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jueves, 26 de marzo de 2009

El periscopio filosófico:John Locke







Benjamín Franklin , aparte de inventar el pararrayos, las gafas bifocales, el humidificador, el cuentakilómetros y el catéter urinario flexible, le quedaba tiempo libre para idear frases originales tales como “La democracia son dos lobos y un cordero votando sobre qué se va a comer”. O esta otra: "En este mundo sólo hay dos cosas seguras: la muerte y pagar impuestos."O esta más: "Tres pueden guardar un secreto si dos de ellos están muertos."
Leyendo cosas sobre él, como en un juego de matriuskas, descubrí que estuvo muy influenciado en su pensamiento por la obra “Ensayo del entendimiento “,escrita un centenar de años antes por John Locke.
John Locke era un tipo curioso y polifacético: filósofo, pedagogo, profesor de griego y médico, su pensamiento giraba en torno a la idea de que “la razón por la que los hombres entran en la sociedad es para preservar su propiedad”. Así pues, no es de extrañar que se le considere padre del liberalismo.
Una de las cosas que más me gustan de este hombre es que sus reflexiones filosóficas estuvieron muy orientadas a la práctica. Fue secretario privado del conde de Shaftesbury, representante del partido Puritano que abogaba, entre otras cosas, por la separación de la Iglesia del Estado. Para Locke, la salvación de las almas no compete a la autoridad política, sino a las iglesias, siendo la pertenencia a éstas últimas un asunto de libre decisión.
Contrariamente a las ideas de Descartes, que propugnaba el innatismo, para él no existe otra fuente de conocimiento que la que se origina a partir de nuestros sentidos y la experiencia, pensamiento claramente influenciado por su amigo el atomista Robert Boyle. Obviamente, esta crítica a las ideas “impresas” en nuestra mente desde que nacemos, tenía una inevitable conexión con el ataque político a los elementos autoritarios que se ocultaban bajo esas tesis.
Resumiendo su filosofía,podemos concluir que todo orden, desde su punto de vista, es construído. Y extendió su premisa al campo de los principios morales, de los cuales consideraba que tampoco podía afirmarse que fueran innatos. Esos principios varían con el tipo de sociedad y la época, y creía que si bien la búsqueda de placer mueve al hombre, resulta mucho más importante, para entender la conducta humana, la búsqueda del impedimento del dolor y la inquietud.
Para Locke, los seres humanos se saben libres e iguales y viven en la naturaleza con sus propiedades, y la única finalidad por la que los hombres crean una asociación política es la de garantizar los derechos personales que ya existen en la naturaleza y no pueden ser suficientemente defendidos en ella. El Estado sería el garante de esos derechos fundamentales a la vida, a la libertad y a la propiedad.
Estas ideas fueron el embrión sobre el que se desarrollaron las declaraciones de los derechos humanos en Estados Unidos y en Francia.
Locke me cae personalmente simpático entre otras cosas porque escribió una carta sobre la tolerancia que tuvo gran influencia sobre Voltaire . A través de él, esa idea de tolerancia llegó a influenciar a toda Europa, persistiendo incluso hasta nuestros dias.
También era un gran pedagogo:” Los niños no sienten la fuerza de una larga deducción: Lo que siempre comprenderán y bastará para apartarles de una falta, es decirles que esa falta les desacredita y les deshonra, que os disgusta”.
Recoge Savater en un estudio sobre el filósofo, lo curioso que resulta recordar que, en la idea de tolerancia de Locke, los únicos que no tenían derecho a pronunciarse eran los ateos, ya que se les consideraba incapaces de jurar sobre una Biblia de manera fiable.
Locke murió apaciblemente a los 72 años de edad, y éste es su epitafio (traducido del latín):

Detente, viajero. Aquí yace John Locke.
Si te preguntas que clase de hombre era, él mismo te diría que alguien contento con su medianía. Alguien que, aunque no llegó lejos en las ciencias, sólo buscó la verdad. Esto lo sabrás por sus escritos. De lo que él deja, ellos te informarán más fielmente que los sospechosos elogios de los epitafios.
Virtudes, si las tuvo, no fueron tantas como para alabarlo ni para que lo pongas de ejemplo. Vicios, algunos con los que fue enterrado.
Si buscas un ejemplo que seguir, en los Evangelios lo encuentras; si uno de vicio, ojalá no lo encuentres en ninguna parte; si uno de que la mortalidad te sea de provecho, mira aquí y por doquier.
Que nació el 29 de agosto del año de Nuestro Señor de 1632,
y que falleció el 28 de octubre del año de Nuestro Señor de 1704,
Este epitafio, que también perecerá pronto, es un registro.

Y si has logrado leer hasta aquí, estimado bloguero, acabas de obtener automáticamente el premio que otorga elsubmarinobajoelgrifo al lector más abnegado: “YO SOBREVIVÍ A LA “ENTRADA-LADRILLO” DE JOHN LOCKE”.
Puedes ponerlo en una camiseta y mostrarlo con orgullo en la playa este verano.
Y si no has llegado hasta aquí, lo siento, no has conseguido ningún premio.
Pero no sufras, te has ahorrado un montón de tiempo.