
…Pero algo no iba bien: El móvil de viento, otrora relajante con su campana Zen, tañía a muerto. El sauce, mas afligido que de costumbre, acumulaba a sus pies una mezcla espesa de lluvia y lágrimas verdes… (elsubmarinobajoelgrifo, julio 2008).
Los malos augurios se consumaron.
Y comprobando en la foto la mortaja de tan infaustos auspicios, decidme ahora, estimados blogueros, si no tengo motivos para ser aún más llorón que ese sauce que un día fue.