
Sea como fuere, lo cierto es que me siento invadido por oscuros pensamientos trufados de tristeza, por aciagas reflexiones repletas de nostalgia. Y me reconcome la melancolía, me azuza el abatimiento, me martiriza el desánimo. Y en ese ámbito de intenso desconsuelo me ha dado por preguntarme una y otra vez: ¿Envejecen los blogs?
Porque cuando repaso la lista de blogs favoritos del submarino me impresiona la muda desolación de los que poco a poco han sido engullidos por la vorágine del ciberespacio: Mamá-rin, la princesa de las nieves, se escurrió a través de su “Mirilla” hace dos años. Lo mismo le ocurrió a Miss Perseidas, que en aquel tiempo andaba buscando casa. ¿La habrá encontrado?; Hace un año, Ovetdao se ensimismó entre las diversas teorías de la observación y desde entonces nada hemos sabido de ella. Lo mismo aconteció con la bella Bruni, que se petrificó en una foto de los teleñecos; Kent se trasladó de barrio sin dejar dirección conocida; Lunática nos abandonó también, aunque, eso sí, avisándonos primero de que en Asia todo estaba tranquilo; Alicia se durmió bajo el arrullo de sus palabras sorprendidas; La Luna quedó sepultada con los ositos bajo una copiosa nevada; El reflexivo Cuanmarce desapareció hace ocho largos meses y el intrépido Buscador de Milhadas ni está ni se le espera desde entonces. Algunos de los habituales, más que “Lagunas en el diario”, yo creo que tienen océanos. ¡Mecachis! De Sandra nada sabemos, y “Noite de luna” hace seis meses que no dice ni pío .Nuestra psicóloga de cabecera, la doctora Laura, nos abandonó por la jet-set, con la que seguro que tiene más trabajo. Conguito, sin embargo, se despidió como mandan los cánones:”Con esto y un bizcocho, hasta mañana a las ocho”. La Cactusa, en una pirueta misteriosa, nos dejó pendientes de un hilo sin que llegásemos a saber si la cabra finalmente se despeñó o no por la ladera.
Pero "cuando hables de las minusvalías ajenas no te olvides de mencionar las propias" y así , mis "200" entradas del 2008, quedaron reducidas a "93" en 2009 y a"50" en 2010, para jibarizarse definitivamente en las escuálidas "23" del año en curso.
Por eso me pregunto de nuevo: ¿Envejecen los blogs?
Dicen los entendidos que el equivalente humano de la edad de un perro resulta de calcular un año como si fueran 15 . En el blog, en el que todo se sobredimensiona (se “maximiza” que dirían los horteras), pienso que razonablemente se podrían multiplicar las cifras por dos.
Y considerando que el submarinobajoelgrifo hace ya cuatro años que inició su singladura, ¿debería yo pensar que mi blog ha cumplido ya más de 120 años? ¿No estaré un poco mayor para estos menesteres? Y aunque el ejemplo de doña Cayetana me reconforta, ¿no estaré yo alargándome más de lo necesario? ¿De tanto tensar el arco no acabaré rompiéndolo?¿Estaré ciberespacialmente muerto? ¿Seré yo -sin saberlo- un alma en pena que recorre el espacio virtual? ¿Seré yo un poco fantasma? (A esta última pregunta no contestéis, so listos)
En fin, que todo tiene principio y final, y resulta más que evidente que los blogs -querámoslo o no- envejecen.
Y lo que es peor, los blogueros también.
Y esto último me provoca un momento de gran excitación sexual , porque me jode, me jode y me jode.