lunes, 26 de abril de 2010

GUERRA DE SEXOS

Dice mi amiga la “Solitaria de la Mancha” que ya podemos ponernos las pilas, hacer un acto público de contrición y clamar a los cuatro vientos que no podemos vivir los unos sin las otras y viceversa.
Y también dice que ya es hora de que enterremos el hacha de guerra, que fumemos la pipa de la paz, que lleguemos a un acuerdo, que nos concedamos una tregua, que interrumpamos nuestras disputas, que establezcamos una alianza, que huyamos de los altercados, que vivamos en armonía, que luchemos por la conciliación, que obviemos las estériles controversias, que suprimamos las estúpidas peloteras, que alcancemos la concordia.


Porque nos necesitamos mutuamente.

Y cuanto antes lo comprendamos, mejor


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viernes, 23 de abril de 2010

Fernando Alonso y yo:Comparaciones odiosas


Resulta increíble, pero hasta hace pocos días no había caído en la cuenta de lo mucho que nos parecemos Fernando Alonso y yo: Los dos nacimos en la capital del Principado, estudiamos (poco) en el Instituto, bebemos escasa sidra y somos seguidores del Real Oviedo y del Madrid.
Ambos somos guapos (ejem), jóvenes (ejem, ejem), trabajadores, responsables, sencillos, bajos, tímidos, con nervios de acero, piernas robustas, trasero respingón y cuello corto.
Los dos conducimos vehículos rojos de cuatro ruedas, aunque el suyo lleva pintado un caballito en la puerta.
Él es especialista en salidas, y yo, aunque salgo poco, se me da bastante bien.
Podríamos decir que este muchacho es un fenómeno a la hora de controlar las incursiones en el pit-lane, pero ¡teníais que verme a mí luchando en la cola de la ITV!
Por si fuera poco, los dos mantenemos una estrecha relación con el Banco de Santander: Él con el departamento de marketing y yo con el de domiciliación de recibos de luz y agua.
Pero nuestras similitudes alcanzan incluso aspectos más personales:
Porque así como él eligió para compartir su vida una mujer que canta, a mí me pasa tres cuartos de lo mismo: Mi señora –día sí y otro también-no para de cantarme las cuarenta.
De igual forma, yo soy un poco dormilón, pero él se pasa el día en brazos de la de Morfeo...

Además, últimamente, le da por saltarse semáforos rojos y yo, -metafóricamente hablando- hago lo mismo en el submarino

¿Os dais cuenta? ¡Somos idénticos, exactos, clavaditos!
¿Alguien encuentra alguna diferencia?

Vaya, hombre, ya salió el listillo de turno a mencionar el asqueroso dinero

miércoles, 21 de abril de 2010

Reeducando a una lesbiana

¿Es posible el amor sincero entre un hombre de 60 años y una mujer de 40?
¿Puede la ternura de un varón reconducir hacia la heterosexualidad a una lesbiana?
No respondas todavía, estimado bloguero, que aun no te he acabado de preguntar.
¿Podría considerarse que la seducción que ejerce una mujer joven sobre un hombre sexagenario es el anticipo de una previsible y dramática humillación para este último?
¿Resultan imprescindibles la estabilidad emocional y/o el furor pasional para reverdecer un espíritu creativo dormido?
Estas son algunas de las preguntas –retorcidas- que trata de responder el multilaureado Philip Roth en su último libro titulado “La Humillación”
No soy un apasionado de la narrativa norteamericana contemporánea, (Cormac McCarthy, Thomas Pynchon, Don DeLillo), e intelectualmente poco me inspira ese manantial inagotable de best-sellers (de menos de 50 folios de extensión) que se venden como churros.
Tampoco me seduce, por tanto, el estilo literario de este prolífico escritor estadounidense (premio Pullitzer, candidato al Nóbel), aunque reconozco que su prosa es directa, efectiva, casi periodística, una prosa que mantiene magníficamente el ritmo y que se erige en instrumento dúctil para desarrollar las escabrosas situaciones que el autor presenta.

Una buena sugerencia si no tienes nada que hacer entre el final de la cena y la hora de irte a dormir.

En su defecto, puedes enchufarte a Tele-5.

O leer elsubmarinobajoelgrifo.

