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jueves, 12 de noviembre de 2009

La 4ª de la 4ª

Cactusa sintió curiosidad, Antoñito utilizó el imperativo categórico, Livy me acusó de memoria selectiva, Oviedao me tildó de coqueto, Thorton me puso entre la espada y la pared, y hasta Velda me acusó a última hora de pegar post-its en las nalgas femeninas.
Vale, todo eso es razonable.
Puñetero, pero razonable.
Pero lo que no pienso pasar por alto es la pérfida sospecha de Momius:
- Creo que esa foto esconde una “tirada de moco”- dejó caer insidiosamente.
Y como tengo grabada a fuego en la mente aquella sentencia que recuerda que “una vida creíble redime de una vida torpe”, vaya lo primero por lo segundo, y, reivindicando mi honradez, me veo obligado a enseñaros la foto en cuestión.
En ella se pueden comprobar fehacientemente todas y cada una de mis pretéritas afirmaciones. A saber:
1.-La foto es con una nativa: ¿Alguien lo duda tras admirar su piel cobriza, su colorista tocado caribeño y el modelito extraído de la prestigiosa pasarela castrista?
2.-La mujer vive de su cuerpo: Sí, ¡quién lo diría! Pero lo cierto es que la foto fue tomada a la puerta de la famosa “Bodeguita del Medio”, lugar emblemático ubicado en el centro histórico de La Habana. Y es ahí donde la susodicha se gana la vida recogiendo los dólares que los “guiris” tontorrones (como el que suscribe) le entregan a cambio de inmortalizar sus ociosas gracietas.
3 -Que mi amiga posee una anatomía estomatognática prediseñada para sostener las estructuras cilíndricas voluminosas de producción isleña, queda fuera de toda duda. Y no contenta con eso, aún le sobran tramos edéntulos para silbar de refilón el himno revolucionario, especialmente cuando pasan los afectos al régimen o los comisarios políticos.
4.-Resulta evidente que una parte de su anatomía, (su pierna derecha), descansa sobre mi muslo. Y ¡ojo!, no era una pose estudiada, simplemente se dejó llevar por la pasión, se encontraba a sus anchas a mi lado. ¿Será por aquello de la madre-patria? ¿Será un indicio de la futura expansión imperialista de la dictadura isleña? ¿Será que le gusto?
5.- Y por último, resulta fácilmente comprobable que compartíamos un execrable y estúpido vicio: el del fumeteo.
Y llegados a este punto solo me resta decir:
¡Perdón, Merillein, que solo era para la foto…!


En fin, estimados blogueros, que seáis más inteligentes que los de la imagen y no fuméis.