Con toda esa tontería de las “hipótesis blogueras”, he descuidado lo más importante, que es el "asunto primaveral" de la oficina.¿Recordáis?:
Pues bien, ante el estrepitoso fracaso cosechado hasta ahora, yo le dije al jefe -(Momius me dio la idea)- que tal vez lo que necesitábamos era una presencia femenina en la oficina.
La idea le pareció muy buena a nuestro amado (y nunca suficientemente reverenciado) gran jefe, pero la chica que incorporamos resultó tener la lengua de un tamaño inversamente proporcional al de su falda.
Y a mí, -que siempre trabajo con los auriculares de música puestos-, la "nueva" me parece simpática, pero hay algún colega que no piensa lo mismo.
No sé, vosotros juzgaréis si el remedio funciona.