domingo, 18 de abril de 2010

CASTIDAD

No soy un tipo especialmente casto -que Dios y la Jolie me perdonen- pero estoy seguro de que si me lo propusiera, llegaría a santo. (O al menos a obispo)
Pero algunos se pasan:
Cuentan las crónicas orientales que cuando el emperador Yun - gobernante chino hacia 1400- tuvo que realizar un prolongado viaje fuera de su ciudad, dejó a su consejero de confianza, el señor Ping, al cuidado de su numeroso harén. Conociendo el carácter extremadamente celoso y paranoico de su señor, y sabiendo que –hiciera lo que hiciera- sería objeto de la ira del monarca a su vuelta, el buen hombre ideó una estratagema que lo liberara de tan enojoso problema. Y así, triste-pero descojonándose- el leal súbdito se castró y escondió sus atributos en el equipaje del emperador antes de su partida.
Y tal como había imaginado, lo primero que le recriminó el fiero Yun al volver, fue el hecho de que no había respetado a sus hermosas mujeres. Entonces, Ping, con voz tranquila (y un poco atiplada, supongo) le sugirió al monarca que mirase entre su voluminoso equipaje. Y cuando el rey descubrió los órganos reproductores de su consejero (en la real maleta de los calcetines sucios), conmovido ante tamaña fidelidad, le nombró inmediatamente protector eterno de todos los eunucos y construyó en su honor un impresionante monumento.
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Y yo- acojonado ante tamaño descojone- me pregunto:
¿Además de ser de ojos rasgados, serán gilipollas los consejeros asiáticos?
¿Pensaba este insensato dedicarse a la ópera?
¿No hubiese sido mucho mejor aprovechar que el jefe estaba fuera para organizar un China-Party?
Además, y pensándolo bien, después de lo bailao y rebailao en el harén… ¡que le den pol saco a los monumentos eunucos!

Y es que algunos, con tal de alcanzar la inmortalidad, son capaces de quedarse sin pelotas.

jueves, 15 de abril de 2010

DIVINA E INAPELABLE JUSTICIA BLOGUERA

Os necesito, blogueros.
Y viene esto a cuento de mi entrada anterior, una reflexión medianamente seria que pretendía explicar por qué aparecen tantas chorradas en este blog, y en la que también trataba de razonar-entre otras cosas- que la combinación de humor con una pizca de locura constituía una buena herramienta para no tomar mi propia existencia demasiado en serio.
En ella se utilizaba -como coartada literaria- la hipotética contestación a uno de los comentaristas habituales, una elección aleatoria que bien podría haber recaído en cualquiera de vosotros, y con la que yo pensaba agradar a la persona citada.
Sin embargo, la elegida se molestó con mis palabras, se sintió ofendida y notablemente defraudada ante mis reflexiones.
Y por más que leo y releo dicha entrada, no encuentro el motivo que justifique ese posicionamiento.
Pero, claro, uno no es objetivo a la hora de juzgar sus propias intenciones y por eso necesito vuestra opinión sincera. Ya sé que leer otra vez la entrada es un auténtico coñazo, pero os pido como un favor especial que lo hagáis y me informéis de si he cometido algún error que me haya pasado desapercibido.
No es una cuestión personal,- aunque este desafortunado incidente me haya provocado una dolorosa punzada en el corazón-, sino que se trata de identificar los factores que tal vez hayan propiciado el que me haya expresado inadecuadamente.
Os ruego sinceridad, y tanto si vuestro veredicto es condenatorio como exculpatorio, en nada cambiará mi actitud hacia vosotros.
Y si el resultado me es adverso, cumpliré el castigo que ese alto tribunal decida. Y si el juez no dicta sentencia y nadie me indica mejor (o peor) pena, me auto-infligiré un correctivo riguroso, (por ejemplo, abstenerme durante un mes de decir en el blog esta boca es mía) para que así, entre las virtuales rejas, aprenda a no saltarme las hipotéticas normas que –aunque fuera sin querer- me he saltado.
Os aseguro que no es broma, cumpliré la condena a rajatabla, tal y como debe esperarse de un auténtico caballero.
Gracias a todos por anticipado.

martes, 13 de abril de 2010

Contestando a la Bruni-Bloger

Le aseguro, estimada Brunisolda, que mis propósitos de seriedad en este submarino son sinceros, pero, sin querer, espontáneamente, a lo tonto, me brota la vena bobalicona, se me va el santo al cielo, me asalta una irreprimible necesidad de chanza súbita, de chirigota inopinada, de cuchufleta irreverente, de mamonada cutre, de guasa irreprimible… Porque nada me aterra más que asomarme a ese negro abismo en el que los humanos contemplan la propia existencia como si de un inamovible paradigma se tratara.
La rutina laboral me exige una circunspección absoluta, una precisión exhaustiva, una manipulación delicada, una planificación certera, una concentración rigurosa, y tengo prohibido expresamente que nadie (ni nada) me distraiga en el sagrado altar de las obligaciones profesionales. Pero paso muchas horas en el trabajo (“afortunadamente”) y la tensión, como si de una enfermedad insidiosa se tratara, se acumula en el cerebro hasta convertirlo en una olla a presión.
Por todo ello, ¿no es lícito un poco de irreflexión?, ¿no es permisible un ápice de locura, un atisbo de atolondramiento, una pizca de ligereza?
Y después de todo, volviendo a la entrada motivo del litigio, ¿no nos comportamos en cierta forma como las hormigas? (Exceptuando la vagancia del macho, claro) ¿No creemos-y creamos, como ellas- esquemas sociales, leyendas y religiones para intentar escapar de lo que desconocemos? ¿No somos también súbditos de reinas con nariz operada?
Todo el día trabajando, rodeados por ese opresivo halo de seres responsables, individuos laboriosos y productivos, modelos intachables, entelequias sesudas y cabales con horario de 10 a 2 y de 4 a 8 ¿No nos merecemos una desconexión liberadora? ¿No necesitamos que el destino nos depare una rendija por donde escabullirnos?
¿No constituye lo surrealista, lo irónico, lo abstruso, lo humorístico, una magnífica forma de huir hacia delante, de intentar obviar nuestras cadenas?
Porque creo firmemente que no tomarse demasiado en serio es una herramienta muy útil para tratar de conocerse.
Aunque la mayoría de las veces sea en vano.

