solo me resta decir:
¡Perdón, Merillein, que solo era para la foto…!
En fin, estimados blogueros, que seáis más inteligentes que los de la imagen y no fuméis.