Beso su mano, princesa.
Y si se tercia, su codo y su hombro.

domingo, 11 de abril de 2010

Cuidado con la hormiga:¡Muerde!

Hoy, harto de contar pijadas en este blog , me pongo serio para hablaros de un animal hexápodo-pterygoto que pertenece al orden de los himenópteros y a la familia de los formícidos (no confundir con” fornicidios”).En concreto voy a hablaros de las Lasius Tordonensis Sidreras, que pa qué vamos a darle vueltas,son las hormigas de mi jardín.
Y cuando -como un bobalicón- me paso las horas muertas contemplándolas- me asaltan las dudas: ¿Son tan trabajadoras como parecen? Con esto de la crisis, ¿tendrán paro? ¿Estarán organizadas en sindicatos? ¿Es verdad que los machos no viven nada más que para comer y aparearse? ¿Será cierto-¡ay que miedo!- que estos holgazanes mueren después del vuelo nupcial?
Y cuando un servidor-aprovechando el tiempo primaveral - sale al jardín a tomar el café ¿me verán como a un Dios? O por el contrario,¿ me verán como a un monstruo con botas de siete leguas?
¿Seré para ellas un OVNI? ¿Estarán extrañadas de que, si soy inteligente, no trate de comunicarme con su especie? ¿Será verdad que su mandíbula se cierra a una velocidad cercana a los 230 Km/hora? A esa velocidad, ¿se les descoyuntará alguna vez la articulación temporo-mandibular? ¿Irán al dentista?
¿Será cierto que las reinas viven 30 veces más que las obreras? ¿Tendrá su reina operada la nariz?...
No lo sé, todo son dudas, pero aprovechando que James Cameron vino a mi casa a comer, las pillamos in fraganti:

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Y como a alguno de vosotros se le ocurra ver- fuera del domicilio habitual -este magnífico e irrepetible documental sobre la fauna ibérica, avisaré a los de la SGAE para que os cobren el sobrecanon referido al disfrute y lucro de la creatividad ajena.

¡Hala, por listos!

lunes, 5 de abril de 2010

PAGAFANTAS

Todo en ella me encanta, incluida su alma. Se llama Eva, y aunque trato desesperadamente de convertirme en su Adán, no encuentro la forma de conseguirlo.
Y me hipnotiza-entre otras cosas- la mirada cariñosa con la que me obsequia cada vez que la espero a salida del trabajo o cuando la acompaño a hacer la compra al Hipercor.
Puestos a poner pegas, existe un matiz en su mirada que no acaba de convencerme, y es el brillo de sus ojos azules cuando mira a Mario, un surfero que tiene tres novias…y cuatro en lista de espera.
Mi adorada Eva dice que soy su mejor amigo, una de las pocas personas que la comprenden.
Y también dice que juntos formamos el mejor equipo del mundo.

El otro día fuimos a una fiesta de cumpleaños, y el intenso calor propició que yo me tomara un par de cervezas. Ofuscado por los grados de temperatura del local y envalentonado con los de la Heineken, sentí crecer en mi interior un arrojo inusitado y así, en el momento en que sonaba “Con su blanca palidez” me sinceré:
-Eva, te parecerá una tontería, pero ¿sabes qué cosa me haría el hombre más feliz del mundo?
Ella me miró sorprendida
- …Pues esa cosa sería que tú me dieras un beso…
Esbozó su consabida sonrisa y me contestó dulcemente:
-¡Pero hombre de Dios! ¿Por qué no lo dijiste antes? ¡Eso tiene fácil arreglo!
Y colocando sus cálidas manos sobre mis mejillas, acercó su cara a la mía y me miró fijamente. Fueron tan solo unos segundos, pero yo los viví como si todo sucediera a cámara lenta. Y a medida que se aproximaba, noté cómo la sangre se agolpaba en mis sienes, como un intenso escalofrío recorría mi espalda y un incómodo latido golpeaba mi boca entreabierta.
Ante lo inevitable, cerré los ojos…
Y no los volví a abrir hasta que noté la tibieza de sus delicados labios…sobre mi frente.
Y en aquel preciso instante, todavía aturdido por los vapores etílicos, mi cerebro tomó dos decisiones:
La primera, que tendría que esforzarme en olvidarla.
La segunda…
La segunda, que no me lavaría la frente en las próximas tres semanas.

EVOLUCIÓN

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